Capítulo cinco

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05

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05. orden de alejamiento


that's how i roll— comenzó a cantar la chica mientras cargaba al gato de un lugar a otro.

—Podrías rodar hacia la puerta— pidió Ida irritada— y dejar al pobre Salem con María— se lo quitó de los brazos dándoselo a la mucama.

—Buena suerte señorita Violeta— le sonrió la peruana.

—Gracias Maria— le lanzó un beso riendo para salir de allí con su manager— el final de mi segunda gira— suspiró mientras ambas subían al ascensor.

—Estoy muy orgullosa de ti— admitió ida— en todos estos años has demostrado lo capaz de eres para hacer lo tuyo.

—Mi mamá siempre decía que una vez encuentras lo que amas, no lo dejes ir— explicó— cantar es lo que amo así que no te librarás de mi fácilmente.

—eso es bueno pequeña fe—movió su cabello.

—¡Ida hablando noruego!— aplaudió la chica saliendo del ascensor— hace tiempo que no te escuchaba, pensaba lo habías olvidado y aparte ¿por que hada?

—número uno te recuerdo que aunque nací y crecí en españa toda mi familia es noruega, no olvidaría jamás el idioma— bufo subiendo al auto— y segundo por que eres muy colorida, me sorprende que sigas rubia.

—es solo que no decido qué color hacerme próximamente— hizo un puchero— pensé en rosado otra vez pero me tiene algo cansada.

—¿azul?

—Tal vez o morado.

—Mientras me avises no hay ningún problema ah y por favor no te pongas clava— junto sus manos.

—Hasta calva se vería perfecta señorita Larsen— sonrió el chofer.

—Por eso eres mi favorito, Octavio— le sonrió felizmente al hombre que era su chofer desde hace dos años.

La mayoría de la gente que hoy en día trabajaba para ella estuvieron allí desde el inicio, sus bailarinas se habían ofrecido de inmediato y seguían siendo las mismas, maquillistas, vestuaristas y los pocos que habían cambiado aún así tenían entre tres o dos años trabajando para ella pues Violeta era fiel creyente de quedarse con quien estuvo cuando no tenía nada, todas esas personas creyeron en ella cuando era una simple chica noruega llegando a españa a cumplir el sueño de su vida.

—No la apoyes Octavio— regaño ida.

—No le hagas caso Octavi, le hace falta sexo— se burló la chica causando la risa del hombre y recibiendo un golpe de su representante.

𝐀𝐏𝐑𝐄𝐍𝐃𝐄𝐑 𝐀 𝐐𝐔𝐄𝐑𝐄𝐑𝐓𝐄 | 𝘙𝘜𝘉𝘌𝘕 𝘋𝘖𝘉𝘓𝘈𝘚  [ AN #1 ]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora