-¿No se suponía que volverías dentro de dos días? - Eso fue lo primero que pregunté en cuanto lo vi en la puerta de mi solitaria casa, su mano se había quedado estancada en el camino de regreso luego de tocar la madera para avisarme que estaba aquí. Sus ojos se ensombrecieron un poco en cuanto me escuchó y me sentí un poquito culpable por haber utilizado mi tono de burla cuando claramente él no estaba de ánimo para eso.
Sus cejas se curvaron en un gesto dolorido, tomó aire por la boca y lo eliminó con un suspiro tembloroso.
-Lo siento. - me dijo, pero yo lo interrumpí alcanzando su mano y entrelazando nuestros dedos.
-Tranquilo, comadreja. - Sus labios intentaron sonreír en cuanto escuchó cómo mi voz lo acogía, pero esa curvatura no duró demasiado.
-¿Puedo quedarme aquí esta noche? - me preguntó casi que, con timidez, supe que tras esa frase había un montón de sentimientos que ni el mismo entendía, una variedad que mutaba desde la culpa y el miedo, hasta la tristeza y la rabia. La vida se convertía cada día más en un espiral trágico, porque la sociedad era cada vez más mierda y el corazón noble de mi azabache no estaba listo para soportarlo.
-¿Ocurrió algo? - pregunté acariciando su mano con mis dedos, aunque me hacía una leve idea por la sangre que cubría su uniforme de ANBU, la misma que también se había secado en sus mejillas, cuello y manos.
Itachi se estremeció ante mi pregunta y sacudió la cabeza suavemente, me sabía su respuesta de memoria, pero nunca me cansaría de preguntarle.
-No quiero hablar. - murmuró y yo asentí dándole el espacio que necesitaba, ya me lo contaría más tarde. - ¿Puedo quedarme o no? - reiteró su pregunta y yo solté su mano para pasarle un brazo por los hombros y así atraerlo hacia mi pecho, cerca de mi corazón, justo donde debía estar.
-Eso ni siquiera tienes que dudarlo, Ita. - sus manos se enredaron en mi torso, buscando aferrarse a mí. A pesar de que me encantaba sentir lo mucho que Itachi me amaba, no me gustaba que se agarrara a mí de esa manera tan desesperada, como si fuese el único que calmaba la llamarada de sentimientos dolorosos que tenía encerrados en el cuerpo, pero no me quejaría. Si tenía que ser su analgésico, lo sería todas las veces que lo necesitara.
-Gracias, Shisui.
-Venga, vamos dentro. - susurré dejando un beso en su cabeza antes de separarlo de mi cuerpo, lo miré a los ojos y retiré un mechón de cabello de su frente, ocultándolo detrás de su oreja. No me gustó sentir que su pelo estaba tieso por la sangre que lo había empapado horas antes y que ahora se había secado. - Un baño te sentará bien.
Mi comadreja asintió, con el semblante entristecido, parecía afectado por lo que sea que le hayan obligado a hacer en esas misiones sangrientas. No dejaba de odiar al gobierno que le contaminaba el alma con esos encargos macabros que lo destrozaban cada vez más.
Itachi no disfrutaba mucho contándome las cosas que hacía dentro del cuerpo ANBU, le daba vergüenza, se sentía mal por hacer cosas así, pero no le quedaba otra opción más que aceptar y acatar, era un soldado, una herramienta que no tenía derecho a elegir el rumbo de su vida y odiaba verlo así.
Lo guie bajo mi abrazo hasta mi cuarto al fondo de mi casa vacía. Su cabeza estaba apoyada en la mía, sus pasos parecían vacíos y aunque sus ojos miraban al frente, no parecían estar enfocados en esta dimensión, estaba perdido en los recuerdos.
Mi habitación nos recibió con la brisa fría que ingresó por la ventana, un escalofrío recorrió la espina dorsal de mi azabache y le froté el brazo con mi mano. Lo arrastré conmigo hacia mi cama y nos sentamos juntos ahí, uno al lado del otro, rodeados de un silencio triste.
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One Shots | Naruto
FanfictionUn recopilado de historias cortas que iré escribiendo a medida que tenga ideas. ✨ Yaoi. ✨ SasuNaru ✨ ItaDei ✨ ShiIta ✨ Aún no aprendo a sentir con otros personajes. ✨ Amo las tragedias, el drama y la melancolía.
