Muchas veces pienso que la gente no entiende, y otras muchas lo demuestran.
Muchas veces me doy cuenta de que la gente no quiere entender.
Me parece denigrantes ver a personas que les importe tan poco el bienestar ajeno; cuando ven a algún conocido sufriendo y ni se inmutan.
Pero últimamente me veo obligada a ser así, porque no me di cuenta que solo ayudaba a los demás y no a mi misma.
Hay veces que la gente me ha recriminado que no estoy ahí para ellos, que me sienten distante o que no les tengo en cuenta.
Parece que no ven, ni entienden, que no me siento yo.
Tengo que ser, aunque me duela, egoísta.
He pasado demasiado tiempo dando todo por los demás, hasta lo que no tenía.
"El bienestar de los demás es más importante que el mío"
Pero no puedo seguir, no puedo dar más de mi.
En estos momentos no puedo permitirme el pensar ni ayudar a los demás.
Lo único que puedo ofrecer ahora es mi presencia y mi apoyo.
Y esto no quiere decir que me la sudan todos los problemas de los demás; lo que menos quiero es que me descarten como persona a la que acudir si están mal, preocupados, agobiados o si necesitan algún consejo.
Pero por una vez en mucho tiempo, quiero y necesito centrarme en mi.
Hacer lo que me haga bien.
Hacer lo que me apetezca.
Hacer lo que me haga feliz.
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