Hacia 1918, una madre con tres hijos y una barriga de tres meses, caminabam juntos por las tranquilas calles de Bossier City, con bolsas de la compra en las manos. Los chicos mayores llevaban botellas de leche, bolsitas de harina y algunas latas de comida. Mientras que la madre sostenía en una mano, una cartera con el dinero restante y el pan, y en la otra sostenía la mano de su hija menor. Solo habían pasado tres meses desde el final de la guerra, y la gente estaba comenzando a levantarse gradualmente de nuevo.
Su marido había regresado, pero con graves consecuencias psicológicas.
La familia Sky Star, que años atrás había sido considerada una de las mejor vistas, principalmente por la educación de los niños, dejó de tener la misma buena impresión desde el regreso del padre de familia.
Los niños ya se habían dado cuenta de que algo andaba mal.
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Aunque no quisieron hacer evidente la situación familiar, fueron muchos los que pudieron ver el cambio drástico en el comportamiento de los dos chicos, especialmente el más pequeño.
- ¿El mocoso volvió a causar problemas? - preguntó el hombre, tambaleándose, apestando a cigarrillos y bebidas, dirigiéndose a la puerta principal donde acababa de llegar la madre después de una reunión en la escuela de los chicos.
- No. No fue nada de eso. Los maestros solo querían decir cuánto han mejorado Ellias y Alastor en las últimas semanas - respondió la mujer, colocándose frente a los niños en un intento por protegerlos. Mientras que los chicos hicieron lo mismo con su hermana menor.
- Crees que soy tan estúpido para creer eso? - preguntó el hombre con voz irritada, lo que hizo que la pequeña se estremeciera agarrándose con fuerza a sus hermanos.
-Por favor, Peter, no hicieron nada malo - suplicó la mujer con lágrimas en los ojos.
-Fuera del camino - ordenó furioso. Y Ellias, imaginando lo que vendría después, agarró del brazo a los dos más jóvenes que también se preparaban para empezar a correr.
Dicho y hecho. Tan pronto como el padre empujó a su madre fuera del camino, los tres niños corrieron hacia las escaleras, tan rápido como pudieron hasta que llegaron a la primera habitación en el piso.
La habitación de la hermana menor del trío. Se apresuraron a entrar y la cerraron con llave. Pronto el ambiente se llenó de gritos del padre, la madre y el llanto del bebé. Ellias se apresuró a recoger a su hermanita para calmarla, mientras podían escuchar perfectamente la pelea de sus padres.
- ¿Cuándo se callará? - preguntó la niña mayor tapándose los oídos.
Pero antes de que uno de los chicos pudiera dar una respuesta, escucharon un fuerte crujido de vidrio al romperse y la discusión se detuvo.
- Niños... Hagam las maletas, viajemos. Vamos a visitar al abuelo y a la abuela. Ahora - dijo la madre desde abajo con voz temblorosa.
Los tres sabían que algo había pasado, pero no cuestionaron. En menos de media hora, tenían todas sus pertenencias en sus maletas.
Un taxi acababa de llegar cuando salieron para ver una verdadera escena de guerra. Había sangre en la alfombra, la habitación apestaba a la bebida de su padre, pero algo sobre cuánto de la habitación llamó la atención de Alastor.
Era nada más, nada menos, que el cuerpo de su padre. El hombre estaba desmayado, con un cigarrillo a medio encender en la boca y una herida abierta, responsable de la sangre. De repente, un olor a quemado. La estufa estaba encendida.
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Nuestra Historia
Fiksi Penggemar"¿Cómo llegamos aquí?" El demonio de radio se preguntó mentalmente. Sosteniendo con fuerza la mano de su amada princesa del infierno. Mientras ella estaba empujando. -Solo un poco más mi amor. Trae a nuestro pequeño al mundo - dijo Alastor, al verla...
