os traigo un capítulo más corto que los anteriores, pero espero que os guste de todas formas 🤍
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Así que le besó de vuelta. Y siguió besándole de vuelta durante horas.
Cuando se separaron del todo, mucho tiempo después, con la respiración agitada, los labios hinchados y las mejillas sonrojadas, ambos se miraron como si todos los deseos que habían pedido a las estrellas durante toda su vida se hubieran cumplido con ese beso.
Y las sonrisas que se regalaron dijeron más que cualquier palabra que quisieran dedicarse.
Kerem se irguió, sentándose en el sofá y Hande se colocó sobre él, abrazándole por el cuello y frotando su frente contra su barba, haciéndole reír.
El silencio, hasta entonces roto por el sonido de sus labios, les envolvió como un manto de aire y ambos se acomodaron en los brazos del otro, disfrutando de tenerse.
Kerem la soltó el pelo y se lo acarició, peinándoselo con sus dedos en la espalda, mientras ella le repasaba los tatuajes del brazo. Hande pensó en volver otro día con sus acuarelas y pintárselos como si fuera una obra de arte. Pero volver significaba irse antes y ella no tenía intención de separarse del cuerpo de Kerem, de la protección que sentía, de su olor abrasándola, de su boca cuidándola, de su sonrisa, de su voz. No tenía intención de hacerlo porque sentía que no sería capaz, y tampoco quería serlo.
Se movió para dejarle un pequeño beso en la nariz y él cerró los ojos, hundiéndose en el leve contacto. Cuando los volvió a abrir, tiró de uno de los mechones de su pelo, echándola la cabeza hacia atrás, y la mordió el cuello en broma, sacándola una carcajada.
–Me vas a dejar una marca al final –Murmuró, cuando Kerem succionó con un poco más de fuerza.
–Esa es la idea –Contestó él, en el mismo tono, sobre su piel sensible.
Hande fue a replicar, pero el sonido de las patitas de Hector acercándose la distrajo. Se soltó del agarre de Kerem al ver la cara del perro y se levantó del sofá, aproximándose al animal.
–¿Qué pasa, bebé? ¿Por qué estás triste? –Hector tenía las orejas caídas y se sentó en el suelo, frente a ella.
Kerem resopló y se levantó también.
–No caigas ante él, corazón. Es su juego psicológico. Quiere que le prestes atención y le des de cenar y le saques a dar un paseo. Todas las noches me hace lo mismo.
Hande se rio, cogiendo a Hector en brazos y besándole la cabeza.
–Pobrecito –Dijo, con voz infantil –Le has ignorado toda la tarde por mi culpa.
–Eres mejor compañía que él –Kerem la guiñó un ojo y se rio cuando el perro le ladró, como si le hubiera entendido.
–Me siento muy mal. Mírale –Hande señaló a Hector con la cabeza, con una mueca de tristeza –Le he robado a su papá.
–Y puedes volver a hacerlo todas las veces que quieras –Sonrió Kerem, besándola la frente y cogiendo a Hector para bajarle al suelo de nuevo –Muy bien, campeón, vamos a alimentarte ese cuerpo de héroe.
–Me sorprende que alguien como tú tenga un perro tan pequeño y adorable –Admitió Hande, con una risa, siguiéndole a la cocina.
–Aquí donde lo ves Hector es un mastodonte. Te tumba de un mordisco –Bromeó, pidiéndole que le chocara la palma.
Hande le miró con una sonrisa mientras jugaba con su mascota y le daba de cenar y se cruzó de brazos, apoyándose en el marco de la puerta.
–¿Quieres acompañarnos en nuestro paseo nocturno? –Le ofreció, cuando Hector empezó a dar vueltas a su alrededor, ansioso.
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Inara ➳ hanker
Fiksi PenggemarKerem Bürsin es un artista callejero que canta al atardecer a orillas del Bósforo y Hande Erçel simplemente pasa por allí cada día y le deja notas agradeciéndole por hacerla sonreír. Él le devuelve un pétalo como respuesta y en esa comunicación sile...
