Una chica
Dos chicos
¿Que podría salir mal?
En la vida de Quarke esa pregunta tenía una sola respuesta: Todo podía salir mal
-no eres un monstruo... Incluso el diablo fue un ángel alguna vez- murmurando ella acariciando su rostro quemado
-si sigues...
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Un año había pasado desde que Barry y Quarke se habían vuelto amigos, mientras que Quarke ha tenido varias mudanzas en el ultimo par de años, luego de la casa donde se conocieron, ella paso a vivir debajo de un puente, detrás de un callejón de comida y por ultimo un vagón del tren que se había hecho su hogar más duradero hasta ahora.
Todos los días Barry visitaba a su querida amiga en el vagón del tren o en donde sea que estuviera, varias veces habían bromeado con que sus padres debieron ser gitanos porque al igual que ellos se mueve mucho y no tiene un lugar fijo de residencia.
-soy un espíritu libre, no puedes culparme por eso- expreso la pequeña mientras come la hamburguesa con papas que Barry le había llevado del Belly Burger
-me gusta eso de ti- admite Barry y la pequeña se sonroja un poco antes de golpear su brazo
-a mi me gusta que me traigas comida, en serio y ver musicales contigo en tu cuarto de noche a escondidas de tu padre adoptivo-
-sí, a mí también me gusta hacer eso, me siento como un niño-
-somos niños- le recuerda y Barry ríe divertido
-cierto, a veces lo olvido-
-somos niños, pero somos mas maduros que los niños de nuestra edad por lo que hemos vivido, nunca has que sentirse avergonzado por las cicatrices que tengamos, hay que alzar la cabeza orgullosos de nuestro origen- responde haciendo una pose de super héroe
Las palabras que la pequeña dijo tuvieron un fuerte impacto en Barry al igual que muchas cosas de las que hablaron, él quería mucho a su amiga porque la admiraba, ella a pesar de no tener un hogar fijo o padres siempre tenia una sonrisa en el rostro, nunca en el año que llevaba de conociéndola la había visto derramar alguna lagrima.
Su teoría era que tal vez un día, Quarke se levanto y cansada de llorar se prometió a si misma no volver a hacerlo, no volver a llorar por cosas que no podía cambiar como su pasado, en cambio se levantaría con una sonrisa en el rostro y una actitud de acero para poder cambiar su presente y su futuro.
-se hace tarde, debes irte antes de que papa policía venga a buscarte y me lleven a un orfanato- pide y Barry asiente dejándole algo de provisiones y algunos libros de física que tenia en su habitación y que a ambos les gustaba leer
-te veré mañana- promete saliendo del vagón del tren y yéndose, corriendo de ahí con Quarke despidiéndose a la distancia.
A la mañana siguiente, una pequeña tormenta empezo a azotar la ciudad desde primera hora, pero Quarke no podía simplemente quedarse en el vagón, debía salir y hacer su recorrido habitual por los restaurantes para conseguir comida y algo de ropa nueva, unos tenis le vendrían muy bien y le había echado el ojos a unos que estaban expuestos en una de las tiendas con poca vigilancia.
Pero cuando los tomo, unos policías se acercaron a ella con sus porras listas para golpearlos y ella alzo las manso lista para defenderse, pero sintió una sensación de vértigo en su cuerpo al igual que un flash blanco y apareció en el vagón del tren no solo con sus zapatos nuevos sino también con algo de ropa nueva.
Y por una milésima de segundo vio una luz blanca con un hombre plateado del otro lado, peor cunado parpadeo ese hombre de traje metálico había desaparecido, no sabia que era ese ser, pero como la niña que es y con lo grande de su imaginación ella decía que él era su ángel guardián.
Que el hombre de la luz blanca era su protector.
Y gracias a él dormía sin miedo a que algo malo le pasara, porque sabia que él estaba ahí con ella cuidándola, observándola y protegiéndola.
Cuando la tormenta aminoro, Barry entro al vagón con su impermeable amarillo del día en el que se conocieron y con su mochila roja sobre sus hombros, al entrar se sorprendió al ver varios papeles, marcadores y diferentes cosas de papelería regadas por el piso metálico y a Quarke enfocada en algo que había en su regazo.
- ¿Qué es eso? - pregunta curioso dejando la mochila en una esquina y acercándose a ella quien sonríe emocionada y le muestra lo que había en su regazo
-es nuestro álbum de fotos- exclama emocionada y Barry toma el álbum entre sus manos, tenia una portada de cartón con letras de revista y varias decoraciones mas como estampillas y sticker, de título decía lo siguiente:
Álbum de los superamigos
-le puse superamigos porque tú también tendrás poderes y juntos derrotaremos a los villanos, encontraremos al asesino de tu mamá y lo venceremos, juntos- exclama- mira, ya esta hice mi capa- le muestra la capa roja que traía amarrada al cuello y empieza a correr alrededor de Barry haciendo sonidos de avión a lo que el chico empieza a reírse y Quarke sintió que su propósito estaba hecho.
Ella no quería nada mas en el mundo que hacer sonreír y reír a Barry Allen.
El niño de la sonrisa triste
Porque en su pequeño mundo, Barry era lo único que tenia que se parecía a un hermano, a una familia y ella seria la guardiana de su felicidad.
Bueno, ella y el hombre de traje metálico que la cuidaba si es que llegaba a conocerlo en persona algún día.