Reencuentro

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El cielo oscuro, despejado de nubes y con estrellas destellantes era el pequeño paisaje que se ocultaba detrás de una cortina de dinosaurios.

—¿Por qué no duermes?— se escuchó una voz desde el marco de la puerta.

Edogawa con los ojos bien abiertos, sin despejar la mirada de aquella ventana —Papá, ¿crees que volveré a ver a mi amigo?

Fukuzawa se acercó hasta la cama del pelinegro, con vista rápida observó a los otros dos niños que estaban más que dormidos, Yosano con sus dos manos arriba y dando pequeñas patadas, seguramente soñaba con alguna pelea, "Fue mala idea permitir que viera esas películas de acción", pensó. Por el otro lado Dazai estaba abrazando su almohada mientras la mordisqueaba.

—Mañana verás a tus amigos—envolvió al ojiverde en las mantas—Así que tienes que dormir.—acomodo la almohada

—Mi amigo estelar, no estará ahí

—Ah—El albino tardó unos momentos en recordar a quien se refería, busco en la penumbra de la habitación un pequeño mapache de peluche —Los amigos extranjeros suelen tomarse su tiempo para regresar, se paciente.

—¿Y si no vuelve?—abrazando el peluche—¿No será mejor que yo vaya a su planeta? Papá , ¿dónde puedo tomar el tren o avión que me lleve a su planeta?.

—¿Sabes a qué planeta pertenece?

—No.

—Escuchame —acariciando suavemente la cabeza de Edogawa—Tienes que ser paciente,, quizás vuelva otra ocasión y le podrás preguntar directamente de donde viene, y así podrás visitarlo las veces que quieras.

—¿Volverá?,¿donde sabré que su nave aterrizó?

Como padre algo que realmente le dolía era romper las fantasías de sus hijos, si el pequeño creía en su amigo estelar, no quería romperle el corazón diciendo que la posibilidad de encontrarse con su amigo extranjero era mínima. El lobo plateado podría derribar a quien sea, empuñar una katana, mantener una pelea cuerpo a cuerpo, ser sanguinario pero nunca un asesino de las fantasías de sus hijos.

—¿Qué pasa? —Mori se asomaba por el marco de la puerta—Yukichi tardaste demasiado y vine a buscarte. —se acercó hasta ellos dos —¿No puedes dormir Edogawa?

Edogawa vio a sus dos padres, Fukuzawa parecía aliviado de aquella interrupción, Mori no demostraba preocupación, al contrario lo observaba como si quisiera descifrar algo.—Estoy bien, solo hablábamos de mi amigo estelar.

Los ojos de Mori parecieron brillar—¿Amigo estelar?—Una sonrisa un tanto macabra se asomo.

—Solo le decía que tenía que ser más paciente si quería volver a verlo —respondió el albino.

—Mmmm..—Mori parecía meditar sus palabras, se acercó hasta Edogawa, sus caras estaban demasiado cerca—Conociéndote eres de los que se quedarian despiertos hasta obtener respuestas claras.

Edogawa le sostuvo la mirada y solo asintió con la cabeza.

—Bien —tomó a Edogawa, sacándolo de las mantas que cuidadosamente Fukuzawa había acomodado.

—Espera,¿qué haces? —dijo Fukuzawa en voz baja para no despertar a los otros niños.

—Tendré una charla con mi bebé —mirando con sus ojos violetas un poco burlones —Vete a dormir, lo nuestro será para otra noche.

Mori llevó al pequeño a su estudio, lo sentó en el sofá rojo con decoraciones doradas.Se dirigió a sus estantes y comenzó a revolver entre sus libros y documentos hasta que encontró lo que buscaba —Mira esto.—se sentó junto al pequeño

La guardería fukumoriHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora