Capítulo 2

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La noche del día siguiente, Yamcha regresó a la corporación. Cenó con nosotros, incluso con Vegeta lo que me sorprendió bastante. Sinceramente no le presté atención a mi novio, sino que estuve toda la velada hablando con mi padre sobre los robots de entrenamiento que el príncipe pedía —Ese hombre era una máquina de matar—. Mientras tanto, mi madre intentaba a duras penas entablar una conversación con Vegeta. ¿Yamcha? Bueno él estaba un poco fuera de lugar y la verdad es que me sentí un poco culpable.

Después de la cena, Yamcha y yo nos encontrábamos en mi habitación la cual gracias a mi maravillosa madre estaba al lado de la de Vegeta, bueno, mejor dicho, la suya estaba al lado de la mía ya que yo estaba aquí antes que él, quiero decir, es mi casa. El caso es que mi novio volvió a sacar el tema del muchacho del futuro, volvíamos a lo de anoche y esta vez no había bebido por lo que no tenía excusa.

— ¿Vas a volver a sacar el tema? — Le reproché— ¿No es mejor olvidarlo? Es lo que Son-kun quería.

—Lo sé, pero piénsalo, el conocía la Corporación Capsula— me recordó.

— ¿Lo dices por la nevera? No recuerdo que la compañía haya creado un modelo como el que vimos la verdad. Quizás mi padre tenga algo que ver o...— me interrumpió.

— ¡La chaqueta Bulma! No solo la nevera, acuérdate de la chaqueta— me sujeto de los hombros con fuerza, tenía razón, en su chaqueta estaba el símbolo de la C.C.

— ¿Crees que el chico tiene algo que ver conmigo o con la Corporación? —pregunté intrigada.

—Sí, pero prefiero pensar que tú no estás involucrada— le miré y el simplemente me soltó de los hombros para coger aire y continuar— Aunque a pesar de todo tendría mucho sentido.

— ¿De qué hablas? — no entendía absolutamente nada.

—Si tú estás metida en esto quiere decir que tengo competencia— hablaba, pero creo que estaba pensando en voz alta— Y si es así no le voy a dejar ganar.

— ¿A quién? — Elevé mi tono de voz para hacerle reaccionar— ¿A quién no vas a dejar ganar? ¿A qué competencia te refieres? — cada vez estaba más confundida, en teoría hablaba de que yo estaba involucrada, al menos al principio.

—De nadie Bulma, de nadie. Creo que me estoy montando una película en mi mente— bajó la cabeza, parecía avergonzado.

—Yamcha— le llamé y levanté su cabeza poniendo mis manos en sus mejillas— No comprendo lo que pasa por tu mente ahora mismo pero quiero que sepas que tú no tienes que competir con nadie— si se trataba de nuestra relación en definitiva estaba segura de que ambos acabaríamos juntos, llevábamos muchos años saliendo y en verdad creí que éramos el uno para el otro— Deja de darle vueltas al tema y centrémonos en lo que viene, tú tienes que entrenar para vencer a los androides ¿recuerdas?— él sonrió y yo le bese en los labios, un beso corto pero suave aunque para ser sincera no sentí nada cuando le bese, al menos no lo que sentía hace años lo cual me asusto un poco.

—Bulma— me saco de mis pensamientos— Te quiero—yo le miré a los ojos, en su mirada había algo muy especial y estaba claro que estaba coladito por mí, eso hizo que sintiera una opresión en el pecho. Por mucho que quisiera a Yamcha el jamás me daría ese algo que llevaba buscando desde hace años.

—Yo también— puse mi mejor sonrisa.

Al final los dos nos dormimos en mi cama, él se durmió antes. No paraba de pensar en las dos palabras que me había dicho, ¿Cómo ocho letras podían ser tan importantes y a la vez tan dolorosas? Intente dormir, pero escuche un ruido que venía de la cocina, inmediatamente fui a mirar sin pensármelo dos veces.

— ¿Vegeta? — me acerqué a él quien estaba malherido, seguramente se había dañado entrenado.

—Lárgate humana estúpida, no te necesito— me gritó, o al menos lo intento, con las pocas fuerzas que le quedaban.

A regañadientes cure a Vegeta quien no paró de mirarme en ningún momento lo cual por alguna extraña razón no me incomodo en absoluto.

.   .   .

Volví a mi cuarto y me metí en la cama, miré a mi novio quien dormía a pierna suelta. No me podía creer lo que había pasado, ¡Vegeta y yo nos habíamos besado! No estoy segura de quien lo había iniciado, pero la verdad no me importaba. Toqué mis labios aún sin creerlo, me sentía culpable porque apenas unas horas acababa de decirle a Yamcha que le quería y que no tenía competencia, pero por otra parte ese beso se sintió de maravilla, ese beso despertó algo en mi como si en un abrir y cerrar de ojos algo en mi hubiera cambiado. ¿Quizás eso era lo que había estado buscando durante tanto tiempo?

Los tres años [Dragon Ball]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora