Sebastian Michelis x Reader

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Bueno el siguiente “One-Shot” que tocaba era el de “Sebastian Michaelis x Reader” y había decidido que no tenga relación con el “One-Shot” anterior” pero a pedido de ustedes pervertidos/as (XD) que querían la continuación del anterior he decidido hacerlo como querían.

Tragaste saliva, era el turno del demonio. Sus pantalones cayeron en un dos por tres y se acercó a ti peligrosamente.

-E-esper…-No te dejó terminar y te embistió sin piedad. Soltaste un grito de dolor y placer. El miembro del demonio era mucho más grande que el anterior juguete de Ciel. Aumentaba sus movimientos en par de segundos haciéndote gemir sin parar.

-Grr…-Gruñó el sensual mayordomo.-Se siente b-bien.-Te embistió más profundo. Se sacó tus guantes y jugó con tus pechos.

-¡S-Sebastian!-Lo sentías en ti. Empezabas a perder la cordura. La pasión y el deseo se apoderaban de ti. El demonio te devoraba una y otra vez. Sin parar. Necesitabas más, lo deseabas. Besó tu espalda y lo hizo aún más rápido. Ya no podías más, ya ibas a llegar.- ¡M-me vengo!-Gritaste.-El demonio soltó una risita.

-Lo harás muchas veces esta noche.-Dijo en tono burlón. Llegaste pero el demonio no paró.-A mí me falta, mucho.-Sus embestidas eran rápidas, profundas y te hacían desearlo cada vez más. El demonio te hipnotizaba. No impusiste más resistencia, te dejaste llevar.

-¡A-ah! ¡Más!-Gemiste su nombre y el demonio volvió a tus pechos y a sus rápidas embestidas haciéndote llegar por segunda vez. Te sentías cansada pero parecía que al mayordomo todavía le faltaba.

-_______, parece que lo disfrutas.-Dijo mordisqueando el lóbulo de tu oreja.

-¡S-si!-Gemiste provocando más excitación en el demonio.

-Tienes resistencia. Cualquier otra mujer u hombre ya habría caído destruido por el cansancio.-Dijo.

-¡Q-quiero más!-Dijiste sintiendo al demonio soltando una risita. Te siguió embistiendo sin importarle que te partiera en dos.

-Creo q-que me vengo.-Dijo sensualmente a tu oído.

-¡A-ah! Yo también.-Dijiste agitada.

-Lo haré dentro.-Sentiste que sonreía. Era un demonio, no podía dejarte embarazada.

-¡Hazlo!-Llegaste y el demonio se corrió dentro de ti soltando un sensual gemido. Salió y te miró con una sonrisa de oreja a oreja. Caíste rendida sobre la mesa.

 -¿Ya te cansaste? La noche apenas ha comenzado.-Sonrió.

ONE-SHOTSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora