Cap 4

5.1K 370 147
                                        

Después de esa pequeña charla con Merlín, él siguió mostrándome cada rincón del bosque para que lo conociera y así no me perdiera.

Continuamos nuestro recorrido durante unas cuantas horas hasta que regresamos a casa. Al llegar, me sentía algo cansada, así que me dirigí a mi habitación para descansar un poco.
Aproximadamente una hora después, alguien tocó a mi puerta.

—¿Lia, estás ahí? —La voz de Jack me hizo levantarme de la cama al instante. Me dirigí a la puerta y, al abrirla, me encontré con él.

—Hola, Jack, ¿puedo ayudarte en algo? —pregunté, intentando sonar natural, aunque por dentro me sentía un poco incómoda. Nunca había estado a solas con un chico, y aunque Jack era amable, la situación era nueva para mí.

—Quería saber si te gustaría que nos pusiéramos una mascarilla juntos. Son muy buenas para la piel y te ayudarían a relajarte —propuso con una sonrisa esperanzadora.

Nunca había usado una de esas cosas. La idea era extraña, pero la curiosidad y el deseo de encajar me impulsaron.

—De acuerdo, vamos —dije, devolviéndole la sonrisa, y nos dirigimos a su habitación.

Jack me indicó que me sentara para que estuviera más cómoda. La verdad es que nunca había usado una mascarilla antes, y tampoco lo conocía muy bien, así que me sentía nerviosa por ambas cosas. Además, el hecho de no haber hablado con ningún otro chico antes no ayudaba mucho; era irónico, ya que ahora vivía con siete.

Nunca antes había estado tan cerca de un chico. Mi padre no lo permitía. En toda mi vida, solo había convivido con mujeres, a excepción de él.

Y ahora que lo pensaba, era algo incómodo estar con Jack en la misma habitación. Con Merlín no fue así; en ese momento, no le presté mucha atención a ese tema. Estaba tan emocionada por conocer los alrededores que ni lo noté, y verlo actuar de forma presumida hizo que quisiera molestarlo.

¡Por Dios, qué vergüenza! No debí hacer algo así.

—Puedo ver que estás algo nerviosa, ¿sucede algo? —preguntó Jack, sin apartar la mirada de su espejo mientras se aplicaba la mascarilla con cuidado
.
—Bueno… en realidad es algo tonto —respondí, jugueteando con mi cabello, sintiendo cómo mis mejillas se ponían rojas.

—Puedes decírmelo si quieres, no te voy a juzgar —dijo, dejando su espejo en una pequeña mesa y girándose para mirarme directamente a los ojos. Su expresión era genuina y tranquilizadora.

—Lo que sucede es que nunca había estado cerca de ningún chico antes. Mi padre no me lo permitía. Solo los saludaba por cortesía, pero nunca entablé una conversación con alguno —dije, sintiendo la vergüenza crecer.

—  En realidad, nunca he tenido ningún amigo. Las personas solo se acercaban a mí porque mi padre era alguien importante —agregué, con un tono de desánimo que no pude ocultar.

Jack me escuchó atentamente, y luego su expresión se suavizó.

—Nunca me sucedió algo así, pero no es algo de lo que debas preocuparte. Ahora nos tienes a nosotros y nunca más estarás sola. De hecho —comenzó a hablar, algo nervioso, y pude ver un ligero rubor en sus mejillas—, te invité porque quería que fuéramos amigos, pero no sabía cómo decirlo.

— Sé más sobre cómo conquistar a una chica que sobre hacer amigos. Entonces, ¿qué dices? —preguntó, extendiendo su mano hacia mí, con una mezcla de esperanza y timidez en sus ojos—. ¿Serías mi amiga?
Una oleada de alivio y alegría me invadió.

—¡Claro que sí! —exclamé, con una sonrisa radiante, y estreché su mano con firmeza.

Amigo. Esa palabra sonaba genial. ¡Por fin tenía a mi primer amigo! Y a los chicos… nunca más volvería a estar sola.

  Diferentes e Iguales / Merlin (Finalizada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora