Capítulo Dos

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Historia Original de LYSDijoElRM


















GULF

Abrí mis ojos con lentitud,
entre lo borroso de mi vista
y una pequeña luz, pude
distinguir el rostro de un
ángel.

—Gulfininie, volviste en ti. –era Yaya.

—¿Vo-Volver en mí? –me senté en la camilla, no recordaba que me había ido, ni siquiera recordaba el porqué.

—Te desmayaste sobre Mew luego de lo que dijiste y te trajimos a la enfermeria. –Ah, cierto, gracias Yaya.

¿Ah?

—¿Mew?

Ella cubrió su rostro y se movió emocionada —¡Gulfininie! ¡Mew, el chico al que te le declaraste! gritó destapandose. –Tragué duro, se me permite volver a
desmayarme? —Aunque algo
me molesta enormemente –
prosiguió, mirando hacia la
salida y luego a mí —¿Por qué no me dijiste que eras gay? –la miré espantado. —Quizás nunca lo mencioné porque no lo soy.

—Nunca lo imaginé.

—N-No, Yaya, te equivocas, yo- –Jóvenes... –entró la
enfermera —Si ya se sienten
mejor, pueden regresar a su
curso.

—Sí, yo lo acompañaré –ella
se ofreció, sujetando mi brazo para que me parara.

—Gracias... –me levanté y
salimos de ahí.

🟢🟡🟢

—¿Estás bien, Gulfininie? – ¿cuándo iba a dejar de usar ese sobrenombre tan pedorro
conmigo?

—Yaya, ya no me llames así.

—Pero si te llamo así desde
que tenías cinco y nunca te
molestó  –nunca te lo dije.

—Pero ya no tengo cinco,
¿ves? –la solté, señalandome
—soy un chico grande.

—Ay, Gulfininie –apretó mi mejilla —Eres un bebé, no
bromees.

—Señorita Urassaya –no nos
percatamos de que ya
estabamos frente a su aula,
hasta que un profesor salió —Entre al salón.

—Debo acompañarlo hasta su curso –se excusó.

—El joven puede continuar
solo –abrió aún más la puerta, haciéndose a un lado
—Ingrese, por favor.

—OK.. Bye, Gulfininie. –
saludo y también agité mi
mano hacia ella.

Cuando ingresó, sus
compañeros miraron hacia afuera y de repente
comenzaron a murmurar. Eso me extrañó, hasta que noté que aquel chico de la mañana también estaba ahí, él no me miraba, pero sí el chico a su lado, con una sonrisa socarrona.

—Vuelva a su aula, Kanawut. –ordenó el docente, entrando a su salón.

Suspiré y volví arrastrando
mis pies. Está bien, podía
aclarar todo esto más tarde.

Llegué a mi curso y entré. La
profesora de matemáticas
continuó escribiendo en la
pizarra, pero los murmullos
de mis compañeros fueron
perdiendo intensidad.

Detuve mis pasos en frente y
los observé, algunos se reían
por lo bajo y otros me miraban con sorpresa. De nuevo volvió a pasar.

—Kanawut, toma asiento. ¿Te
sientes mejor? –volteé hacia
la profesora —Me comentó tu
compañero que estabas en la
enfermería. –aclaró.

—Ah, si, sí, estoy mejor. Gracias.

Caminé hasta mi pupitre y
me senté. Algunos todavía me
miraban, más aún las chicas,
ellas parecían divertidas con la situación, pero cuál era la
situación?

Dejaron de verme cuando la
profesora empezó a hablar.

—Bro, qué quemada –Ubon, a mi lado, habló en mi oído.

—¿De quién? –me incliné más cerca de él, para oír mejor el chisme.

Se alejó un poco, a la distancia inicial —Tuya, bro, todo el colegio lo sabe.

Oh no, oh no, no, no. —¿Saben que? –imposible, no había tantos alumnos ahí afuera, algunos ni siquiera me habrán escuchado, no puede ser.

—Que eres gay y te le declaraste a Mew Suppasit de
último año.

—¡¡Eso no es cierto!! –me
levanté del banco totalmente
horrorizado.

—¡Gulf Kanawut! –la profesora me regañó —
Acabamos de corroborar que
sí lo es. —¡¿Ah?!

—¡Imposible! ¡Ustedes no
pueden decidir eso!

—No grite, joven. –picoteó
la pizarra —Las matemáticas
son indiscutibles y universales, las derivadas son así y usted no puede venir a discutirme esto.

—¿Las matemáticas? –Ah,
caray, y yo creyendo que me
había dicho homosexual.

La risa de Ubon cortó el ambiente de discusión, y la profesora pidió que me
sentará y a él que se callara.

—Creíste que ella te estaba
llamando gay.

No dije nada, mordí mi labio
inferior con nervios. Tenía que aclarar todo esto de una buena vez.

Cuando la clase terminó y la
profesora se fue, me levanté
rápido para evitar que mis
compañeros salieran del aula
antes que yo, y cubrí la puerta.

—¿Kanawut? –preguntó uno de ellos.

—¡No soy gay! –grité
cerrando mis ojos. Salí
corriendo después de eso.

¿HETEROSEXUAL? MEWGULF ADAPTACIÓN FINALIZADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora