Capítulo 20: "El pasado"

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Años Atras

  En la parte baja de la ciudad, donde a nadie le importa quien eres ni lo que haces, solo si tienes para la renta, una mujer de una edad ya madura luchaba para mantener a sus dos hijos.
Era madre soltera, habia empezado de pequeña, con solo 15 años había quedado embarazada, no porque se enamoro bobamente y "se equivoco", a ella nadie le pregunto si queria, vivia en ese clase de mundo donde él mas fuerte hace lo que quiere.

  Apesar de todo decidio tener al bebé, y con ayuda de sus padres salio adelante, cuando su pequeño tenia 3 años, conocio al que creyó era el amor de su vida, había dejado la casa de sus padres para vivir juntos, pero como ya mencioné, vivia en un lugar oscuro, donde se hacia lo necesario para vivir. Sin oportunidades de un trabajo digno su amado deliquia para poder mantenerlos, por un tiempo todo fue perfecto, el niño veia al novio de su mamá (a quien consideraba su padre) como un heroe, con solo 6 años soñaba con ser como él, y pronto tendria una hermanita a la que esperaban con ansías.

Pero un dia, cuando esperaban a que "el hombre de la casa" llegara tocaron la puerta unos policías, a su amor lo habían acesinado, una guerra entre pandillas por el territorio que perdió.
Tomo a sus hijos y salio de ahi, vendrian por ellos lo sabía.

  Asi llego a esa ciudad a ese mundo, no era tan diferente del que venia, pero al menos ahi nadie la conocia, a sus vecinos les decia que era viuda por la guerra, lo que no era exactamente una mentira. Pasaron los años, el pequeño niño crecia cada vez mas decidido a ser como su difunto padrastro, mientras la pequeña niña le daba algo de esperanza a su madre, quien habia perdido las ganas por vivir.

  En aquel lugar mandaban otras reglas, otras pandillas peleaban por el territorio, decidida a no involicrarse con ninguno de ellos, se apartaba de todos los que tenian problema escrito en el rostro. Pero escapar del peligro no era asi de facil. No en ese mundo, no para ella.

  Un dia unos ojos azules se le cruzaron a aquella madre, parecian inocentes pero solo le traerian pena y dolor, a ella y a sus hijos.






Presente

  Mai estaba frente a la tumba de su madre, de ella solo tenia recuerdos vagos, habia muerto cuando  Mai era apenas una pequeña niña, deseaba que estuviera para aconcejarla, pero ni siquiera podia imaginar lo que le diria difícilmente recordaba su rostro, su voz solo la podia imaginar, pero a ella le gustaba pensar que sabría que decirle o que al menos la consolaria. Dejo claveles blancos sobre la tumba sin decir nada, no sabia que decirle, asi que solo giro y fue hacia la tumba que se encontraba a 3 metros de distancia, era la de su hermana, un nudo en su garganta le impedia hablar, sabia que si decia algo iba a llorar, solo con su hermana se permitia ser débil. Respiro profundo y dijo lo que tenia dentro de su pecho -Yurin, me haces tanta falta, cumplí la promesa que te hice de salir de aquel lugar, pero tu tenías que venir conmigo, no fue gusto.- derramo solo una lagrima mientras veia el nombre de su hermana grabado sobre la piedra, había días en los que imaginaba que eso no paso y que si iba a la casa donde vivían ahí estaria ella, sonriendo igual que siempre, que criticaría su ropa y la molestaría para que usa colores mas alegres. Pero estando ahí, era imposible negar esa realidad, más que una hermana fue una madre para ella y ya no estaba y ya no estaria nunca más. Los recuerdos de aquella horrible mañana todavia la atormentaban, y el remordimiento de no haber estado ahí era aun peor, sabía que no podría haber hecho nada, pero sentia injusto seguir viva mientras que su hermana no, y a veces la vida pesaba tanto, que deseaba haberse ido con ella.

Salio del cementerio y fue con su hijo, era la única razón que le quedaba para seguir luchando, y por el seguiria de pie el tiempo que fuera, aun si no le quedaban fuerzas.

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