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Cuando encontró a Jeno éste estaba sentado en un sofá refunfuñando a causa de la larga espera. Chaeryeong no hacía nada más que mirar su celular e ignorarlo, eso hizo que Jeno percibiera una eternidad; sin embargo, no había pasado más de media hora.

-Levántate, ya nos vamos. Hasta nunca Chaeryeong.

-Que te vaya bien, idiota -su voz cambió drásticamente a una un poco más chillante para hacerse escuchar- ¡Regresa pronto!

No tenía el valor suficiente para preguntarle a Jaemin sobre que habló con ese hombre, además que no tenían una buena relación-de amistad -O al menos eso era lo que Jeno percibía-.

El viaje de regreso fue completamente tranquilo, la calle ya se encontraba libre del gentío. A pesar de haber llegado a la carretera el camino no se encontraba bien iluminado, aunque eso solo le facilitaba las cosas a Jeno, de esta manera podía admirar en silencio el perfil de Jaemin sin ser descubierto.

Lamentablemente no era muy bueno disimulando, por lo cual, casi inmediatamente se dio cuenta de ello. Sin duda le agradaba saber que aquellos ojos le observaban tiernamente, quería decírselo, pero el ambiente se podía tornar incómodo así que guardó ese pensamiento para sí mismo.

Una básica despedida. No esperaba que le diera un beso en la mejilla y le deseara buenas noches, no, eso ocurría en los dramas románticos. Desde su perspectiva demasiado estaba haciendo Jaemin al esperar que se adentrara en el interior de su casa.

Al dar media vuelta y encender las luces de la sala encontró el comienzo de una película de terror.

Pedazos de tela por todo el piso, un florero quebrado, una mesa patas para arriba, el sofá parecía haber sido usado como saco de boxeo y de la cocina-comedor ni hablar, absolutamente todo era un desastre. Instintivamente Jeno buscaba algo para defenderse de algún ataque, una sartén fue lo primero que estaba a la mano y... no era el arma perfecta, pero era un elemento básico de ataque, o al menos así se lo había enseñado esa película animada de Disney.

Temeroso se acerca en dirección al pasillo desde donde se puede ver que la única luz encendida es la de la habitación de su hermana. A medida que avanza escucha sollozos y quejidos, Jeno se imaginó lo peor, no negaría eso, la puerta se encontraba entre abierta y procedió a entrar estrepitosamente

Ver a su hermana en ese estado, le partió el corazón.

En ese momento no importaba lo material, eso se puede reponer, lo verdaderamente importante era saber qué sucedió. La primera y única vez que vio llorar a Yeeun así, desconsoladamente, fue hace muchos años, algo verdaderamente grave estaría ocurriendo para que actuara de esa forma.

Tiró la sartén hacia algún lugar de la habitación para agarrar entre sus brazos el frágil cuerpo de Yeeun. No pudo perdonarse que mientras él disfrutaba, su hermana se encontraba tirada en el piso quebrada totalmente tanto por dentro, como por fuera.

-¿Qué ocurrió? -Yeeun seguía sollozando con la mirada perdida - No hables si no quieres, llamaré a Sehun, vengo en un inst... -Jeno fue retenido por la muñeca.

No había nada más que decir, el que provocó todo esto fue él.

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Esperaban fuera del consultorio mientras sus papis conversaban dentro con el doctor. Les habían dicho que conversarían de temas de adultos, así que dejaron a Yeeun a cargo de su hermanito.

-¿Por qué tardan tanto? Tengo hambre -el pequeño Jeno agarró con sus manitas las manos de Yeeun-. Dile a papi y a mami que ya salgan, me quiero ir de aquí, odio este lugar.

119 Sweet Hell | NominHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora