004. ANTES

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—Payne y Malik. Horan y Michaels—el irlandés chocó manos con Julia y sonrió contento.— Hemmings con Deaton y... Tomlinson con Styles.

—¿Profesora? ¿Podría-

—No. No hay cambios—la Doctora Scott dijo sin despegar la vista de su iPad.— Este es su proyecto semestral, valdrá el 70% de su calificación. El otro 30 se divide en tareas, conducta y participación así que si no hacen bien este trabajo, no pasarán el semestre.

La profesora era una doctora que tenía una clínica a unos minutos de la escuela, llevaba enseñando en LaGuardia un par de años y a pesar de ser estricta, era la maestra favorita de la generación de Louis.

—Quiero que se comporten—les habló directamente a Harry y Louis.— Si recibo una sola queja de ustedes dos, los repruebo y se van directamente a extraordinario.

El par parpadeó en silencio y asintieron al mismo tiempo.

—Pueden comenzar a trabajar, los detalles del proyecto están en la plataforma de la escuela.

Los estudiantes se emparejaron, Louis comenzó a caminar hacia el rizado arrastrando los pies y lamentándose en voz baja.

—Aquí dice que la primera entrega es a finales de septiembre, eso nos da como...

—Tres semanas—cortó el ojiazul.

El alfa abrió un libro grueso y se detuvo en la portada de una sección que decía en letras grandes "La célula".

—Podemos vernos en la biblioteca después de clases—sugirió el omega un poco incómodo.

—Tengo Debate y después de eso ensayo para la obra. Estoy libre después de las 7.

Louis se sentía extraño teniendo una conversación medio-civilizada con el omega. Pero estaba exhausto de tanto pelear, en especial porque esa mañana había discutido de nuevo con su madre porque no quería tomarse el medicamento.

—Puedes venir a mí departamento—sugirió Harry.

—Cool—murmuró sin verlo a los ojos.

Comenzó a resaltar palabras clave y frases de su libro que consideró podrían serles útiles. Estaba dolorosamente consciente de las miradas incrédulas que sus compañeros les estaban dando porque por primera vez en la semana, estaban juntos y en silencio.

La campaña sonó después de 40 lentos minutos, dando fin al primer período de las clases comunes, dando inicio al descanso.

—Toma, es mi número—Harry le entregó un post-it rosa pastel, indecisión en los ojos y las orejas rosas. Luego se fue sin decir nada más.

—¿Qué pasa hoy contigo, Duke?—sintió a Liam pasarle un brazo por los hombros, el alfa olía a pino, era un aroma que Louis disfrutaba— No has molestado a Styles en todo el día.

—Apenas son las 11, tal vez después de cargar un poco de energía me sienta con los ánimos de esconderle alguna partitura o algo—bostezó cansado.— Ayer mamá no quiso tomarse sus pastillas y hoy en la mañana estaba... mal—hizo una mueca.

—¿Cómo está?—Liam preguntó preocupado— Si alguna vez necesitas algo, sabes que puedes pedírmelo, hermano.

—Gracias—respondió callado.

Louis evitó mencionar los posters informativos en su puerta. Los iban a desalojar dentro de un mes y no estaban ni cerca de reunir el dinero que le debían al banco. Lottie no tenía ni idea, Mark mucho menos y Johannah parecía ignorar el hecho de que probablemente vivirían en la calle si no pagaban pronto.

El resto del día estuvo callado, sumido en sus pensamientos y llenando formularios para salirse de los clubs a los que pertenecía. Adiós Debate, adiós Hope y adiós Media. El dinero que le habían dado de aquel comercial que había filmado se había ido en tratamientos para su madre y para pagar la escuela.

No tenía ni un puto centavo a su nombre.

Cuando menos se dio cuenta estaba parado frente a Princess Park Residential.

"Estoy abajo" le envío a Harry y minutos más tarde el rizado estaba abriéndole la puerta y dirigiéndolo al elevador.

Cuando llegaron al piso correcto, el omega lo guió a una puerta con los números 902 en un letrero metálico. Se adentraron en la vivienda, todo el proceso en un silencio sumamente incómodo.

—Podemos trabajar en la cocina... hay más luz.

—Cómo sea—contestó Louis dejando caer su pesada mochila en el suelo.— ¿Vives solo?—echó un vistazo alrededor. Era grande para un departamento en Nueva York.— Es bonito.

—No somos amigos, no tienes por qué hacer plática—dijo con el semblante serio.— Ni si quiera te soporto, así que lo menos que pueda escuchar tu voz sería genial.

—Cómo sea, yo tampoco quiero estar aquí, solo intentaba ser amable—rodó los ojos.

—No necesito tu amabilidad.

—¿Sabes algo? Eres-

El tono de llamada del celular de Louis los interrumpió. El alfa frunció el ceño y contestó confundido.

—¿Mamá? ¿Qué pasa?

—¡Vendí el departamento!—gritó emocionada

Louis observó a Harry y notó por primera vez desde que había llegado el olor a cereza y azucenas que rondaba.

—¿En dónde estás?—preguntó serio apretando la quijada mientras se ponía de pie

—En casa, tontín—Johannah se rió feliz del otro lado de la línea.

—Voy para allá—colgó sin esperar una respuesta y se talló el rostro con la palma de las manos.—Tengo que irme.

—No hemos hecho nada. No pienso darte crédito por-

—¡No me importa!—contestó furioso de repente, tomando su mochila con fuerza y saliendo del departamento de Harry sin cerrar la puerta

[...]

Las maletas de su hermana en la entrada fue lo primero que vio al llegar. Pero sus ojos buscaban frenéticos a su madre y la llamaban con la voz llena de terror. La omega estaba en la sala, con una copa de vino en las manos y unos botes de pastillas en la mesa. La mujer aún respiraba tranquila y suaves ronquidos salían de su boca.

Recogió un par de papeles del suelo y leyó uno que contenía la palabra hipoteca en negritas.

"Se les otorgará una semana para mudarse.

El comprador tiene derecho a inspeccionar la vivienda.

El propietario nuevo puede presentar una Citación y Demanda para desalojarlo de la vivienda."

Esto no podía pasarle a él.

Louis entendió que aquello significaba que si antes tenían probabilidades bajas de recuperar el departamento, ahora cualquier oportunidad era nula. Se dejó caer en el sofá a un lado de su madre y la observó con detenimiento.

Era la mujer mas hermosa que ha visto.

Luego sus ojos bajan a la botella de vino abierta que manchó el sillón y los frascos de medicina desordenados.

Estaban sin hogar, sin dinero y sin absolutamente nadie a quién pedirle ayuda. Mark ni si quiera era su padre real, así que el hombre estaba totalmente descartado.

Movió un mechón de cabello castaño del rostro de su madre y suspiró.

—Estamos jodidos—se dijo a sí mismo.

dulce criatura [larry stylinson]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora