“Mis extremidades habían perdido la sensibilidad casi por completo, no fui consciente de que estaba libre de ataduras hasta que vi mis manos meciéndose a ambos lados de mi cuerpo.
Otra vez mis ojos se cerraron unos instantes.
—Déjame ayudarte a despertar Armitage.
Él sabía mi nombre pero honestamente ese detalle no tuvo importancia alguna para mí en aquel momento. Él puso sus grandes manos sobre mis hombros, me di cuenta gracias al dolor que causó en mis músculos al apretarlos, al instante abrí los ojos y entonces lo ví levantar la tetera por encima de mi cabeza y verter sobre mí un chorro de agua fría, no recuerdo bien si fui capaz de quejarme o siquiera lloriquear ante esa horrible sensación, la cual consiguió empeorar en el momento que él abrió la puerta por completo, permitiendo que heladas corrientes de aire me golpearan, una tras otra.
Lo primero que hice fue tratar de cubrirme el torso con los brazos, pero para mi sorpresa estos no respondían. El miedo empezó a apoderarse de mí. Lleno de desesperación luche por conseguir apoyarme en mis piernas y ponerme de pie, nada.
¿Qué me sucedió? ¿Estaba drogado? ¿Era por el frío? ¿Y qué tal si se trataba de ambas cosas?Mi secuestrador seguía mirándome desde la puerta, lo imaginaba con una sonrisa de burla detrás de esa máscara impasible.
—¿Es en serio? —Resopló con molestia mientras caminaba hacia mí, de haber podido creo que habría gritado al verlo aproximarse tan malhumorado.
Me tomó por debajo de las axilas para levantarme, cada parte de mí se quejó en forma de un dolor agudo y punzante. Ya estaba de pie sin embargo no me podía mantener así por mi propia cuenta, no fuí capaz de tener equilibrio alguno por lo que en menos de un segundo impacté contra él, quedando recargado en su pecho.
No le hice retroceder ni medio paso aún cuando mi peso le cayó encima, nada más lo soportó. El momento parecía transcurrir con tal lentitud que me permití notar un par de cosas más, como el aroma de su loción y el calor que su cuerpo despedía. Mi cabeza descansaba sobre uno de sus amplios hombros, definitivamente su complexión física era muy distinta a la mía, normalmente aquello debería preocuparme pero me hallaba tan cómodo de aquella manera que incluso consideré la posibilidad de descansar así por momento. Qué idiota es uno cuando está desvariando y a un paso de perder la consciencia.Todo cambió en fracciones de segundo, sin previo aviso me empujó hacia el suelo y se alejó de mí. De nuevo recordé a mi padre y quise llorar, probablemente lo hice. Me dolía todo.
—En realidad eres miserable —Vaya observación tan perspicaz —Volveré en treinta minutos, si continúas aquí para entonces, haré lo que se me antoje.
Escuché sus pasos alejándose y habría suspirado con alivio de no ser porque el aire tan frío seguía
Aún con el intenso dolor que me recorría hasta los huesos, intenté moverme nuevamente, el resultado fue el mismo, un fracaso. Recuerdo que miré suplicante hacia la puerta entreabierta que se hallaba a menos de un metro de distancia, otra gélida ventisca me castigó casi al punto de hacerme desear que siguiera estando cerrada.
Las articulaciones de mi cuerpo, todas, me causaban un dolor infernal en el cuerpo, lo pude sentir al instante, cuando estas se flexionaron después de caer al piso, aún más frío me invadió.
Necesitaba hacer algo y salir de aquí... Entonces me pregunté por un momento a dónde iría, ¿en qué lugar estaba siquiera? ¿Qué se supone que haría en el improbable caso de que consiguiera huir?
Mi cuerpo húmedo, adolorido, inmóvil, no lograría seguir dándole pelea al clima invernal, acabaría literalmente congelándome y muriendo como él deseaba.«Sabías que iba a morir con cualquiera de las dos opciones»
“Tú ganas” Fue lo último coherente que pensé mientras mi conciencia se esfumaba, llevándose todos mis sentidos.
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Kylux - Perro Rabioso
FanfictionUn artista se muda a Colorado, un infame asesino se obsesiona por él.