Mordí con fuerza mi labio inferior, James junto a sus amigos Iris y Stelle habíamos saltado.
Quería llorar, Eliza iba a enfadarse muchísimo si se enteraba.
Oh no.
Caminaban normal entre las personas, aunque yo evitaba tocarlo todo como si mi vida dependiera de ello. Todo era tan diferente a la Bahía. En casa todo era blanco, pero aquí hay tantos colores que emboban.
Me miraban raro.
Por supuesto, no llevábamos puesto nuestro inhibidor -que nos hace invisibles ante los humanos y por ende podiamos pasar com fantasmas, solo te daban uno en misión- por ende estabamos como si fueramos humanos.
Entre ellos también podía ver tantos Guardiánes, mi corazón tembló al ver una amalgama completa de colores.
Quiero volver.
Pero dejarlos sería deshonesto.
Nos detenemos en un puesto que olía fantastico. James pidio con normalidad, pero se le quedo viendo feo cuando este solo tomo el pedido y siguió su camino.
La mujer del puesto lo toma del brazo y comienza a gritarle, en respuesta Iris también lo hace. Stelle empuja el puesto derribando la olla hirviendo sobre la persona.
Grito junto a la mujer desconocida, la cual llora y grita adolorida.
Comienzo a correr cuando se acercan a nosotros. Nadie debía tocarme.
Corrí todo lo que pude hasta que mis pies me perdieron, no podía cansarme como humano físicamente pero mental era el doble.
De repente siento como el olor a putrefacto quemado y azufre llenan mi nariz.
Trago en seco y volteo.
Mis ojos se encuentran con esa plasta negra color Brea la cual tiene una forma antropómorfica. Me observa desde el callejón obscuro preparándose.
Todo mi cuerpo tiembla como gelatina y las lagrimas me ciegan.
No quiero morir.
La criatura salta.
Cierro los ojos.
Pero el golpe no llega.
Más bien.
Una hermoso calor me rodea.
Abro los ojos encontrándome abrazada por otra persona la cual entre jadeos y gruñidos se que esta recibiendo los golpes del demonio.
Solo miro negro, pero me siento segura en sus brazos.
La persona salta conmigo de manera descomunal hasta lo alto de un edificio.
El vértigo me llena, pero lo ignoro al encontrarme con esa cabellera dorada con ojos azul obscuros los cuales refleaban preocupación.
"¿Estás bien?" Pregunta con voz suave.
"Es a ti a quien lastimaron." Susurro moviéndome para ver su espalda cubierta por una capa negra, toda ella vestía de negro obsidiana.
Resaltaba su cabello.
"Ellos no pueden lastimarme." Me tomó por la cintura y me posicionó tras de su cuerpo.
Extendió su mano derecha y de esta salió un bastón negro largo que giro sobre su mano. Al detenerlo una brillante y muy afilada hoja salío al final del objeto.
Era una Os.
El demonio salto quedando frente nuestra y la rubia fue rápida atacando con su filo esquivando cada nuevo golpe.
Lo corto en pedazos. Esos trozos se prendieron en llamas no más se desprendían de su asqueroso cuerpo.
Repitió cada ataque hasta ya no quedar nada.
Grite de jubilo.
Fui directo a abrazar a mi salvadora.
"¡¡Gracias, gracias gracias!!" Deje besos en su mejilla como agradecimiento.
Ella se rió.
"Solo hice lo que debía Neófita." Dijo con voz ronca y cansada.
"¿Sabes lo que soy?... ¿Eres mi hermana?" Pregunto.
Hace una mueca.
"No, dudo llegar a ser como uno de los tuyos."
"¿Por?" Hago un puchero.
Sus manos fueron directo a mis hombros para reconfortarme.
"Deje de ser de los tuyos yace años."
"Entonces..."
"Mi nombre alguna vez fue Kara..." Me sonrió con dulzura. "Y tú debes volver a la Bahía."
"Pero..."
"Si no vuelves no podre poner en su lugar a los revoltosos de tus compañeros."
"Kara..."
Suspiro.
"Bien. Mañana cuando te den tu inhibidor ve al puerto seis."
"Solo debo salir por el uno o tres." Recuerdo.
Asintio.
"Has lo que digo Linda."
"Mi nombre es Lena." Corrijo y ella se rie.
Me gusta su risa.
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Before It Got Too DARK
Fanfiction"Dijiste que el mundo ya estaba demasiado lleno de personas derrotadas, y no serás uno de ellos." La voz de Kara sonó rota. Me río burlonamente, tratando de ocultar mi dolor. "Lena..." "Puedes morir, pero no te puedes romper dijiste." Mis alas ta...
