—mmh, esta bien pero si intentas algo te juro que te quedas sin-
—Yaya, ya entendi no te alteres—musitó poniendo los ojos en blanco.
—Bien, entonces después de clases ¿verdad? —exclame algo desconfiada.
—Correcto terroncito—expresó el con algo de diversión en su tono de voz.
—Vuelveme a llamar así y tus dientes saldrán volando de aquí—bufeé rodando los ojos.
—Blabla si ajá, ahora si no te importa tenemos unos ejercicios que hacer.
—Ya, tú te tiras y yo te agarro ¿vale?— le dije intentando repremir mi risa maligna ya que tenía algo en mente.
—Ni de coña, o te tiras tú o no hacemos los ejercicios—decretó cruzandose de brazos.
—Esto no-
Y en el peor momento apareció la queridisima miss gretel.
Ya mejor tirame un balazo dios.
—¿Niños ya decidieron como harán el ejercicio? —preguntó la miss amablemente.
Iba a responderle pero stuard se me adelantó.
Idiota.
—Si miss ya quedamos en que ella se tira y yo la atrapo—siseó regalandole a la miss una sonrisa angelical.
Bravo además de acosador es un actor profesional.
—Perfecto, empiecen lo antes posible, los estaré observando desde mi escritorio—Y dicho esto se fue a su lugar a observarnos a todos.
—Te detesto—murmuré más para mí que para él.
Se acercó a mí, succiono el obulo de mi oreja y me susurró al oído con cautela:
—El sentimiento es mutuo terroncito— y inmediatamente retomó la distancia anterior.
Apenas se alejo sentí que mi cuerpo se estremecía, no se si por el contacto o por lo irritante que podía llegar a ser cuando se lo proponía.
—Bien a la cuenta de tres te sueltas ¿entendido?—expresó mirándome a los ojos con malicia y diversión.
Si me deja caer lo Castro.
—Yo creo que mejo-
—Uno...
—Espera no hay-
—Dos...
—No stuard aún no-
—Tres...
Y sin pensarlo mucho me deje caer.
—¿Vez? Si te atrapé terroncito—siseó mientras me sostenía por los brazos.
—Ajá, ahora si me disculpas voy a—y en el instante en que intente pararme mis zapatilla empezaron a resbalarse como si el suelo tuviese mantequilla—Ay no voy a—Y cuando estaba a punto de caerme stuard me sujetó de la cintura volviéndome a establecer.
Por un largo rato sus enormes ojos me miraron con cautela. En ese momento me di cuenta de que sus ojos eran un tanto especiales, eran una combinación de rojo y miel, era una combinación que hacía resaltar aún más sus facciones, su rostro era fino, y su piel se veía a simple vista suave, su cabello azabache como siempre despeinado lo cual le daba un toque un tanto misterioso.
Él habría sido mi crush de secundaria de no ser porque era un maldito acosador psicópata, o bueno eso es lo que me dio a entender semanas atrás.
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Iluminaste mi alma
RandomCuando todo se pudre por completo es cuando finalmente abrimos los ojos y enfrentamos la realidad, ya sea solos o acompañados.
