Ambrose suspiró y escapó tan rápido como pudo de la fiesta del rey, ugh, como uno de los principales comandantes en llevar la victoria junto con el príncipe heredero, tuvo que ocupar gran parte del escenario, al menos su aura fría y de muerte le ayudó bastante junto con la ayuda adicional de Cayden no alejándose de él y hablándole en la noche, eso hizo que no muchas personas se acercasen a ellos dos.
El albino frunció el ceño molesto, su maldito traje le estaba ahogando, tenía demasiadas capas y si pasaba con su apariencia normal, las personas se le quedaban mirando durante mucho tiempo. Cambiando su apariencia con magia a la de su antigua vida, lo único que destacaba de él era su elegante ropa la cual cambió a una de persona común.
Sí, no soportaba en nada llamar la atención, le resultaba enormemente molesto cuando las chicas se le acercaban por su posición de Duque y los chicos para hacer negocios con él. Ambrose caminó a donde sus pies lo llevaran en esa animada noche y, sin darse cuenta, llegó al lugar en donde vendían esclavos.
El mismo lugar en donde encontró a Reese
Pensando en entrar o no entrar, el final decidió hacerlo solo por si lograba encontrar a Reese antes de la fecha original. Miró como los vendedores de esclavos lo vieron algo despectivo por su ropa como la de cualquier pueblerino y los miró con indiferencia dejándose llevar.
—¿Alguna preferencia? —preguntó el vendedor mirándolo de reojo.
—Alto y lo suficientemente fuerte como para cargar una espada de piedra. También joven y de buena cara—repitió la misma frase que en su anterior vida.
—Con aquellas características, son bastante caros —habló el hombre y cerró la boca cuando una bolsa de moneras se dirigió en su dirección—. Disculpe mi descortesía, querido cliente —habló de manera más humilde, no podía creer que una persona común tuviera tanto dinero, ¿Quizás sea su cara un cuarenta por ciento mejor que la mayoría?
Sus ojos viajaron por el alto y delgado cuerpo del joven frente a él, parecía un adolescente sin musculo alguno, con esa cara bonita y ese cuerpo esbelto, si fuera un prostituto sin duda ganaría bastante.
—El joven maestro pidió un hombre fuerte para que lo entrene, el asesinato, espionaje y tortura. Debe el nuevo integrante de nuestro grupo debe ser fuerte para poder servirle al joven maestro —intencionalmente, Ambrose dejó salir un dos por ciento de su aura asesina, pero fue lo suficiente para que las personas a su alrededor mojaran su espalda en sudor frio y dejaran de respirar—. Vamos rápido.
—S-si, por supuesto. Adelante —tragó en seco el hombre, ¡Al diablo si era lindo y de buena figura! ¡Ese adolescente con carita de bebé tenía la peor aura asesina que había sentido en su vida! ¡Ni siquiera los mercenarios más crueles que ha conocido tienen esa aura! ¡El niño es un demonio! ¡Un demonio!
Fríamente los ojos del chico viajaron a la celda en donde recordaba que estaba su querido guardia, entonces encontró una forma más pequeña y baja de él. Reese estaba claramente desnutrido, pero tenía algo de musculo y su mirada era fiera, como la de una bestia en proceso de crecimiento.
—... Reese... —murmuró emocionalmente.
—¿Qué dijo? —preguntó confundido el esclavista.
—Pelirrojo, ¿Cuál es tu nombre? —preguntó recomponiéndose e ignorando al esclavista.
—... No tengo... —habló fríamente el pelirrojo y miró fijamente cada movimiento del hombre azabache delante suyo, el esclavista abrió la celda dejando que el joven adolescente entrara.
—Reese. Tu nombre será Reese —habló imperceptiblemente más suave, pero el pelirrojo lo escuchó y sintió un escalofrío en su espalda, desconocido para él. El desconfiado niño tomó la mano que se le extendía y aceptó ser tocado por el azabache.
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Cambiarlo
RomanceCambiarlo... El pasado, el futuro y su fatídico final. Ambrose no sabe qué es lo que lo hizo estar obsecionado con esa chica, era como si su cerebro se desconectara y la persiguiera frenéticamente cuando él no la amaba. Sus días fueron dificiles, p...
