Alba:
Tras esa conversación, me encierro en mi habitación para aclarar mi cabeza y sobre todo para intentar poner cada idea en su sitio. Tras un par de horas, acabo saliendo de mi habitación con más dudas de las que ya tenía y solo teniendo claro que ha sido una pésima idea haber decidido encerrarme en mi habitación completamente sola para reflexionar, ya que lo único que he hecho ha sido sobrepensar.
Mientras que los demás se preparan para salir, yo me mantengo en el sofá, viendo mi película favorita.
–¿Hoy tampoco vas a venir?–pregunta Rayan.
–No, creo que me va a bajar la regla–me encojo de hombros.
–Habernos avisado para comprarte tú chocolate favorito–desordena mi cabello.
–No desórdenes mi pelo–me quejo.
–¿Hoy tampoco?–pregunta Mario, revolviendo mi cabello.
–No, dice que le va a bajar la regla pronto–responde Ray.
–¿A quién le va a bajar la regla pronto?–pregunta mi hermano.
–A la única persona que le puede venir–Rayan rueda los ojos.
–¿Quién va a venir?–pregunta Adrián confundido, una vez entra al salón para despeinar mi cabello al pasar por mi lado.
–Nadie–Mario rueda los ojos.
–Liam está hablando por teléfono con su padre, no creo que hoy venga–avisa mi hermano, despeinando mi cabello aún más.
–¿Están discutiendo otra vez?–pregunta Tyler, una vez se sienta a mi lado.
–Sí, está vez parece más dura–suspira mi hermano.
–No entiendo por qué mierdas no le planta cara de una vez–se queja Rayan.
–Sabes su historial Ray, no es tan fácil–suspira Adrián.
–En especial porque los dos tienen el mismo carácter explosivo–agrega Tyler.
–Y a pesar de que es un gilipollas, Liam sigue intentando hacerlo sentir orgulloso–bufa Mario.
–Tiene matrícula de honor en todas las jodidas asignaturas excepto en una, creo que le está gritando por eso–dice Alex.
–Joder, ¿Pero cuál es su promedio?–pregunto.
–Nueve con novecientos noventa y cinco–calcula mi mejor amigo.
–Joder, yo llevo sin sacar un nueve desde el instituto–comenta Rayan.
–Y yo desde primaria–Mario frunce su ceño.
–¿Y qué cojones quieres que haga?–se le escucha a Liam, mientras debe bajar por las escaleras–Ya te he dicho que él profesor no deja presentarse a otra convocatoria para subir la nota.
Poco después el pelinegro baja, muy cabreado por lo que parece. Al pasar por nuestro lado no dice nada, se va directamente a la cocina, donde agarra una botella de agua.
–¿Qué?–pregunta de mal humor.
–¿Estás bien?–pregunta Mario.
–Si, sabéis que mi padre es un capullo–bufa.
–¿Quieres que nos quedemos contigo? Podemos hacer algo aquí–propone Tyler, pero el pelinegro niega.
–Iros sin mí, estaré bien–asegura.
–¿Seguro?–insiste mi hermano.
Liam se limita a asentir, por lo que no muy seguros, los chicos se despiden dejándonos solos y avisando que estarán pendientes de los teléfonos por si necesitamos algo, sabiendo que no conseguirán nada quedándose. Una vez nos quedamos a solas, miro a Liam desde el sofá. Está apoyado en la encimera mientras mira por el ventanal, totalmente tenso ante lo que sea que esté pensando.
–¿Seguro que estás bien?
No obtengo respuesta, creo que no me ha escuchado por lo centrado que está en sus pensamientos, por lo que me acerco a él, colocando una mano en su mejilla para que me mire.
–¿Quieres hablarlo?
Se limita de nuevo a negar, pero al menos está vez agarra mi cintura y me pega a su cuerpo para después posar su mentón sobre mi cabeza, abrazándome. Se lo devuelvo abrazando su cintura y pegando mi mejilla a su pecho, cerrando los ojos.
–¿Sabes que me haría sentir mejor?–murmura bajo.
–¿El que?
–Que me dieras un beso.
Cuando se separa de mí lo suficiente como para agarrar mi cintura y alzarme colocándome encima de la encimera, sonrío, especialmente cuando abre mis piernas y se coloca entre ellas. Debido a que estoy sentada su rostro queda mucho más a la par que el mío, por lo que es más fácil besarlo, pero simplemente pasó mis brazos por sus hombros atrayéndolo a mí.
–¿Ah, si?–alzo una ceja.
Él me mira, sus ojos oscilando entre la desesperación y el deseo, y entonces sus labios se separan apenas, como si quisiera decir algo, pero no hay palabras que puedan contener esto. Mi mano tiembla al recorrer su cuello.
–Sí–relame sus labios.
Acerco mis labios con los suyos esperando a que sea un beso suave o tierno, sin embargo es uno lleno de deseo y desesperación. Creo que se me ha pasado por alto que llevamos una semana y media sin tener ningún tipo de contacto por lo que ambos necesitamos más que un simple beso. Sus manos se aferran a mi cintura, noto como sus dedos se presionan contra mi piel; su pelvis se pega contra la mía por lo que aprovechó para rodear su cintura con mis piernas.
–¿Estás mejor?–jadeo.
–Mucho mejor–asegura.
Sonrío dejando besos por su mandíbula, llegando hasta su lóbulo para tirar de él levemente y bajar a su cuello.
–No me tientes, Alba.
–No sé de qué hablas–susurro.
–Sabes que mi autocontrol es mínimo cuando se trata de tí–murmura.
–¿Si? ¿Y cómo hago que sea incluso más bajo?–beso el hueco entre su cuello y clavícula.
–¿Sabes que sería una guerra que perderías, no?
–¿Seguro?
Sus manos se mueven por mis muslos hasta que una sube por mi cuerpo, contengo la respiración cuando roza mi pecho continuando con su recorrido hasta sujetar levemente mi cuello con su mano, acariciándolo con el pulgar mientras me obliga a mirarlo a los ojos. A pesar de estar tentada a seguir calentándolo con besos además de agregar caricias, me limitó a besarlo de nuevo, está vez lentamente, disfrutando de sus labios contra los míos. Aunque me encuentro algo sorprendida por la suavidad con la que lo hace, especialmente por la suavidad con la que me acaricia.
Sin duda creo que voy a descubrir facetas de Liam que nunca podría haber ni imaginado. Y no voy a negar que me asusta no conocerlo tanto como creía o no saber por dónde va a salir o cómo va a comportarse, porque creo que ni siquiera él sabe cómo gestionar esto que tenemos, pero no puedo culparlo, porque me siento exactamente igual que él.
–¿Quieres ver una película en mi habitación?–jadeo contra sus labios. Liam alza una ceja, tentado a soltar algún comentario pícaro.
–¿Una película cómo…?
–No lo sé ¿Tú qué crees?
Holaaa, cuanto tiempo.
Primero quiero disculparme por haber tardado tanto en actualizar, estuve con muchos exámenes y después pruebas de la universidad y no tuve tiempo. Lo bueno es que ya estoy de vacaciones así que tengo mucho más tiempo ; )
Segundo, como habréis podido notar, hay NUEVA PORTADA, en parte, he estado tan desaparecida porque estaba preparando una nueva y quería que fuera representativa. ¿Que os parece? ¿Os gusta?
Más adelante entenderéis por qué he elegido está entre tantas que tenía pensadas jijiji.
Y por último, a partir del lunes, esa semana será entera de maratón, teniendo un extra especial el cuatro de julio.
Espero que os guste este capítulo, y ahora subo el siguiente capítulo también : )
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Contigo [EDITANDO]
Short Story"Quién se acerca a Liam Harrison se asegura un corazón roto" Alba había escuchado esa advertencia durante años. Todas las chicas de su instituto la repetían, pero sobre todo se lo había escuchado cientos de veces a sus amigos entre bromas, y especi...
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