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—¡Me voy a París!
Había anunciado Anahí con emoción, hace dos meses, a su mejor amiga, mientras compartían un café en el centro de la ciudad. La empresa de modas para la que trabajaba, la había seleccionado entre varias diseñadoras para hacer una pasantía por diez meses en la ciudad de la luz y la rubia no cabía en su excitación por la noticia. Había luchado mucho para conseguir esa oportunidad y el saberse elegida la llenaba de tanto orgullo, que sentía que tenía que contárselo a todos.
En aquel momento, Dulce se había mostrado sorprendida y conmovida por el anuncio de la rubia y solo le había quedado abrazarla y felicitarla por su logro. Estaba feliz por su mejor amiga, pero una parte de ella se encogía al saber que estarían separadas por tanto tiempo. Desde que eran niñas habían sido inseparables, luego habían ido a vivir juntas y, aunque hace dos años Anahí vivía con Christopher, no pasaba un día sin que se vieran. Definitivamente la extrañaría, pero sabía que Anahí estaba hecha para triunfar en lo que amaba hacer.
Hoy se encontraban justamente en el departamento que ella y Christopher compartían, celebrando su despedida, pues mañana mismo partiría rumbo al viejo continente. Ya eran más de las tres de la mañana y todos los invitados se habían marchado. La fiesta había sido tan buena, que un par de chicos habían tenido que dejar sus autos en el estacionamiento del edificio, incapaces de conducir a sus propias casas. Como siempre que celebraban, los tres se quedaban hasta el final, compartiendo una última copa de vino, mientras comentaban los pormenores de la fiesta, para luego limpiar el departamento. Y hoy no sería la excepción. Menos cuando uno de los miembros de su pequeño grupo se iría por la mañana.
Dulce aprovechó para salir a la terraza, mientras Christopher estaba en el baño y Anahí salía a botar la bolsa de basura en la que había recolectado los vestigios que habían quedado de la celebración. Inspiró hondo por la nariz y apoyó los antebrazos en la baranda de fierro forjado, sintiéndose nostálgica al saber que pasaría mucho tiempo para que volvieran a reunirse todos otra vez.
—Hoy estás rara —dijo Christopher a su espalda, antes de ubicarse a su lado e imitar su posición.
—Mi mejor amiga se va de viaje mañana, por mucho tiempo. Creo que es un buen motivo para estar rara —respondió, girando su cabeza hacia él para verlo.
—A mí no me engañas —refutó, suspicaz—. Hay otro motivo. Estás triste porque terminaste con Paco, ¿cierto?
La chica sonrió con tristeza. Paco había sido una intermitente presencia en su vida desde hace cuatro años. El prestigioso abogado había sido el único, hasta ahora, capaz de distraerla de lo que sentía por Christopher, aunque siendo sincera, sabía que él era solo eso: una distracción. Pues ya había asumido que siempre estaría perdidamente enamorada del hombre que estaba ahora a su lado.
—No terminamos —le aclaró Dulce—. Él me pidió un tiempo y yo se lo di. Está muy atareado con la demanda que le puso su ex-esposa y necesita enfocarse.
—Enfocarse en cómo hacer para no darle mantención a sus hijos —dijo Christopher mordaz. Luego negó con la cabeza, mientras soltaba una carcajada sin humor—. De verdad, Dul. No entiendo cómo puedes estar con ese tipo. No se merece a alguien como tú.
—¿A sí?, ¿Y a quién me merezco? —preguntó, con una ceja levantada y una sonrisa tan bonita en los labios, que lo hizo reír.
—Alguien de buen corazón —respondió él, como si fuera obvio—. Que esté dispuesto a matar dragones por ti. Un hombre que sepa lo que vales, que te quiera, te entienda, pero sobretodo, que te respete. Que te ame tanto, que esté dispuesto a ver contigo esas horribles películas románticas que te gustan, pero que no tenga miedo a decirte cuando eres una insoportable, lo cual eres, casi siempre —rió.
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Ella o yo
Fiksi PenggemarElla o yo, no sé quién tiene más de ti. Sólo puedo escribir lo que no me atrevo a revelar La única forma que encuentro para mis pensamientos purgar. Maldigo el día en que te conocí y luego te enamoraste de otra mujer. No me amabas a mí, eso es lo qu...
