Louis tiene uno de esos días en los que no puede salir de la cama.
Le pesan los brazos, las piernas, el alma y el corazón.
Así que cuando Harry le da un rodillazo (suave) en el estómago para despertarlo, simplemente dice:
—Creo que me quedaré aquí hoy—susurra.
Pero entonces escucha algo caer al suelo y la televisión se enciende en un volumen bajo.
—"Agua. Tierra. Fuego. Aire..."—Louis abre los ojos y frunce el ceño.
—¿Qué haces?
—No tengo ganas de aprovechar la educación que mis padres me pagan, así que... ¡Avatar!—señala el programa— ¿Tú?
—No es un buen día—dice y vuelve a dormir. Siente una pesadez conocida en el pecho y sabe que probablemente esté en cama todo el día, ni si quiera tiene un motivo por el cual sentirse así.
—Ey—siente a Harry sacudirlo.— Tus medicinas—le recuerda.
Y vuelve a abrir los ojos para encontrar un Capri-Sun y los contenedores de pastillas en la mesita frente a él. Se toma el jugo en silencio y luego se pasa su medicamento con un trago de la bebida dulzona. Cierra los ojos de nuevo, pero no puede dormir.
Está de espaldas a Harry y siente que le debe una explicación (está viviendo prácticamente gratis en su hogar, es lo mínimo que puede hacer).
—Lo que tengo se llama Trastorno Bipolar, tipo 2— confiesa viendo la tela del sillón.— Tengo depresión y de vez en cuando sufro episodios... maníacos. No es nada grave, pero tengo Complejo de Dios y así es cómo me hice esto—se da la vuelta y se señala la cara.
El omega lo observó con atención.
—Acababa de salir de una depresión horrible y entre en una manía, agarré la motocicleta de un novio de mi madre y a medio camino, decidí que era inmortal, así que salté y caí en un alambrado.
Recuerda la sangre goteándole de la frente, a la barbilla y finalmente hasta su camiseta. El olor metálico y quemado de la moto estrellada, los gritos de la mujer que lo encontró y la mirada desesperada de su esposo mientras le pedía que no cerrara los ojos.
También recuerda cuando lo internaron en un hospital psiquiátrico y se le pone la piel de gallina. Las memorias de aquel lugar siempre le daban náuseas.
—Tengo un poco más de un año sin tener manías, pero de vez en cuando mi cuerpo simplemente no da y no puedo pararme en todo el día—suspira.
Louis observa al omega.
Su alfa no se está moviendo (no suele responder cuando entra en depresión, es como si desapareciera). Se da cuenta que el rostro del rizado lo delata, sería un pésimo actor, piensa. Finge una sonrisa, se traga el nudo en la garganta y se sienta derecho.
—Bueno, eso fue deprimente—se levanta y camina hacia el baño, cierra la puerta detrás de él, recarga la espalda en la puerta y se desliza hacia abajo. — Puta madre—murmura.
Las lagrimas ruedan silenciosas por sus mejillas y tiene que taparse la boca para no hacer ruido.
—Deja de llorar, imbécil— se dice a sí mismo y se jala el cabello, intentando despertarse de lo que parece ser una pesadilla.
Spoiler: no lo es.
No puede sentir a su alfa y sabe que lo está matando lentamente de tristeza, sabe que el animal dentro de él tiene un límite, sabe que llegará un punto en su vida en donde ambos mueran.
Lo peor— o mejor, es que espera que ese futuro no sea tan lejano.
[...]
El resto de la semana, Louis la sobrelleva en automático. Se aprende líneas, estudia para el quiz de Biología, desayuna con Gigi y todo sin registrar realmente lo que pasa a su alrededor. Simplemente camina, mueve la boca, obliga a sus músculos a moverse y cuando el sábado llega, su cerebro vuelve a conectarse con su cuerpo y su alfa regresa.
—Voy a salir, tal vez no llegue—Harry levanta una ceja preocupado.— No me voy a matar, me refiero a que planeo beber, así que...
—Oh— su rostro se relaja visiblemente.— ¿Vas a la fiesta de Lily-Rose?
—Sí— se guarda una cajetilla de cigarros en el bolsillo del pantalón.— ¿Vamos?
—No lo sé, no conozco a nadie.
—Me conoces a mí—se acerca a la gran ventana y se sienta en la orilla.
—Se supone que nos odiamos.
—Suponer es una enfermedad—se encoge de hombros.— Nubla el juicio. Distorsiona la percepción de la realidad.
—Tengo que entregar un trabajo el lunes y aún no termino.
—Excusas—camina hacia él y se apoya en la mesa de la cocina, su cuerpo inclinado hacia Harry.— Vive un poco, Styles. La vida es corta como para preocuparte por la escuela.
—Mi estabilidad mental depende de la estúpida boleta de calificaciones ¿sí?—admite frustrado.
—¿Crees que en dos años va a importar que no hayas entregado una tarea de Cálculo?— sonríe burlón, pero ya está sentado al lado de Harry y le arrebató la tarea.— Obviamente sí, lo primero que te preguntaran en una entrevista será "¿qué te sacaste en esa tarea en tu último año de preparatoria?".
—No me vas a convencer.
—Ve a cambiarte.
—No iré—escucha el ruido del lápiz contra papel.— ¿Qué mierda haces?
—Tu tarea. Ahora, ve a cambiarte, nos vamos en diez minutos— comienza a murmurar en voz baja unas cantidades y procesos que Harry no entiende.
—Van a estar mal—dice, pero en realidad no podría saber, no entiende una mierda.
—Estoy tomando Cálculo Avanzado, podría hacer esto dormido—sonríe arrogante. —Ahora, por favor ve a cambiarte, el alcohol nos espera.
Louis ni si quiera sabe por qué lo invitó, no es como que Harry es la persona más social, sus habilidades para socializar, de hecho, son casi nulas. Pero de todas formas insiste hasta que el omega se encuentra caminando a su lado y se dirigen al departamento de Lily-Rose Depp.
Tal vez no sea mala idea, se dice a sí mismo. Tal vez esto mejore su relación y esta no se vea limitada a compartir desayunos en silencio y separarse una calle antes de LaGuardia.
Excepto que, aquella noche fue el inicio del fin para Louis y Harry.
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dulce criatura [larry stylinson]
Fanfiction[ sabemos a dónde pertenecemos ] "-Amarte es la cura. -Louis... -Tienes mi devoción, omega, pero oh Dios, a veces puedo llegar a odiarte tanto. " [ dos corazones en un hogar ] tags: alfa!LOUIS omega!HARRY
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