Deseo que tus ojos me observen
Sé qué tus manos incendiarme pueden
Así que quieto no te quedes y si te quedas mis labios te encienden
Tú y yo somos fuego que arde
Sigue la pasión de mi cuerpo que de amarte no se detiene
Rodéame toda, para ti nunca es tarde.
Carmen Delia
