𝟶𝟸𝟽

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-¡Por favor! -le rogué a Minho.

-No.

-¿Por favor, amor de mi vida?

-No.

-¿Por favor, mi amor, mi vida, mi cielo?

-Nunca. -¡maldita sea!

-¿Por qué no, Honnie?

-No voy a poner esa maldita cosa en mi maleta y eso es definitivo. -dijo con tal desagrado. Hice un puchero ante ello y me dejé caer sobre la cama.

-Eres tan difícil. Le pido a mi apuesto novio un favor pequeñito y lo único que hace es negarse.

-¡Me niego porque es vergonzoso! ¿Por qué no lo pones en tu maleta?

Lo miré con cinismo, señalando mi maleta que apenas estaba cerrando.
-¿Ves espacio en algún lugar que yo no? -dije haciendo obvia la situación.- Vamos, es sólo un estuche de cosméticos.

-Con brillo labial y delineador de ojos. ¿Para qué los ocupas? -frunció el ceño y yo suspiré, dándome media vuelta en la cama.

-Se me resecan los labios. -dije sin pensarlo dos veces y él optó por rodar los ojos y sentarse en la silla del escritorio.

-¿Y el delineador de ojos? -sonreí travieso e hice que me mirara con esos ojos enfadosos que se carga en este momento.

-Para realzar el atractivo natural de mis ojos -opté por decir.- Ahora que sabes, ¿puedes ponerlo en tu maleta? -Minho miró aquel estuche y después posó su mirada en mí de nuevo.

-¿Pero y si tienen que sacarlo cuando revisan los bolsos en el aeropuerto? -dijo con tal drama incluido. Suspiré y me levanté de la cama.

-Entonces voy a usar una peluca y puedes decir que soy tu novia.

-No harías tal cosa. -mmm, tiene razón, no lo haría.

-Bien, entonces voy a ponerlo en mi maleta y sacaré mi ropa interior. Sólo voy a conocer al resto de tu familia. No importa si no llevo nada debajo de mis pantalones, ¿verdad? -ante eso, Minho se quedó sin aliento y fue entonces cuando supe que había ganado.

-¿Y si te agachas y...?

-Así es. Entonces, ¿lo vas a poner en tu bolso o mi ropa interior va a tener que quedarse en casa? -sonreí burlón y lo observé mientras lo analizaba seriamente.

-Está bien, lo voy a poner en mi maleta. ¿Por qué eres tan difícil? -Sí, yo el difícil. Sonreí victorioso y lo besé suavemente en los labios.

-Por la misma razón que eres misofóbico. -dije sacando la lengua, para después el fruncir el ceño y hacer un puchero inmediatamente.

-¡Hey! Estoy mejor ahora. Ya ni siquiera llevo desinfectante de manos. -decía con ese puchero todavía. Pasé mis dedos por su cabello, juguetón.

-Lo estás, amor. Pero todavía tienes trabajo por hacer. Ni siquiera le das la mano a las personas.

-Tengo una buena razón para eso.

-¿Cuál es?

-No sé dónde han estado. -dijo serio. Levanté una ceja antes de darle una sonrisa sugerente.

-Ellos no saben dónde han estado tus manos tampoco, pero aún así las quieren tocar. -estoy en lo cierto, quiera o no. Minho se sonrojó y me dió un pellizco en la cintura.

-Debes ser el mayor pervertido que conozco. -oh, él no conoce al resto de mis amigos.

-Pero amas a este pervertido. Ahora vamos a terminar de empacar para que podamos ir a la cama. -le dí mi estuche de cosméticos, encaminándome a meterme en la cama.

devil boss | minsungDonde viven las historias. Descúbrelo ahora