Un año después y medio después Ambrose recibió una carta la cual decía que debían ir a la guerra debido a que algunos clanes de monstruos intentaban atacarlos de nuevo, el albino sintió como una posible migraña se acercaba.
Un mes después de la carta, él se movilizó junto con el batallón al cual estaba instruyendo y dejó a los dos niños que entrenaban con su espada, los cuales se quejaron mucho y reclamaron de tantas formas posibles que el albino no tuvo más que dejarlos inconscientes encerrados en su habitación y luego le dio la llave a su hermana menor para que les abriera cuando él ya se haya ido de la capital.
La pequeña niña sorprendente entendió bien sus palabras y mientras derramaba lágrimas angustiosas, le dijo que sea como sea que regresara vivo y sin ninguna herida, que como vea feas cicatrices en su cuerpo no lo perdonara.
Ambrose tuvo que aceptar y se despidió de la menor mientras que le daba el cargo temporal de la administración a su madre la cual asintió y solo dijo que se fuera de una vez. Como siempre intentó alejarlo de cualquier manera, cosa que al albino ya ni le importaba.
Sin muchos detalles, la batalla fue una masacre total, los monstruos fueron casi extinguidos si no fuera porque los que estaban en sus tribus escaparon a tiempo del lugar ya que llegaron hasta las bases del lugar y las nombraron como territorio del reino, expandiéndose al terreno de los monstruos.
Estuvieron en estado de guerra contra los monstruos durante cinco meses y ni tres lograron estar en casa cuando empezaron a expandirse a otros reinos cuando ellos creyeron que estaban debilitados por las hordas de monstruos cada vez más recurrentes.
Tres años sangrientos ocurrieron, entre monstruos y humanos, el reino de Chester logró victorias consecutivas y expandieron su territorio consumiendo dos reinos humanos junto con las tierras de monstruos que les atacaban sin raciocinio, incluso lograron la alianza con otras razas consientes creando un comercio mutuo beneficioso para ambas partes.
Ambrose miró con los ojos como plato y cubierto de sangre como su querido Reese junto con Killian habían sido enviados al campo de batalla aún sin tener la edad suficiente como para ingresar a las tropas de caballería aún.
—¿Por qué están aquí? —preguntó en un tono casi malicioso Ambrose mirando a los dos niños junto con los refuerzos.
—Fuimos...
—¡No importa! ¡Ustedes aún no tienen la capacidad para estar en el campo de batalla! ¡Ni siquiera tienen la edad para entrar al campo de batalla! —bramó enojado el albino mirando con ojos llenos de furia a ambos niños— ¡Siguen siendo unos niños!
—No somos niños —frunció el ceño el azabache.
—Señor, ellos tienen mayor capacidad que todos nosotros juntos —habló avergonzado una persona que había sido derrotada por los niños y venía en el grupo de apoyo.
—¡Tú no te metas! —gritó el albino y cerró sus ojos con los nervios crispados.
Una larga discusión empezó en el campo de entrenamiento y luego de pasada la noche, el albino tuvo que aceptar el hecho de que ambos chicos se unieran a la guerra, el parecer el rey los había reconocido por su fuerza y los había enviado al campo junto con él, no importa cuando alegue el albino no conseguiría absolutamente nada y eso lo frustró.
Cinco años pasaron, la guerra terminó justo cuando su reino consumió un total de cinco reinos transformándose en un poderoso imperio con grandes fuerzas militares y gran impulso económico tras las alianzas y los nuevos pueblos con diferentes culturas que sirvieron como trampolín para que el reino prosperara.
Una larga guerra de casi diez años había llegado a su fin y los héroes de dicha guerra lograron volver a su tan soñada tierra natal de una buena vez, casi parecía un sueño hecho realidad.
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Cambiarlo
RomanceCambiarlo... El pasado, el futuro y su fatídico final. Ambrose no sabe qué es lo que lo hizo estar obsecionado con esa chica, era como si su cerebro se desconectara y la persiguiera frenéticamente cuando él no la amaba. Sus días fueron dificiles, p...
