Un maldito escape que estuve esperando desde hace un tiempo.
Escaparía de este horrible lugar, seria libre por primera vez, podré irme y no seguir siendo uno de sus malditos experimentos, ya no seria parte de sus torturas. Seria libre por primera vez.
Pero no significaría ser un santo. Me iré de aquí para seguir con las mías, para cobrar venganza y asesinar a cualquiera que se me cruce.
Nos iremos de aquí.
¡NOS IREMOS DE AQUÍ!
Por fin, maldita sea.
PODRAS ASESINAR A TODOS.
Debes matar a todos estos hijos de puta que te hicieron sufrir y abandonar por completo este maldito lugar.
Los gritos y risas de las voces de mi cabeza empezaron a sonar, a retumbar toda mi cabeza.
-¿tienes todo listo? Nos iremos ahora mismo. -digo tomando mi libro y un bolso donde tengo lo necesario-.
-Si... ¿es normal que tenga un poco de miedo? -pregunta Ronnie algo nerviosa-.
-Deberias de tenerlo, nuestra salida no será nada tranquila. -sonrio sacando el arma de mi bolsillo-. Se la robé a un guardia y también le quité sus llaves. -sonrio mientras le muestro la llaves-.
-Oh Dios, creo que voy a vomitar. -dice antes de salir corriendo al baño para vomitar-.
Hago una mueca de asco al escuchar sus arcadas, lo que me faltaba, tendré que escapar mientras que ella va ir vomitando todo el camino. Aunque podría servir como estrategia.
¿Se imaginan? Ronnie vomitando le en la cara a un guardia, eso sería asombroso.
-¿Terminaste? Acabas de vomitar hasta tu apellido. -suelto burlón apoyándome en el marco del baño-.
-Me pasa cuando estoy muy nerviosa. -dice Ronnie mientras se levanta para lavarse los dientes-.
-Y estarás más nerviosa cuando tengas que matar a unos cuantos guardias. -digo sin importancia pero sintiendo su mirada de sorpresa-. Oh si, es un detalle que olvidé de decirte.
-¡Yo no voy a matar a nadie! -chilla para buscar sus cosas-.
-Eso ya lo veremos. -susurro con diversión, agarrando mis pertenencias-. Bueno, ya es hora.
Ella asiente y yo abro la puerta de la habitación, dejándola pasar a ella primero mientras que yo dejo una nota en la puerta. Es una pequeña broma para los guardias.