Mascarillas y secretos
Después de esa pequeña charla con Merlín, él siguió mostrándome cada rincón del bosque para que lo conociera y así no me perdiera. Continuamos nuestro recorrido durante unas cuantas horas hasta que regresamos a casa. Al llegar, me sentía algo cansada, así que me dirigí a mi habitación para descansar un poco.
Aproximadamente una hora después, alguien tocó a mi puerta de forma suave.
—¿Lia, estás ahí? —La voz de Jack me hizo levantarme de la cama al instante.
Me dirigí a la puerta y, al abrirla, me encontré con él.
—Hola, Jack, ¿puedo ayudarte en algo? —pregunté, intentando sonar natural, aunque por dentro me sentía un poco incómoda.
Nunca había estado a solas con un chico, y aunque Jack era amable, la situación era nueva para mí. Mi mente no dejaba de dar vueltas.
—Quería saber si te gustaría que nos pusiéramos una mascarilla juntos. Son muy buenas para la piel y te ayudarían a relajarte —propuso con una sonrisa esperanzadora.
Nunca había usado una de esas cosas. La idea era extraña, pero la curiosidad y el deseo de encajar me impulsaron a aceptar.
—De acuerdo, vamos —dije, devolviéndole la sonrisa, y nos dirigimos a su habitación.
Jack me indicó que me sentara para que estuviera más cómoda. La verdad es que nunca había usado una mascarilla antes y tampoco lo conocía muy bien, así que los nervios me traicionaban. Además, el hecho de no haber hablado con ningún otro chico antes no ayudaba mucho; era irónico, ya que ahora vivía con siete bajo el mismo techo.
Nunca antes había estado tan cerca de un chico. Mi padre no lo permitía. En toda mi vida, solo había convivido con mujeres, a excepción de él. Y ahora que lo pensaba, era algo incómodo estar con Jack en la misma habitación. Con Merlín no fue así; en ese momento, no le presté mucha atención a ese tema. Estaba tan emocionada por conocer los alrededores que ni lo noté, y verlo actuar de forma tan presumida hizo que solo quisiera molestarlo.
"¡Por Dios, qué vergüenza! No debí hacer algo así", pensé, recordando cómo lo traté.
—Puedo ver que estás algo nerviosa, ¿sucede algo? —preguntó Jack, sin apartar la mirada de su espejo mientras se aplicaba la mezcla con un cuidado casi artístico.
—Bueno… en realidad es algo tonto —respondí, jugueteando con un mechón de mi cabello y sintiendo cómo mis mejillas se ponían rojas.
—Puedes decírmelo si quieres, no te voy a juzgar —dijo Jack. Dejó su espejo en una pequeña mesa y se giró para mirarme directamente a los ojos. Su expresión era genuina y muy tranquila.
—Lo que sucede es que nunca había estado cerca de ningún chico antes. Mi padre no me lo permitía. Solo los saludaba por cortesía, pero nunca entablé una conversación con alguno —solté, sintiendo que la vergüenza me quemaba—. En realidad, nunca he tenido ningún amigo. Las personas solo se acercaban a mí porque mi padre era alguien importante —agregué, con un desánimo que no pude ocultar.
Jack me escuchó con mucha atención. Luego, su expresión se suavizó por completo.
—Nunca me sucedió algo así, pero no es algo de lo que debas preocuparte. Ahora nos tienes a nosotros y nunca más estarás sola. De hecho —comenzó a hablar algo nervioso, y pude ver un ligero rubor en sus mejillas—, te invité porque quería que fuéramos amigos, pero no sabía cómo decirlo. Sé más sobre cómo conquistar a una chica que sobre cómo hacer amigos. Entonces, ¿qué dices? —preguntó, extendiendo su mano hacia mí con esperanza—. ¿Serías mi amiga?
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Diferentes e Iguales / Merlin (Finalizada)
Romansa"La flor que florece en la adversidad es la más rara y hermosa de todas". • • • • - El momento en el que encuentres el coraje para dar tu vida por alguien, será el momento en el que finalmente comprendas el amor...
