Viaje

2K 246 208
                                        


-¡Papá yo quiero esto!-Edogawa sacudía una caja de mini galletas- y esto- otra caja.

-Papá- Dazai jalaba parte de yukata- papá, quiero- señalaba un gran letrero de un producto, exactamente donde se veía un cangrejo gigante ofreciendo cangrejo en lata.

Fukuzawa solo suspiro- Edogawa, elige solo una.- Después de unos segundos el ojiverde depositó una caja en el carro metálico El albino fue al siguiente pasillo y metió diferentes productos, entre ellos llevo cangrejo fresco para Dazai. Con ambos niños a sus costados fueron a la sección de electrónicos donde Mori los esperaba.

-¿estará casado?-escuchó la voz de un joven rubio.

-No se, pero parece ser que es padre de la niña-respondió un pelirrojo a su lado.-pero igual puedes acercarte y decir "hola, ¿estás casado?,¿podrías darme tu número de celular?- bromeo.

Fukuzawa escuchó la conversación y notó que el rubio estaba prestando cierta atención a Mori que estaba escasos metros delante de ellos. El pelinegro noto las miradas, así que volteo y sonrió a Fukuzawa.

-Mira te esta sonriendo-hablo el pelirrojo a su amigo rubio. Lo cual provocó que el otro se ruborizó. Inmediatamente Fukuzawa avanzó más rápido hasta el pelinegro.

-¿ya terminaron con las compras?-pregunto Mori, cuando Fukuzawa llegó hasta él con el carrito lleno de cosas. ¿eso es un cangr- no termino de hablar cuando el albino lo beso. Mori sabía muy bien que Fukuzawa no era tan abierto a la hora de expresar su cariño en público, algo debió suceder para que él tuviera ese comportamiento, correspondió al beso- Solo nos separamos unos minutos ¿tanto me extrañaste?

Fukuzawa llevó una de sus manos a la mejilla del otro y acarició suavemente, acto que solo hacía en casa, algo que era tan simple pero íntimo estaba sucediendo a mitad de un pasillo de un centro comercial.- Como no tienes idea.

Mori se sonrojo, desvió la mirada pero pudo notar que detrás de Fukuzawa estaban parados dos hombres uno pelirrojo y otro rubio, anteriormente noto su presencia, pero su preciosa Akiko merecía más la atención.- "Así que está celoso"- pensó.

-Papi- hablaba la pequeña Akiko-tengo hambre- Ambos adultos miraron a la pequeña.

-Oh, mi Akiko tiene hambre- respondió el pelinegro con la voz más aguda- espera a que venga el empleado y papi nos invitara a comer a un buen restaurante.

-Disculpe- se escucho una voz femenina, una chica de cabellos negros- Ya revisamos en nuestro inventario y encontramos lo que busca- mostro una caja- justo el modelo y color.

-Perfecto-sonrió Mori, tomando la caja y verificando que sea el producto que pidió.- Con esto ya terminamos, vayamos a comer.

Después de pagar y salir con todas sus compras, antes de llegar pasaron a comer a un buen restaurante, uno en donde servían el mejor Chazuke de la ciudad.

-Papá, ¡despierta!- gritaba Edogawa a Fukuzawa al mismo que Dazai desde el otro lado de la cama despertaba a Mori.

-¡Es hoy!, ¡Es hoy!- el castaño movía a Mori con desesperación.

Fukuzawa al primer grito de sus hijos despertó y con pesadez se enderezó, miró a su lado y solo vio a Mori que se había cubierto la cara con la almohada, a modo de escudo para seguir durmiendo.

-Papá- insistió Edogawa- es hoy.

El albino le quitó la almohada a Mori-Ya escuchaste.-Mori se retorció en la cama.

-mm...creí que en cuanto supieran hablar y caminar por su cuenta, no me levantarían a mitad de la noche.

-Pero ya es de mañana- Dijo Edogawa que señalaba el reloj que marcaba las seis de la mañana.

La guardería fukumoriHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora