¿Por qué todos me miran raro? No soy un juguete ni muchos menos un payaso con la cara pintada.
Me están comiendo con la mirada y me hacen sentir rara y sucia.
Una parte de mí odia ser la "linda muñequita" en lo que va de mi vida muchas personas al ver como mi familia se destruía intentaron acercarse a mi, solo para lastimarme.
Odiaba la manera en la que me tocaban y me lastimaban, odiaba la manera en la que ellos se metían en mis sueños, odiaba la manera en la que no podía defenderme, en la que me quedaba callada mientras lloraba en mi habitación, y lo que más odiaba es que ellos me volvieron loca y nunca pude hacer nada para hacerme respetar. Solo me tapaba la boca para que mi llanto no se escuchara al recordar como me dañaban.
-Te mereces todo esto y más ¿quién es una linda muñequita? -las manos de ese hombre desconocido me tocaban de una forma que me lastimaba-.
-Por favor, no quiero esto... -pedia entre un llanto-.
Nunca paró, aunque dijeramuchísimas veces que no, el nunca se detenía. Al parecer esas palabras nunca logró entenderlas.
Borro esos recuerdos de mi mente para ir a sentarme junto con mi bandeja hacia donde estaba mi Juggy, que solo me miraba pero de una manera diferente, era la única mirada que no me hacía sentir mal, él es la única persona que necesito en mi vida.
Observo detalladamente sus lindos ojos azules, olvidando lo que me había dicho de ellos. ¿Como puede tener unos ojos tan hermosos?
Pero los aparta rápidamente para mirar hacia el suelo, sus ojos habían cambiado en un color celeste tan claro como el cielo y el otro en un color negro como una boca de lobo.
-¿Por qué apartas tus ojos de los míos? -pregunto sentada en el césped, de mi antigua casa mientras que aquel niño miraba a las hormigas con tanta atención-.
-Por qué mis ojos cambian de color, cuando están amarillos no es tan grande, pero cuando uno es celeste y el otro negro, significa que tengo ganas de lastimar, matar, tengo ganas de hacer muchísimas cosas malas. -me responde Jughead-. Y mis papás dicen que tengo que apartar mi mirada y tratar de calmarme.
-Eso es interesante... Significa que puedes lastimarme a mí también. -digo en un tono desanimado y el sonrie para mirarme-.
-Podría hacerlo, pero no lo hago porque me importas, creo. -me responde como si recién supiera decir esas palabras-.
-Entonces me amas. -sonrio victoriosa y el solo voltea los ojos, nunca lo negó-.