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Desde el momento en que las manos de Jughead me desnudaron sin sutileza, despojándome de cualquier asomo de control y juicio que pudiera tener, entendí que el acto no sería romántico, ni común, pero si especial. Estaba sobre él y eso le permitió, al ya incontrolable pelinegro, apretujar cada parte escandalosa de mi cuerpo como mis pechos, muslos y mis nalgas. Todavia recordaba como él había mordido mis labios con fuerza, pero no tanta, y luego también había mordido las partes más carnosas de mi anatomía. Todovia recordaba los de dedos de Jug haciéndome suspirar, mezclándose con sus fluidos, enrojeciendo mi piel, y sobre todo recordaba las embestidas violentas, lentas y luego más rápidas y luego más suaves que me causaron un placer inigualable cuando él por fin decidió acabar con esa llama ardiente que nos quemaba ambos. Todavía lo recordaba expuesto, despejado de su ropa, guapo, despeinado y jadeante entre la oscuridad. Todavía lo recordaba cálido, fuerte, emanando un aroma masculino y embriagador producto del deseo, los gemidos y el frenético y salvaje ritmo que llevaba. Apasionado y sin una pizca de cuidado. Creo que lo único que podría recordar es a Jug haciéndome el amor y diciéndome al oído con su voz ronca y llena de excitación que era suya, que le pertenecía. Todavía sentía su sabor, el sentimiento profundo que había despertado en mi, el amor... el amor que le tengo.
Una vez que terminamos nuestro acto, Jug se levanta y se sienta sobre la cama. Mirando a cualquier parte de la habitación.
Iba a decir algo, pero él se me adelanto:
-Eres hermosa, Ronnie. -suelta con una sonrisa maliciosa-.
Inmediatamente toma mi mano suavemente, para dirigirnos ambos al baño y así debajo del agua de la ducha, besarnos como si no hubiera un mañana, solo dos jóvenes desesperados del uno por el otro.
(...)
Luego de un rato, Jug y yo nos encontrábamos acostados en la cama, tapados por una sábana, hasta que de repente Jug se de despierta de golpe, haciendo que yo del susto me de la cabeza contra la pared.
-Ah mierda. -murmuro-. ¿Que sucede?
-Es Toni... doctor... p-peligro. -balbuceaba sin entenderse ni él-.
No lo entendía, no entendía que trataba de decirme, hasta que un fuerte ruido se escuchó de los pasillos. Los dos nos miramos con espanto, haciendo que en un segundo nos pongamos nuestra ropa y salgamos fuera de la habitación.
Apenas llegamos a la sala donde se encontraba Toni, el cuerpo del doctor salió disparado contra la pared con la pelirosa enfurecida detrás de él.
-¡Traidor! -grita Toni señalándolo-.
Toni estaba desnuda, solo una bata Blanca cubierta de sangre la cubría, estaba enojada, nunca la había visto así. Mientras que el doctor Gray estaba azul, no podía respirar, al parecer Toni le estaba quitando el aire, estaba por matarlo.
-Son peligrosos, v-van a lastimarlos, destruirán a todos. Son unas bestias n-nunca debieron haber escapado. -suelta Gray en apenas un susurro audible-.