Unas pequeñas arruguitas se forman alrededor de los ojos de Louis cuando sonríe y al rizado frente a él, le parecen la cosa más tierna que ha visto en su vida. Los nervios se apoderan de su cuerpo y comienza a sentir como su acelerado corazón choca con fuerza contra su pecho, se asusta al pensar que sus latidos se puedan oír e intenta relajarse pero el sonido de una puerta abriéndose a su lado lo desconcentra.
—¡Louis, cariño!— su vecina lo saluda efusivamente con un abrazo una vez que termina de abrir la puerta, antes de rodear sus hombros con uno de sus brazos, un gesto cariñoso que acostumbraba a tener con él— Pensaba invitarte a merendar esta tarde para presentarte a mi sobrino pero veo que ya lo has conocido— con su mano libre señala al rizado frente a ellos.
—Hola, Eli. Sí, nos acabamos de cruzar aquí en el pasillo— mira de reojo al chico de mirada verdosa y un leve sonrojo le cubre las mejillas al descubrir que él le sonríe divertido— pero si la invitación sigue en pie, me encantaría merendar con ustedes.
—Por supuesto que sí, cielo. Te he dicho infinitas veces que la puerta de mi departamento está siempre abierta para ti— le acomoda un par de mechones rebeldes que caen sobre su frente hacia un costado y besa su mejilla.
Había conocido a Eli unas semanas después de mudarse. Él iba subiendo las escaleras con la mirada gacha, intentando esconder sus ojos llorosos cuando tropezó con la mujer de unos treinta y tantos. Ella percibió el malestar de aquel entonces adolescente y sin hacerle preguntas, lo invitó a pasar a su departamento y le preparó un chocolate caliente.
Con el paso del tiempo Louis encontró en ella el amor maternal que le hacía falta y desarrollaron una relación muy unida. Aquella mujer de rulos que siempre le preparaba galletas de chocolate, se ganó por completo su cariño.
—Sí, Eli, lo sé— besa su mejilla— entonces, ¿vuelvo más tarde?— pregunta mientras mira nuevamente de reojo al rizado, quien se había mantenido al margen de la conversación.
—Sí, sí. Cuando las galletas estén listas Harry te irá a buscar, ¿cierto, cariño?— mira al aludido.
—Sí, por supuesto. ¿Cuál es tu departamento, Louis?— el ojiazul se estremece al oír la gravedad de su voz y los nervios nuevamente se apoderan de su cuerpo al tener la atención de él sobre su persona.
—Aquel— señala con su dedo índice una puerta frente al del departamento de Eli pero un poco más a su derecha que tiene inscripta la letra A.
Se despide de su vecina con un beso en la mejilla y duda si imitar el gesto con Harry pero antes de que terminar de analizar por completo la situación, el rizado se acerca a él y besa una de sus mejillas, las cuales arden al instante. Se aleja hecho un manojo de nervios y se apresura a entrar a su departamento para esconder su sonrojo.
(...)
Al momento en que engulle el último pedazo de su empanedado oye como la puerta principal se abre. Se levanta del taburete donde estaba sentado y con una de sus manos empuja las migas sobrantes hasta el borde de la mesa, con la otra las atrapa y las deja caer al tacho de basura. Deja atrás la cocina y dobla hacia la izquierda rumbo a la sala de estar donde encuentra a sus dos amigos aún en la puerta discutiendo.
—¡¿Zayn, quieres esperar a que entre yo antes?! ¡No cabemos los dos al mismo tiempo!
—¡Te dije que estoy atorado, no puedo moverme!— le contesta malhumorado mientras intenta pasar el umbral de la puerta sin éxito.
—¡¿Por qué demonios no esperaste a que entrara yo?!
—¡Porque mi vejiga me pide a gritos que vaya al baño!— eleva la voz— ¡¿Por qué tú no esperaste a que entrara?!
Suspira mientras con una mano masajea sus sienes, en un intento de calmar el punzante dolor de cabeza—¡¿Por qué no me dijiste que necesitabas ir al baño?! ¡Te habría dejado pasar!
En el momento en que Zayn abre la boca para seguir discutiendo con Liam, observa de reojo como Louis está parado en medio de la sala viéndolos con una sonrisa divertida.
—¡Louis, idiota, ven a ayudarnos!— su grito llama la atención de Louis y percata a Liam de la presencia del ojiazul, quien rápidamente se acerca a ellos.
—No me grites, Zy o te dejaré atorado aquí y te harás pis encima— bromea mientras lo toma de un brazo y jala de él.
Hace acopio de todas sus fuerzas pero la mochila en los hombros de Zayn, impide que el morocho pueda pasar por el umbral de la puerta. Louis lo ayuda a desprenderse de una de las azas y vuelve a jalar de su brazo izquierdo. Una vez que Zayn logra entrar al departamento, su figura se pierde en el pasillo rumbo al baño sin medir palabra alguna.
—Hola de nuevo— saluda Louis mientras se acerca a Liam quien está haciendo malabares con sus planos de arquitectura, en un intento de que ninguno se le escurra de las manos, y toma algunos.
—Hola, Lou— le devuelve el saludo una vez que está más tranquilo— ¿Cómo te fue en tus clases?
—Bien— contesta distraído mientras deja los planos sobre la mesa de la pequeña sala de estar— este semestre comenzaré con las prácticas en el hospital— agrega un tanto más emocionado— ¿Y a ti?
Suspira— Dos de esos planos— señala unos de los que Louis dejó sobre la mesa— debo reahcerlos porque tienen un par de errores y tengo que empezar cuanto antes la maqueta de uno de ellos si quiero entregarla a tiempo— mueve su cuello en círculos intentando aliviar la tensión que se acumula en su cuerpo, producto del estrés.
—¿Cuanto tiempo tienes?— pregunta el ojiazul mientras se acerca y de puntitas maseajea suavemente los hombros de Liam.
—Una semana— cierra los ojos y su cuerpo se relaja ante la atención que están recibiendo sus hombros.
—Bien. Anota lo que vayas a necesitar en una hoja y mañana iré a comprarlo, ¿es cómo la maquete del edificio que hiciste el semestre pasado?
—Sí, algo así.
—Puedo ayudarte, Li. Esa maqueta nos quedó estupenda, creo que debería plantearme seriamente cambiarme de carrera— bromea.
Una sonrisa se dibuja en el rostro del más alto al recordar como Louis se ofreció a ayudarlo en el proyecto final del semestre pasado. Habían pasado días cortando madera y con los dedos embadurnados en plasticola mientras intentaban acomodar cada pieza en su lugar. El ojiazul lo había acompañado varias madrugadas con una taza de café en la mano y eran varias las veces que se había quedado dormido sobre los planos de la maqueta.
Pero su ayuda había sido crucial para que Liam pudiese entregar a tiempo su proyecto final, aquel del que dependía su tercer año de carrera.
Y cuando Louis necesito estudiar para su examen de anatomía; Liam se encargó de resumir la mitad de su libro, pasarlo a la computadora e imprimirlo. Hasta usó un poco de sus ahorros para anillar las hojas y que a Louis le fuese más cómodo estudiar.
—Te prepararé un té y algo para comer, luego tomarás una siesta y te relajarás. Mañana empezaremos con la maqueta— son las últimas palabras dichas antes de que la figura de Louis se pierda por el pasillo rumbo a la cocina.
En multimedia dejo foto de la apariencia física que tiene Harry en la historia.
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El sobrino de la vecina
FanfictionEN PROCESO | Fanfic Larry Stylinson. Es en un departamento del centro de la ciudad de Londres; donde Louis vive junto a sus dos mejores amigos. Luego de que sus papás lo echaran de casa hace cinco años, cuando tan solo era un niño de diecisiete años...
