capítulo 50.- sueltala

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Valentina

Lo vi sonreír y honestamente no quise preguntar que pretendía hacer, si no lo sabía, podría ignorar el hecho de que algo le iba a pasar.

Terminamos de hacer mis maletas, tenía tres así que comenzamos a bajar, por insistencia de Daniel, el llevaria todas al auto, cuando estuvimos en la sala de la casa, Daniel llevo las dos primeras maletas, y en lo que él acomodaba las cosas, me encamine a la cocina ya que desde la mañana no había comido nada, me hice un sándwich y comenzaba a preparar uno para mi chico, ya que no tenía idea si el tendría hambre, así que cuando lo escuché que entró de nuevo en la casa, lo llame

- gracias linda ¿Crees que puedas prestarme tu baño un momento?

- claro, si quieres puedes ir al que está en mi cuarto?

- gracias

Se acercó a mi y me dio un beso antes de empezar a subir las escaleras, estaba comiendo tranquilamente mi sandwich cuando escucho la puerta abrirse y risas, me congelé ya que sabía quién era, sin embargo la segunda ISA se me hacía familiar, pero el miedo de ser descubierta no me hizo recordar de dónde.

cuando ambas personas hicieron acto de presencia ante mis ojos, sentí que mi corazón se salía de mi cuerpo y junto a el toda la sangre de mi sistema.

Cerraba y abría los ojos repetidamente  y a pesar de que lo hacía, la imagen que captan mis ojos no desaparecía, y no podía creerlo

Alejandra, la que había considerado como mi hermana, estaba colgada del cuello de mi padre, besándolo

Esa chica en la que había confiado ciegamente y que me había lastimado de sobre manera, estaba compartiendo saliva a todo lo que daba con el ser que ayudo a que yo viniera a este mundo, por un segundo desee irme contra ellos y golpearlos con todas mis fuerzas pero no podía ni moverme

- Alejandra

Fue lo único que mi cerebro pudo formular para decir y es que no cabía de la confusión que sentía, fue entonces que ambas personas se.dieron cuenta que no estaban solos y me miraron

Justo como yo me sentía así se veían ellos, por primera vez pude ver a mi padre sin saber que decir, los mire a ambos, los miraba para confirmar que no había sido alucinasiones  mías y así era

- Valentina déjame explicarte

Alejandra fue quien interrumpió el silencio, intento acercarse a mi pero retrocedí tan rápido como pude, extendí mis manos para que entendiera que no la quería cerca y de oso se lo dije

- no te acerques, no te quiero cerca de mi nunca más

La rabia y la decepción me inundaban y me habrumaba por completo

- escúchame Val, tienes que escucharme para que sepas que no es lo que estás pensando

La chica ya estaba llorando y podía apostar lo que fuese a que yo también, pero sus palabras hicieron que reaccionara y de la mejor manera

- ¿Y qué se supone que pienso? Que te has estado revolcando con MI padre, que me has estado viendo la cara de estúpida y te has reído de mi todo este tiempo, ¿O que? Me vas a decir que no te lo has cogido ya

Ella solo agachó la cabeza y fue como si mi corazón se rompiera en pedazos

- eres una hipócrita, jamás espere esto de ti, dime por qué lo hiciste ¿Fue por dinero? Ahora caes tan bajo que te revuelcas con tipos por dinero

- no, no es así, te juro que no

- ¡¿Entonces como es?!

Cómo por arte de magia, recuerdo el arete que encontré en el carro y recuerdo de que se me hace conocido, ese arete era de Alejandra que hacía más de cinco meses que lo habia dejado en mi carro porque no encontraba el otro y claro que no lo iba a encontrar, si fue el mismo arete que yo había encontrado en el cuarto de mi padre, ¿será posible que ella le decía a mi padre todo lo que hacíamos y lo que platicabamos?

Algo inesperadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora