• Capítulo 9. "Funeral y advertencia"

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Estábamos en el funeral de su padre. Sostenía fuerte la mano de Jungkook ya que estaba temblando. Él realmente se estaba esforzando mucho por no llorar, pero fue inevitable cuando su madre comenzó a leer su carta de despedida :

Aún recuerdo la primera vez que
te vi, entraste al café e inmediatamente
llamaste mi atención. Di un profundo suspiro para juntar coraje e ir a tomar tu orden. Dijiste : »Un café negro con dos malvaviscos« Algo muy peculiar para mí. Te sonreí y me devolviste la sonrisa, mostrándome tu perfecta dentadura.

Una vez terminaste el café, pediste la cuenta y saliste del lugar, creí que ya te habías ido, pero me sorprendió verte cuando salí. Mi turno ya había terminado y me dijiste si te quería acompañar a caminar. Eras tan apuesto, no podía negarme. Esa tarde hablamos por horas y nos dimos cuenta que éramos muy parecidos, no solo en nuestros gustos, sino también en nuestra forma de pensar y ver el mundo. Recuerdo que me dijiste que estabas por crear tu propia empresa, pero estabas algo triste, pues tu padre afirmaba que fracasarías.

Al día siguiente volviste al café y pediste exactamente lo mismo.

Estás más linda que ayer.—soltaste, cuándo te llevé tu café con malvaviscos. No pude responderte, estaba muy nerviosa y sonrojada, tu presencia era muy poderosa y eso me intimidaba un poco. Ese día, de nuevo me esperaste, mi turno había terminado a la hora del almuerzo y me invitaste a comer pastas. Recuerdo que acepté encantada. Mientras comíamos me comentaste que estabas buscando una secretaria, alguien confiable que fuera tu mano derecha.

Yo podría hacerlo, soy confiable.—alegué muy segura, y me sonreíste en grande.

Después de eso, no nos volvimos a separarnos nunca, te ayudaba en todo lo que podía y me aseguraba de que no te saltaras comidas por trabajar tanto.

Tuvimos tiempos difíciles, quisiste abandonar todo, decías que tu padre tenía razón. Pero te tomé de las manos y mirándote a los ojos te dije que sin importar que pasara, yo me quedaría a tu lado y no permitiría que te rindas, las cosas iban a funcionar, afirmé. Y ahí fue cuando tus labios se encontraron por primera vez con los míos, fue un momento mágico que nunca se borrará de mi memoria.

Meses después, en la noche de año nuevo; nos encontrábamos tomados de la mano, observando los fuegos artificiales. ¿Lo recuerdas?...te arrodillaste frente a mí  y me preguntaste si quería casarme contigo. Estaba tan emocionada que comencé a llorar, me tomaste entre tus brazos intentando calmar mi absurdo llanto.

Sí, quiero.—te susurré al oído. Estabas muy emocionado.

Te conseguiré el mejor vestido.—aseguraste y cumpliste tu promesa. Gastaste todos tus ahorros en ese hermoso vestido blanco. Al usarlo me sentía como una princesa que iba de camino a encontrarse con su príncipe. Tuvimos una boda pequeña, éramos sólo tú y yo, pero fue tan hermosa que no podía imaginar, ni desear nada mejor.

Tardamos un poco, pero al final logramos ahorrar para poder irnos de luna de miel.
Querías conocer San Francisco y allí fuimos.

Es una ciudad maravillosa.—expusiste, tus ojos brillaban, me sentía  feliz y muy afortunada de poder verte tan emocionado.

Pasamos una semana allí y fue toda una experiencia, llena de buenos recuerdos, besos y abrazos. Probamos todo tipo de comidas, luego volvimos a Corea, seguimos trabajando duro y por fin, todo el esfuerzo estaba dando frutos, la empresa se volvía cada vez más importante. Firmamos un contrato con la gran empresa del señor John, al que habíamos conocido en nuestro viaje a San Francisco, y desde ahí todo fue felicidad. Las cosas iban más que bien.

ENEMIGO SENSU4L 💋Donde viven las historias. Descúbrelo ahora