Su chico misterioso la hizo sentir de tantas maneras, que era simplemente imposible, lo disfrutó cada maldito segundo de la noche. En ese instante lo estaba observando como una total acosadora, la sonrisa en su rostro y el dolor en sus piernas eran testigos de lo que había pasado la noche anterior, creía que era imposible sentirse prendada por un tipo desconocido, pero si te había dado el mejor sexo del mundo, era totalmente comprensible, al menos eso pensaba.
El sonido de su teléfono la interrumpió, comenzó a sonar en alguna parte de la habitación, rápidamente se paró a buscarlo con una sábana alrededor de su cuerpo, la sacó despacio no quería despertarlo, encontró su bolsa en la entrada del cuarto, tenía al menos cinco llamadas perdidas de Pepper, y unas ocho de Wanda.
Me asesinarán
Fue lo único que pasó por su mente, ellas odiaban que Natasha no contestara el telefono, la ciudad podía ser muy concurrida, pero así mismo era demasiado peligroso estar sola en las noches.
—¿Hola? —respondió cautelosa
—Natasha Romanoff, es mejor que tengas una maldita excusa, y que sea buena para que no hayas llegado con nosotras al departamento, y de paso nos dejarás haciendo el ridiculo frente a esas mujeres —una histérica Wanda fue lo que recibió al otro lado del teléfono.
—Dios, solo cálmate —susurró por lo bajo.
—¿Por qué demonios estás susurrando?
La mirada de Natasha encontró una puerta en la esquina junto a la cama, caminó despacio hasta el lugar, una vez dentro, la cerró detrás de ella. Era un baño pequeño y normal como cualquier otro.
—Estoy con él —dijo con una sonrisa en su cara.
—Oh Dios, lo hiciste—chilló —No puedo creerlo, pensé y estoy segura que dijiste que no lo ibas hacer por más que págaramos un millón de dólares.
—Lo sé, lo sé —admitió, —pero, Dios, él es tan persuasivo, y solamente sucedió
—Detalles, dámelos
—No, ni en coña, no voy a darte detalles
—¿Al menos me dirás si lo hizo bien y te dejó con ganas de más?
Suspiró —Sí, lo hizo bien. No, borra eso. —corrigió. —Lo hizo espectacularmente, es como Dios-del-maldito-sexo-abro-mis-piernas-introducelo-dentro-de-mí
Natasha pudo escuchar el grito escandaloso y apostaba a que todos su vecinos tan bien la oyeron —Necesito que llegues a casa, y me digas todo. —Natasha escuchó una voz en el fondo.
"Sí, está bien, yo le digo"
—Pepper dice que tienes que mover tu culo de esa habitación e ir a la empresa, tenemos una cita con los proveedores de vino
—Está bien, solo recojo unas cosas y salgo, ciao.
Natasha se apoyó en la puerta pensando sobre lo que había sucedido, apenas y lo podía creer, su sonrisa se extendió por toda su cara. Sí, esa sonrisa iba a estar todo el día en su rostro. Al momento de salir del cuarto de baño fue apresada por unos brazos en su cintura, ella chilló alegremente y fue puesta en la cama por su hombre misterioso encima de ella.
—Dejaste la cama antes que te despertara con sexo mañanero
Natasha soltó una carcajada mientras se mordía su labio.—Eres insaciable ¿sabías eso?
—Sí —sonrió arrogante, —¿entonces? —dijo besando su cuello —Podemos empezar donde lo dejamos antes que te desmayaras
Rió —En mi defensa fueron demasiados orgasmos por una noche, y no puedo, no puedo a pesar que lo deseo mucho.
Él la dejó de besar y la miró confundido.
—¿Tienes que ir a otro lugar?
—Sí, voy ... —se detuvo por un momento y pensó las cosas, se conocían apenas y ella le iba a contar a dónde se dirigía.
—¿Qué? ¿Qué pasó?
—Sólo, nada —Natasha hizo el amago de pararse, pero él se lo impidió
—Cuéntame
—Nos conocemos hace poco, pero parece que nos conocemos, estaba a punto de decirte algo de mí, ni siquiera conozco tu nombre, por el amor de Dios.
—Mi nombre es Banner. Bruce Banner —respondió rápidamente a su pregunta no dicha.
—¿Acaso acabas de citar a James Bond? —él se encogió de hombre y ella rió. —Eres increible realmente.
Besó su nariz
—Entonces, ¿te quedarás y me regalaras una última vez? —preguntó como solo él podía hacerlo, con su voz ronca, y sus ojos que te envuelven.
Natasha estuvo apunto de decirle que "sí", pero su mente le decía que no, que no era buena idea, además tenía la cita con el empresario nuevo, y no se podía dar el lujo de faltar y dejar solas a Wanda y Pepper.
—No —hizo puchero—Lo siento, no puedo.
Bruce solo suspiró —¿Al menos me dirás tu nombre? Todo lo que sabía era que una de tus amigas me contrató para tener sexo contigo.
—Lo sé, ellas me lo dijeron. Natalie, me llamo Natalie —decirle su nombre al hombre que tenía al frente no estaba dentro de lo que era bueno para ella.
—Bien, Natalie, fue un gusto conocerte, ragazza —levantó su mano hasta su boca depositando un beso.
Ella se levantó sin ánimos de hacerlo, quería quedarse, con él, disfrutando de lo que propuso, y haciendo todas esas cosas que no dijo, pero que sabía que estaban implícitas en su propuesta.
*******
Se vistió en silencio, y él hizo lo mismo. Cuando los dos estuvieron listos, Bruce se ofreció a llevarla a tomar un taxi y bromeó con estar pérdida de nuevo. Salieron por el mismo pasillo, y subieron la condujo por el pasillo que sabía que habían entrado anoche con sus chicas, solo que ahora se veía mejor, a mitad de camino él se detuvo robándole un beso sin previo aviso, entrelazando sus manos.
—Sólo quería saborear tu dulce boca una vez más, eres adictiva —dijo jadeante por el beso.
Siguieron su camino, salieron a la calle y él detuvo un taxi para ella.
La detuvo antes que se subiera, ahuecando sus mejillas—Sabes donde encontrarme, dulce—antes de que Natasha respondiera, Bruce la besó saboreando cada segundo de ella, para él, ella seguía sabiendo a miel. Su lengua y sus sentidos tomaban cada gramo de lo que ella ofrecía justo en ese momento. A regañadientes la soltó—Adiós, dulce Natalie.
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Lost Angel || Brutasha
FanfictionNo te acerques demasiado, sabes como sacar mi lado prohibido