Y como un cliché, mi corazón vuelve a romperse… una, dos, tres veces.
"¿Debería abrir?" —pregunto a mi cabeza, mientras las lágrimas comienzan a emerger.
"No quiero llorar más" —le susurro con voz ronca.
¿De qué me sirve abrirle la puerta de mi corazón?
Ambos sabemos que el latido de otro pecho y una sonrisa distinta a la mía bastarán para que se marche, otra vez.
¿Por qué abrirle de nuevo?
Ya lo rompió tres veces.
No me quedan fuerzas para repararlo, ni para ver cómo lo destruye una cuarta.
¿Por qué dejarlo pasar?
Lo amo… pero el amor no es suficiente.
Cae nuevamente al suelo, entre llanto y gritos, entre críticas que nacen desde lo más oscuro de sí misma.
Y con la poca dignidad que le queda, decide no volver a abrir la puerta.
No más.
No a quien juraba ser su amor.
— NICO..
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ÉL
RandomÉl, ella o ell@s dependiendo de como lo mires. Sentimientos. El corazón nos lleva muchas veces más allá de lo que el alma debería experimentar.
