Capítulo 13.
Boune.
—Has hecho un excelente trabajo —dijo Victoria, observando la pantalla frente a ella—. Los resultados superan lo esperado, y en menos de seis meses.
—Gracias —respondí, con los brazos cruzados, mirando a través del ventanal.
—Sin embargo, te faltó una cosa.
La miré sin entender a qué se refería.
—Suspendiste la fiesta de verano.
—No tengo interés en ir a Cecilia un fin de semana —respondí—. Hay demasiado trabajo acumulado.
Carcajeó, negando con la cabeza.
—El senador llamó hace unos días. Quieren hacer público el compromiso con Arthur.
—¿Compromiso? —inquirí—. ¿De qué hablas?
Se levantó para servirse café.
—¿No es Arthur tu prometido?
—Sabes lo que es Arthur, Victoria —aclaré—. No sabe aceptar su homosexualidad abiertamente, y no seré parte de su falsa.
Sabía que buscaba provocarme; también sabía que ella conocía mi relación con Annette. Era imposible que no lo supiera.
—Llevas tres meses aquí —continuó—. Me gustaría que hablaras de cómo ha sido tu adaptación.
Bufé.
—Cada vez me sorprendes más.
—¿Yo? —rió—. ¿Annette? —preguntó—. ¿Otra vez?
La miré fijamente. Si cruzaba cierto límite, renunciaría a ser una Louviére sin pensarlo.
—¿Tienes algo que decir?
—Tiene una hija —murmuró, observando los rascacielos—. Y la asociación de sus galerías trabaja con una mujer con la que estuvo comprometida.
Fruncí el ceño.
—¿La investigaste?
—No creo que Annette te esté jugando sucio —respondió—, pero Alexandra Boune ha estado cerca de ella durante años. Terminaron hace apenas uno.
—¿Sabes por qué? —pregunté.
—Dicen que la muerte de su hermano mayor la aisló de todos.
Era cierto. Annette se había refugiado en su arte y su familia.
—No quiero que salgas lastimada.
—Soy fuerte.
—No lo suficiente como para volver al psicólogo dos años —dijo mirándome—. Te quedan menos de tres meses en París. Tu lugar está en Estados Unidos.
Negué.
—Decidiré quedarme.
—Te irás —corrigió—. En Estados Unidos eres libre, Nicola. Aquí no. Todo ha cambiado, pero seguimos siendo quienes somos.
Tenía razón. Y eso dolía.
—¿Y Annette? Su vida está aquí.
Ninguna podía estar separada de la otra, a excepción de algunas noches que simplemente salía cansada y debía quedarme en casa.
—Si te ama como tú la amas, irá contigo —respondió—. El amor cruza fronteras. Y en Nueva York hay mucho arte esperando.
Durante los últimos meses, Annette y yo habíamos construido una rutina casi doméstica: cenas, noches compartidas, Grace, su abuela. Me había acostumbrado a su mundo... quizá demasiado.
ESTÁS LEYENDO
Blue. (LGBT)
RomanceAlgunos dicen que el peor dolor es despedirse de alguien a quién todavía amas, pero siento que el peor, es seguir esperando. Contenido (LGBT) . . . . . Historia 100% mía.
