CAPÍTULO 2

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BASIL

Mientras el sol de la mañana se introduce por la ventana, sentándome en la orilla de la cama estiro mi cuerpo antes de levantarme por completo, poso mi vista hacia la ventana, la vista la cual me recalca que no hay nada imposible, un arcoíris se puede observar a lo lejos, dándome una buena bienvenida a este día.

Me pongo de pie caminando hacia la ducha, tardando poco tiempo en salir.

Busco entre mis prendas de vestir, tomando un enterizo negro me introduzco en el y me coloco unas botas altas de tonalidad marrón, termino de arreglar mi cabellera castaña que cae sobre mis hombros mientras me observo en el espejo en donde el único color que resalta en toda mi conjunto es ese color esmeralda que predomina en el iris de mis ojos que adornan mi rostro.

El sonido de la puerta me hace salir del inicio de mi tiempo matutino de egolatría.

—Voy en un momento —respondo terminando de poner los últimos accesorios a mi vestimenta.

Colocó las dos Government 38 en el cinturón, después coloco las dos dagas punta doble. Tomo mi chaqueta caminando para abrir la puerta.

—Buenos días señorita Clarie —saluda Marcus inclinándose hacia mí y tomando mi mano para dejar un leve beso en ella —espero haya amanecido muy bien hoy —habla soltando mi mano lentamente y entregándome la máscara negra.

—¿Pero qué mosco te picó Marcus? —le preguntó, caigo en cuenta y... — Espero y no te hayas venido tan rápido, sería una decepción señor Marcus.—le digo en un tono sarcástico pasando a su lado.

—Es una gran ofensa Clarie Armstrong — habla indignado llegando a mi lado — y ya me debe varias Clar.

—¿Y? te di trabajo deberías estar agradecido y no llevar la cuenta de lo que hago —respondo soltando un largo suspiro y lanzando una parte de mi pelo hacia atrás.

—Esa fue tu decisión Clar, yo te dije claramente de que si aceptaba no te debería ningún favor— respondió Marcus alzando las manos —además a ti te fascina el tenerme aquí.

Se acerca poniendo un brazo por encima sujetando mi hombro izquierdo, haciendo que me duela y que todo su peso caiga en mi, hago una maniobra — un poco innecesaria pero satisfactoria para mi — tomándolo por la mano que sostiene mi hombro, el gris de sus ojos con el esmeralda de los míos se conectan.

El ejerce más fuerza en su agarre dándome una advertencia, sonrió y ejerzo toda mi fuerza sobre su mano, haciéndolo girar —han servido de algo tantos años de trabajo —escucho como su espalda cae en el suelo.

Un Máscara Roja llega a nuestro sitio con arma en mano, acompañado por dos de Οι Κόκκινοι "Los Rojos"

— ¿Está bien señora? —pregunta uno de ellos mientras yo contengo la risa.

Si, todo bien solo le estaba mostrando al señor una técnica — ellos se observan entre sí, asienten y bajan las armas.

— Ayúdenlo —ordenó el Máscara Roja.

— Al terminar de levantarlo, seguimos caminando llegando a las escaleras, bajamos hasta llegar a la entrada de la mansión, los hombres del Clan Markov— Los Kókkinoi — nos están esperando en la entrada.

El Clan Markov es poderoso, pero no tanto como el Armstrong; el líder de los Markov es familia con el líder de los Armstrong, al tener menos poder que nosotros se encargan de la seguridad de todos las personas "importantes" de la organización.

Buenos días señora —saluda uno de los Máscara roja, inclinándose hacia mí, los demás copian su gesto.

Los Mascara Roja son la Élite en la seguridad de nuestra información, aquellos que son los líderes de sus tropas en las que están los Kókkinoi. A ellos no les conocemos su rostro, pero a los Kókkinoi si.

La Basil de la Venganza [En Proceso]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora