Mi vieja maquina era enorme y pesada me costaba trabajo bajarla del mueble y llevarla a la sala, intentando descansarla sobre la mesa el peso de está cayo sobre mi meñique,en ese momento quise gritar por dolor, cerré mis ojos un par de segundos y después llegó la calma hice presión con mis dientes y como pude retire mi dedo, había mucho trabajo y muy poco tiempo, mismo que no desperdiciaria quejándome me di un pequeño masaje y seguí con lo mio. Elizabeth me esperaba ansiosa parecía contenta, estando ahí le ordene que me ayudara a sacudir el polvo mientras yo iba en busca de hilos,agujas y algunos trozos de tela para comenzar la practica.
Toda la noche y gran parte de la madrugada le estuve explicando como enhebrar la máquina, colocar las agujas y sus manos a la hora de comenzar a cocer, estaba exhausta, mis párpados involuntariamente cerraban mis ojos por lo pesado que estaban a causa del feroz sueño que cargaba y del cual no me resistía, mi cuerpo casi doblegado y con muy pocas energías exigía descansar de inmediato.
Afuera la temperatura estaba disminuyendo las brisas gélidas provocaban frotarnos las palmas de las manos, todo parecía indicar que al amanecer el nuevo día iniciaría con algo de lluvia y quizás un poco de granizo, o si las condiciones del clima jugaban a nuestro favor sería una nieve muy menuda y cristalina, el clima perfecto para coger un buen libro y beber mucho té, dos actividades que disfruto mucho y con las que se le sacaba provecho a climas tan hermosos claro solo sucede cuando tú entorno está compuesto de personas quines se preocupan por el mas mínimo detalle para mantenerte feliz y regocijada como la hija de la reina Victoria o cualquier persona que disfrutará de los beneficios de pertenecer a la clase media-alta o simplemente ser algún aristócrata pero Elizabeth y yo solo somos títeres de un sistema que por cierto es bastante absurdo.
Tema del cual hablaré después, camine hacia mi habitación en busca de un par mantas, la función llego a su fin por lo menos el día de hoy estaba muy satisfecha por el desempeño de Elizabeth, se está esforzando por aprender, si mantiene ese ímpetu y ganas de salir adelante muy pronto se convertirá en una excelente costurera.
Entregué una de las mantas a Elizabeth le desee las buenas noches y ambas nos fuimos a la cama, ella en el lado derecho recostada boca arriba y con ambas manos sobre su vientre rápidamente cogió el sueño, por mi cuenta me estaba llendo fatal mi mente era un caos, imaginaba escenarios tratando de ver o persuadir nuestro futuro inmediato al final conjeturas , conseguir el empleo con sr Harry sería maravilloso, pero en dado caso que el empleo ya lo haya ocupado otra persona tendríamos un problema y uno muy grande, San Bartolo es un pueblo mediano y aún que está en pleno crecimiento hay muy pocos lugares en donde podríamos preguntar por alguna vacante, también nos encontraremos con muchas trabas una de ellas la experiencia sería muy difícil tratar de convencer al empleador o empleadora que Elizabeth coce muy bien pero jamás a trabajado en ese ambiente hacerlo sin recomendación sería un milagro, no es que dude de la capacidad de Elizabeth pero las damas siguen un reglamento muy estricto cuando se trata de cocer vestidos tan elegantes y hermosos para vestir a la clase alta solo espero que en los próximos 5 días logré hacerlo, se que lo hará, confío en ella.
Apague mis velas y envolví en mi manta esperando tener suerte y poder dormir.
A la mañana siguiente de todo lo que había imaginado lo único que se hizo realidad fue la lluvia junto con un lindo cielo totalmente nublado que impedía la salida de un sol tímido, abandone mi cama y corrí tan rápido como pude hacia el espejo, fiel a mi estilo sonriente saludé.
- hola, muy buenos días señorita Víctoria ¿ Como estuvo su noche?
-hola muy buenos días , muy bien gracias, ¿ Has visto el cielo hoy ?
- por supuesto está hermoso, creo no hay tiempo que perder es hora de arreglarse he ir en busca de arte en forma de pan.
- no he escuchado algo más inteligente el día de hoy, seguiré tu consejo espero verte más tarde bye.
- hasta luego.
Cogí nuevamente mi manta cubrí hombros y espalda y eche un vistazo afuera por la ventana, aún era muy temprano y el mundo ya estába vuelto loco, todos apresurados y con frío recorrían las calles en busca del sustento de sus familias.
Adentro disfrutaba del ambiente cálido y hogareño
Todo indicaba a que la lluvia no terminaría pronto y que en las siguientes par de horas seguiría cayendo agua del cielo.
Tiempo suficiente que debía aprovechar para vestirme y seguir el mismo camino que todas las personas de halla fueraa.
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Victoria.
RomanceMi nombre es victoria soy una mujer atrapada en una cárcel de la cual es imposible escapar, el amor de un hombre prohibido me libera.
