Volkov movía su pie rídmicamente sobre la tarima de madera en la que se encontraba desde hace diez minutos. De vez en cuando acomodaba nerviosamente su traje negro y miraba el reloj que se encontraba en su muñeca. Horacio estaba demorando en llegar, no sabía el por qué, pero solo esperaba que no estuviera en algún lío o peor aún, arrepintiéndose.
-¿Te puedes relajar por un momento? -la voz de Conway, su padrino, salió con fastidio. -Tu jodido tic me está poniendo de los nervios Volkov, te lo advierto. Si no te relajas ahora mismo, te lanzaré al lago que está frente a la tarima ésta.
-¿Y si se ha arrepentido? ¿Y si ya no quiere casarse? ¿Y si ha buscando a alguien...?
-Volkov, el chico prácticamente organizó toda la boda con emoción y llorando cada vez que se acordaba que se iba a casar con usted, ¿Y en serio se cuestiona ahora si se arrepintió? -Greco se unió a la plática, que también se encontraba ahí porque era el padrino del hombre próximamente casado.
Habían pasado tres meses desde aquel día donde él le había propuesto matrimonio a Horacio, el chico después de llorar toda la noche como un desquiciado, por la mañana les había marcado a todos -de verdad, a todos- sus amigos dándoles la noticia. Incluso iba presumiendo por comisaría a los oficiales sobre eso. Viktor recuerda con diversión como todos los chicos lo felicitaban y cómo bromeaban con el asunto, diciendo que ya no sé podía meter en líos después de contraer matrimonio. Lo cual él esperaba que pase aunque conociendo a Horacio lo más probable era que no.
-Horacio de seguro debe de estar terminando de arreglarse. Aparte de que aún faltan treinta minutos para la boda, en serio relájese -sintió la mano del comisario apretar un poco sobre su hombro.
Joder Horacio, solo espero que ya estés en camino. Pensó, Volkov si antes no era creyente; ahora le estaba rogando a Dios que no por favor no lo estén dejando plantado en el altar.
[💒]
-¡Me cago en toda mi puta madre! -el grito de Horacio se escuchó prácticamente por todo el lugar. El día donde se supone que era felicidad, estaba siendo uno totalmente lo contrario.
Para empezar, el traje que iba a usar para la boda había sido ensuciado (por él mismo cabe decir) y tuvieron que llevarlo con urgencia a la lavandería para que quince minutos después estuviera listo, aunque la mancha no había sido removida del todo no es como que le importará mucho en ese momento. Al fin de cuenta lo que más valor tenía era el sí que se darían en el altar. El destino no contento con eso, decidió que ese día preciso el carro donde todos irían se echara a perder.
Horacio no podía más, quería llorar.
-Emilio, tu- tú eres mecánico, arréglalo -su voz al ya salir cortada debido al aguante de los sollozos, el mexicano no sabía cómo decirle que no tenía ninguna herramienta para arreglarlo.
-Me vas a disculpar Horacio, pero no tengo las madres éstas para arreglar el coche.. -y antes de que terminara, el dramático llanto del de cresta se hizo escuchar
Rápidamente Gustabo acudió a abrazarlo, no le gustaba ver a su mejor amigo llorar y menos en este día tan importante.
-Horacio por favor relájate, Aún quedan unos minutos para que la boda empiece, podemos llegar a tiempo. -habló el de cresta mientras acariciaba la espalda del chico.
-¡No! -se separó bruscamente así mismo se limpió las mejillas -Volkov debe de estar pensando que lo voy a dejar ahí. Lo conozco lo suficiente y sé que ahora está estresando y todo por mi culpa.
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adore you; volkacio.
FanfictionViktor Volkov y Horacio Pérez son una pareja peculiarmente linda, y un tanto rara. Los siete días de la semana tienen marcado lo que harán, porque son una pareja organizada. au; de pequeños relatos de Volkov y Horacio siendo la pareja nunca esperada...
