La caja y la fotografía, habían despertado algo extraño en mi de nuevo, una sensación diferente a todas, un malestar interno que descendía desde mi cabeza hasta la parte baja de la tripa. Por un momento incluso me mareé, por qué había olvidado una parte importante de mi vida, o tal vez la recordara, pero no de la misma forma en la que pude ver en aquella imagen.- Necesito volver a despejarme- me dije a mi mismo en voz baja.
Decidí salir de allí, no sin antes guardarlo todo, pero esta vez en un sitio que me fuera más accesible. No se lo dije a mi tía, pero estaba preocupado.
- ¿Te vas sin probar el pastel? - me dijo señalando el bizcocho.
- No tengo hambre, luego te veo- La respondí sin dar explicaciones de mi marcha repentina.
Cogí un patinete que tenía en el sótano, ya que en momentos así lo que más me gusta es patinar. Activé unos cascos inalámbricos y me puse en marcha por las calles de alrededor. Necesitaba escuchar más música, más volumen, más intensidad. Necesitaba patinar más y más lejos, no se me borraba la imagen, no entendía por qué. Pide fuerte la tabla y di golpes al suelo para ganar más velocidad. Iba más rápido que el viento, pero una mirada me hizo frenar por un instante. Era de nuevo la mujer de aquel semáforo. Tenía la misma mirada intensa, pero ya no sonreía, ahora su rostro era serio, algo rabioso. Fue en ese momento en el que mi mente estalló y mis labios hablaron por si solos.
- no fue nuestra culpa- susurré a lo lejos mientras me alejaba a una velocidad lenta.
Yo no quería decir nada, pero mi mente sí. Esa mujer era la madre de un viejo amigo, una persona a la que nos obligaron olvidar cuando éramos pequeños. ¿Por qué me miraba así? Por olvidar a su hijo, me contestaba una y otra vez, ya no escuchaba la música, solo hacía caso a mi mente, pero no podía seguir así. Volví a pisar el suelo, ya estaba cerca de un destino al que mi cuerpo quería ir sin consultar a mí cabeza. Me impulsaba y me volvía a impulsar de nuevo, pero seguía pensando en lo mismo. Subí a la acera de una de las calles, los coches me incomodaban el trayecto y tenía miedo de darle vueltas a solo una cosa y caerme debido a la velocidad. Giré en una esquina y ya estaba más y más cerca. Volví a girar y fue cuando olvidé de nuevo lo que había ocurrido.
- Cuidado- grité al ver una chica un segundo antes de chocar con ella.
Caímos al suelo y la tabla chocó con uno de los árboles que decoraban la calle.
- ¿Estás loco? - me dijo ella antes de poder disculparme tras ese accidente.
Yo a penas la pude ver, pero ella a mí sí. Giré mi cuerpo tras comprobar que me había roto el pantalón y magullarme la rodilla.
- ¿Javi? Me preguntó confundida.
Mi cara se volvía más blanca que las nubes, ahí estaba ella, una persona a la que llevaba años sin ver pero que nunca me había olvidado. Era Rocío, una de mis mejores amigas. Ella era una de los integrantes de la fotografía con la que tanto me había rallado, y que por culpa del destino me había vuelto a encontrar con ella.
- ¿Rocío? A penas pude preguntarla, ya que estiró sus brazos para poder envolverse en mi cuerpo con un abrazo. No estaba enfadada tras el choque, podría haberla hecho bastante daño, pero estaba bien. Yo seguía confundido, ¿estaba pasando de verdad? Así era, ya me había relajado, los dos estábamos bien y tras soltarnos nos levantamos del suelo.
- ¿Qué haces aquí? - me preguntó tras recoger sus cascos y los míos de la acera.
Yo la expliqué la razón de volver a Alameda, le conté lo que había ocurrido con mis padres y ella me comentó al igual que hice yo, como había cambiado su vida desde la última vez que nos vimos. A ella también me prohibieron verla, pero ya a estas alturas, nadie me lo podía impedir. ¿Cómo podía recordarme, o como podía recordarla a ella? Me preguntaba una y otra vez. Ambos habíamos cambiado muchísimo desde que éramos pequeños, pero sabíamos perfectamente quiénes éramos en ese momento, por algo, que nos unía ambos y que, en ese pequeño instante, no supimos que podría ser.
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El Hombre sin rostro
Mystery / ThrillerSinopsis: Tras la muerte de sus padres, Javier, vuelve a su pueblo de la infancia (Alameda de las Torres). En ese lugar, se volverá a encontrar con sus viejos amigos, los cuales, se vieron obligados a separase tras perder a un miembro del grupo para...