Zed
Pasaron unas semanas desde aquella "primera cita" con Amelía y aunque por fuera ella parecía la misma, sabía que dentro de ella algo había cambiado, dentro de ambos algo no era igual. Yo amaba a Amelía y sabía que ella dentro de si, también sentía algo por mi.
Pero no cambiaba su persona en ningún aspecto, seguía siendo la misma casca rabias, necia y orgullosa, se molestaba cada ves que le decía así, pero creo que solo me causaba gracia. Iba a si ritmo como lo pidió, entiendo que para ella, esto es algo nuevo.
Estaba en la cocina haciendo el almuerzo, desde que tengo consciencia se me ha dado muy bien la cocina y me agrada, me concentro más en que la comida quede bien que en cualquier otra cosa.
Amelia casi siempre que llega de la Universidad corre a cambiarse para ir al trabajo, hoy no tuve clases así que quise cocinarle algo antes de que se fuera. Eso hacen las parejas no?
Amelia y yo somos una pareja? Creo que no, no se lo he pedido oficialmente, siento que aún necesita algo de tiempo. Así que se podría decir que es algo que hacen los enamorados.
Enamorados que saben cocinar claro está eso.
Estos días he intentado dar lo mejor de mi, es común de mi soltar la primera basura que se me venga a la cabeza sin pensarlo, realmente no me interesa lo que la gente tenga para decirme o lo que opinen.
Pero con Amelia mi paciencia se tiene que duplicar y no es como que me molesté, siento esa paz para intentar entenderla o comprender que así es ella, nuestros caracteres chocan en muchas ocasiones. Pero no voy a esperar a que se vaya de mi lado para intentar cambiar un poco, me costó mucho llegar a donde estoy ahora, sería muy idiota si no intentara poner de mi parte también.
Salgo de mis pensamientos al escuchar su moto y como si no lo hubiese pensado lo suficientemente rápido, Amelía entró por la puerta y como es costumbre ni miro a los lados cuando cerró y iba directo hacia arriba, pero pude detenerla antes de pudiese llegar arriba.
- Hola Zed, buenos días ¿cómo amaneciste? Bien. Gracias por preguntar - dije lo suficientemente alto para que me escuchara intentando imitar su voz.
Ella se detuvo
- Buenos días, como amaneciste? - pude escuchar como dijo a mitad de escaleras - tengo que hacer esto todos los días?
Semejante pregunta que me ofendía un poco.
- Sería bueno, pero como veo que no acostumbras, no casca rabias, no tienes que hacerlo- dije - un beso quizá podría sustituirlo, como prefieras tú - dije en un tono sarcastico, a lo que no recibí respuesta.
Podría apostar mi reloj favorito a que debe estar tan roja como un tomate.
Se ve hermosa cuando se sonroja.
- ¿Quieres almorzar? Te he cocinado para que no te fueras sin comer.
Escuche como bajo las escaleras asomándose lentamente por el umbral de la cocina mientras me miraba con cara de confusión.
- Dices que me has cocinado a mi?- dijo mientras se señalaba a ella misma.
- Si, a ti - dije mientras apagaba la cocina.
- No me piensas envenenar ni nada de eso verdad?- dijo arqueando una ceja mientras señalaba la cocina.
- No Casca rabias, pero veo que no tienes ni una pizca de fé en mi - dije riéndome mientras buscaba platos para servir - Ven, siéntate. Comeremos los dos, así te aseguras de que si esta envenenado, moriremos ambos y no solo tú.
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My Caduto Angel
Teen FictionZed es un joven de actitud dura e imponente. Amelia no se queda atrás con su fuerte carácter y voluntad inquebrantable. En un mundo lleno de ambiciones, pocas son las verdades que resplandecen en la oscuridad del egoísmo humano. Tanto Zed como Amel...
