Lo que quiero

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    El tiempo es tan relativo que cuando esta a punto de terminar, lo podemos sentir demasiado rápido o demasiado lento... ¿Ansiedad? ¿Emoción? ¿Qué es lo que no nos permite medir el tiempo de manera normal? ¿Qué es lo que en verdad consideramos como normal? Podrían haber pasado horas y yo estar congelada, podrían ser solo segundos y yo corriendo- ¡Oye! ¡Capitana! ¡Deja de jugar con una mirada perdida!- Me grito Adagio sacándome de mis pensamientos, para enfatizar su punto de vista, tomo el balón y trato de patearlo a mi cara, sin embargo logre desviarlo de un cabezazo a la portería- ¡No jodas! ¡¿No que iba a ser un juego pacifico?!- Pregunto volviendo a tomar el balón- Lo siento, pero creo que me pongo nerviosa si me tiran un balón directamente en el rostro...- Dije girando los ojos, para luego tirarme en la grama del campo- Cielos... En verdad que te tolero mas con tu novia cerca- Dijo la chica de cabello esponjado para dejarse caer junto a mí- ¿Entonces faltara esta semana?

-Vendrá para presentar los 2 exámenes que le faltan- Acomode mis brazos detrás de mi cabeza, cerrando los ojos... Así es como se debía de disfrutar la suave brisa de la mañana- La doctora dijo que está en la etapa que debería de tomarse las cosas con calma... Y ya casi terminamos todo, así que no es mucho de que preocuparse.

-¿No te hará falta?

-Somos novias, no Siamesas...- La verdad es que si me haría falta, me encantaba pasar tiempo con Fluttershy

-Ya ya, tampoco era para que exageraras- Dijo la rubia dándome une pequeña patada en la pantorrilla- No te doy más fuerte porque no quiero arruinar tu beca.

   Para esta época algunos estudiantes se daban el lujo de faltar porque ya tenían casi todo listo, otros pasaban corriendo entre los salones para lograr entregar hasta el alma con tal de terminar con todas las evaluaciones de una vez, así como otros solo iban porque si... Y yo, sin tener a mi novia aquí, en verdad solo vine por Adagio, sonara mal pero creo que he pasado bastante tiempo con mis otras amigas y la mayoría no se irán tan lejos como Adagio, así que me gustaría tener un poco mas de tiempo con ella.

-Sabes que te voy a extrañar, ¿Verdad capitana?- Prefería no abrir los ojos, me gustaba como su voz sonaba tan clara y melodiosa, no como la de Fluttershy que es capaz de calmarme, pero si tengo que admitir que Adagio tiene cierto encanto, con una elocuencia que uno diría que era un talento natural, pero no era solo eso, ella lo había entrenado durante bastante tiempo hasta llegar a dominar su voz como el instrumento mas preciado. Lo mas seguro es que su sueño de ser una cantante famosa, se volviera realidad, pues he escuchado canciones y estilos que son verdadera mierda, así que para ella no debería ser tan difícil.

-Que gay- Esperaba un golpe o algo violento por parte de ella, pero en verdad me sorprendí cuando sentí que colocaba su cabeza en mi estómago- ¿Qué estás haciendo?

-Sencillo, esforzándome para que se vea aún más gay- La iba a extrañar, desde alguien que no lograba aguantar cuando apenas comenzábamos el instituto hasta convertirse en una de mis mejores amigas, tanto tiempo entrenando juntas hasta llegar al punto de ser capaz de leer mis jugadas antes de señalársela- ¿Qué piensas hacer con el fútbol?

-Quiero seguir siendo lo suficientemente buena para mantener la beca... Aunque la niña en mi le encantaría jugar en el mundial.

-Eras una niña muy ambiciosa, eso me agrada.

-¿Qué niño no lo es?... Por ahora solo quiero ir a la universidad, estudiar lo mejor que pueda, trabajar... Ese tipo de cosas, se puede decir que ya no estoy sola.

-Marica, ¿Quieres ver si podemos comprar algo dulce?

-...No creo que tengan nada listo antes de que comiencen las clases.

Déjame ser el padre.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora