En un acto de indulgencia, su captor se acuclilló para darle el gusto de presenciar un despiadado dúo de pardos impertérritos que le observaron con desidia, le recordaron que tras esa máscara oscura había un ser humano pensante, que había urdido con impiadosa astucia cada uno de sus actos para tenerle aquí, disminuido a poco menos que un perro bajo su completa merced.
-Primera semana en cautiverio-
“Hux” su cuerpo tembló con ligereza, ahora incapaz de levantar la mirada, era un intento mísero por mantenerse alejado de esta realidad.
El pelirrojo que antes presumía de un carácter inquebrantable y determinación como pocos en este mundo, yacía en un ovillo sobre el suelo, tratando de hacerse aún más pequeño contra una esquina, quizá de alguna forma inexplicable lograría desaparecer si continuaba intentándolo.
Estos siete días Armitage fue atormentado en muchos sentidos. Pudo comprobar que nada le hacía tanto daño como los gritos aterradores que recibía, ni siquiera las patadas ni los puños, no, la voz fúrica de su captor era lo que le hacía entrar en pánico, tensaba su cuerpo y cortaba su respiración. La impotencia parecía querer tragárselo en esos momentos, cuando de forma impredecible hacía enfadar al desconocido… Podía ser por cualquier cosa, algún movimiento que no debió hacer, algo que habrá dicho o incluso su temeroso silencio eran motivos por los cuales se convertía en acreedor de un castigo de dimensiones injustas.
Solamente era alimentado una vez al día, debía tragarse la comida enlatada para perro, ya por necesidad y temor a caer inconsciente. Ren le abría una lata cada mañana, debía comer directamente de ella. Por la mañana, esa era la única ocasión en la cual tenía interacción con otro ser humano, el resto del tiempo era oscuridad, silencio y frío, no tenía más que una camiseta holgada para cubrirse de las violentas ventiscas nocturnas, si no temblaba por temor, era el frío quien sacudía sus debilitados huesos hasta el amanecer. Hux no podía si no extrañar su anterior vida y lo distinta, cómoda e insufriblemente monótona que solía ser.“Eres lamentable, parece que disfrutas ser un pedazo de basura” comentó, su desprecio se asentó sobre la ya debilitada espalda de Hux, lo único que podía ver de él. “Date la vuelta, te he traído un detalle” el miedo era complicado, si obedecía podría recibir algo de mal gusto, por ejemplo una patada en la cara, o peor, una serie de patadas por todo el cuerpo. Si no obedecía, entonces las posibilidades se convertirían en una certeza inevitable.
El pelirrojo se dio la vuelta. Ren sostenía ante él un traje formal, ropa que usaría para un cóctel con clase, de saco y corbata, lo dobló y lo dejó en el suelo delante de él. “Hoy tenemos una cena especial”. Armitage no sabía cómo debía sentirse por ello, ¿qué significaba? ¿tenían algún visitante? la oportunidad de huir apareció como un rayo de luz a través de una grieta de una cueva muy oscura. “¡Muévete!” le gritó Ren, y casi por inercia obedeció. Habló de una cena, una especial había dicho, ¿cómo podría Hux no interesarse en ella? si toda esta semana tuvo que vivir racionándose esa repugnante comida enlatada para perro.
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Kylux - Perro Rabioso
FanfictionUn artista se muda a Colorado, un infame asesino se obsesiona por él.