La Diosa Hera es la hija mayor de Crono y Rea, con lo cual, es hermana de Zeus, pero también su esposa legítima.
Es considerada la reina de los dioses y señora del Cielo y de la Tierra, así como protectora de todos los reinos e imperios. Las mujeres casadas la veneraban para pedir protección para su matrimonio.
Las representaciones que existen de esta diosa, muestran a una mujer majestuosa que porta en sus manos una granada y un cetro, con gran solemnidad. Su cabeza aparece coronada por el polos (corona alta y cilíndrica), que también lucen otras grandes diosas.
La Diosa Hera tiene un carácter autoritario y vengativo, quizás adquirido por las continuas desavenencias con su esposo Zeus, debido a su infidelidades.
La vaca es el animal sacrificado en honor a esta diosa, y los pavos reales tiran de su carreta.
Se le dedicó el primer templo con techo, en Samos y posteriormente se le construyó uno de los mayores santuarios de la historia griega, El Hereo, también en Samos. La importancia de esta diosa, queda demostrada por la gran cantidad de construcciones de culto, erigidas en su honor.
Hera es adorada como madre y esposa, pero también como virgen, en el templo de Hermíone, cerca de Argos.
Sémele y Hera
Sémele es hija del rey Cadmo de Tebas y de Harmonía (diosa de la concordia y de la armonía). Zeus la elige como amante y engendran a Dionisos (dios del vino), en uno de sus furtivos encuentros.
Hera, muerta de celos, toma la forma de la vieja Béroe (nodriza de Sémele) y le sugiere que deje a Zeus. Pero al no lograr convencerla, decide castigarla.
La Diosa Hera sugiere a Sémele que está siendo engañada por un hombre normal que se hace pasar por el Dios Zeus. La incita a pedirle una prueba de su inmortalidad y poder, mediante una aparición en todo su esplendor. Y Zeus incapaz de convencerla para que pidiera otra cosa, le da gusto y hace gala de su magnificencia, provocando con ella que Sémele ardiera en llamas por el efecto de los rayos que el dios desprendía.
En ese momento Sémele ya está gestando a Dionisos (el dos veces nacido), y es salvado por Hermes que lo arranca del vientre de Sémele y lo cose al muslo de Zeus.
Leto y Hera
Zeus le fue infiel a su esposa Hera con Leto, a la que dejó embarazada de gemelos: Apolo y Artemisa.
La Diosa Hera presa de la furia, prohibió que se diera cobijo a Leto para dar a luz, en lugar alguno de la Tierra, bajo la amenaza de descargar toda su furia contra quien se lo diere. De esta forma, Leto deambuló hasta llegar a la isla errante de Delos, que cambiaba constantemente de posición en el mar, por lo que pudo evitar la amenaza.
Leto tuvo a sus gemelos y Zeus agradecido a la isla de Delos por acogerla, estableció un lugar fijo en el océano para ella y la protegió de la cólera de Hera.
Pero ésta, deseosa de venganza, envió a la serpiente Pitón (guardiana del santuario de Delfos) contra Leto. Fue su jóven hijo Apolo, quien armado con arco y flechas forjados por Hefesto, acabó con la serpiente para siempre y pasó a ser el Dios guardian del Templo de Delfos.
Hera y Heracles
Heracles nace de la relación de Zeus con la mortal Alcmena. La Diosa Hera presa de los celos anuda las piernas de Alcmena para que no pueda tener a su hijo, pero la sirvienta de ésta, le comunica que ya ha nacido.
La Diosa Hera furiosa con este nacimiento, envía dos serpientes para que acaben con su vida, pero Heracles las hace pedazos.
Zeus logra engañar a su esposa y consigue que amamante a Heracles un tiempo, hasta que se da cuenta y lo retira de su pecho. Las gotas de leche que quedaron fijas en el firmamento, formaron la Vía Láctea.
Io y Hera
Zeus convierte a la princesa Io en una ternera blanca para evitar que su mujer le sorprenda en plena infidelidad. Pero Hera suspicaz, le pide a su marido que le regale la ternera.
La Diosa Hera esconde a la ternera en una gruta, y encarga al monstruo Argos que la vigile día y noche para evitar que Zeus la encuentre. Pero éste la localiza y le ordena a su hijo Hermes que acabe con el monstruo.
Cuando Hera descubre muerto al monstruo Argos, premia su fidelidad hacia ella, transformando sus cien ojos, en adornos de la cola de su animal sagrado, el pavo real.
La princesa Io comienza un peregrinaje por las costas del Mediterráneo huyendo de un tábano gigante que Hera manda para acosarla. Finalmente llega a Egipto, donde se convierte en sacerdotisa de la Diosa Isis.
Lamia y Hera
Hera mata a los hijos de Lamia y la convierte en un monstruo, impidiendo que pueda cerrar sus ojos, para que no pueda olvidar la imagen de sus hijos muertos. Zeus apacigua esta maldición, permitiendo que pueda sacarse los ojos de vez en cuando para descansar, y luego ponérselos de nuevo.
Tiresias
Es castigado por la Diosa Hera con la ceguera, debido a que da la razón a Zeus en la conflictiva discusión, sobre cual de los dos sexos, obtiene mayor placer en las relaciones.
El adivino Tiresias, que había pasado parte de su vida como hombre, y parte como mujer, opina que es ésta la que obtiene mayor placer.
El Dios Zeus, para compensar el castigo de su esposa, le concede a Tiresias el don de la profecía.
Eco y Hera
La ninfa Eco se encarga de distraer a Hera hablándole sin parar, mientras su marido le es infiel. Cuando descubre el engaño, la condena a pronunciar solo repeticiones de lo que hablan los demás.
ESTÁS LEYENDO
Mitología griega (Libro I- místico)
FantasíaTodo lo que necesitas saber de mitología griega, más: análisis míos, y datos curiosos. Género fantasía| Libro 1|2020| Agustina. Registrada bajo derechos de autor.
