Alba:
Una vez llegamos a la dirección, todos bajamos del coche aunque los únicos que se acercan a la puerta son Mario y Alex, ya que son los que más tranquilos parecen para manejar la situación, porque a mí no me harían caso, Adrián está de los nervios, Tyler no puede ni mirar a la cara a Mario—y a la inversa con el castaño hacia el rubio—y Liam no tiene paciencia alguna, por lo que sería un desastre que fuera él.
–¿Qué pasa si no está aquí?–pregunta Adrián preocupado.
–Seguro que está aquí–le tranquiliza Tyler, abrazándolo por los hombros.
En cuanto una chica abre la puerta de la casa y ve que se trata de mi hermano y su amigo— además de que nota que nosotros estamos detrás de ellos—les cierra la puerta en la cara sin darles tiempo a explicar la situación. Mario se gira y le hace un gesto con la cabeza a Liam y Adrián para que se acerquen, por lo que Liam lo hace tras repetir exasperado que avisó que pasaría eso, mientras que Adrián le dice que le deje hablar a él y que no abra la boca. Cuando una nueva chica abre la puerta, Liam la empuja para entrar, pillando desprevenida a la chica, que se nos queda mirando a mi mejor amigo y a mí hasta que decide volver dentro de la casa. Puedo ver cómo Adrián se disculpa con la chica y entra también.
–¿Sabes que evitar la situación no servirá de nada, no?–enfrento a mí mejor amigo, una vez estamos solos.
–Lo sé, pero no sé cómo enfrentarla.
–Los dos la habéis jodido, aunque la mayor parte de culpa la tenga Mario, tenéis que hablar con ella para contárselo.
–¿Y cómo se lo digo?–bufa–Hola Caroline, me gusta tu pelo, por cierto ayer me acosté con tu novio y me confesó que estaba enamorado de mí.
–¿Qué hizo qué? Joder, esto es más grave–murmuro–Un acostón de una noche se puede perdonar, pero que tú novio esté enamorado de otra persona no.
–Lo hemos complicado todo–suspira.
–No eres el único–intento hacerle sentir mejor.
–¿Podemos cambiar de tema y hablar sobre vosotros?–pregunta, abrazándome.
–Solo si es porque no te sientes preparado para hablar con profundidad de ese tema–advierto, él asiente–Y si me aseguras que lo hablaremos en otro momento–pido.
Él asiente de nuevo.
–¿Desde cuándo habéis vuelto a intentarlo?
–Ayer–respondo–Creo que le insinué varias veces acostarse conmigo–confieso avergonzada, haciendo reír a mí mejor amigo.
–¿Y qué dijo?
–Huyó, pero me suena que me desnudé… no lo sé, bebí lo suficiente como para no poder diferenciar si lo soñé u ocurrió.
–Solo necesitabas dos copas de más para soltarte–bromea, empujando con diversión mi hombro–¿No te tocó?
–No, creo que ni siquiera bajo un momento la mirada.
–Todo un caballero–bromea Tyler–¿Puedo preguntarte en qué contexto te desnudaste?
–Estábamos en mi baño, me dijo que me duchara, así que empecé a quitarme el bikini. Creo que se puso algo nervioso, porque cuando me acerqué a él para provocarlo se fué.
–¿No bajó la mirada ni un segundo para mirarte los pechos?–alza una ceja.
–Creo que no.
–Quiere que sea especial para ti–confirma–¿Y qué más pasó?
–¿Recuerdas la ropa interior que me compré?–pregunto, él asiente, expectante–Cuando salí de la ducha me la puse.
–¿Y…?–pregunta intrigado.
–Me subí encima de él.
–¡Y…!
–No pasó de besos y caricias tímidas.
–Joder, si que se está controlando–murmura–¿Cómo te sientes ante tanto cambio?
–Estoy aterrada, pero no quiero huir de nuevo.
–Li quiere hacer más cosas bien contigo–me asegura–Y debes gustarle mucho porque él no da segundas ni terceras oportunidades.
–Se me hace extraña la situación–confieso.
–No podemos controlar nuestros sentimientos, sexy–sonríe.
–Eso me ha quedado más que claro–bromeo.
–Sabes que adoro conversar contigo, pero están tardando demasiado y deberíamos entrar.
Asiento para después caminar hasta la entrada, una vez tocamos la puerta la misma chica nos abre y deja pasar, por lo que subimos las escaleras para entrar a la habitación correspondiente, la única en la que se escuchan quejas masculinas y risas.
–¡Que no me hagáis fotos, capullos!–exclama Rayan.
Al entrar visualizo a Rayan atado al cabecero de la cama con unas esposas, mientras parece que está totalmente desnudo ya que no puedo saberlo debido a la sábana que le cubre. Su torso está lleno de marcas, desde chupones hasta marcas de lo que parecen haber sido hechos por látigos. Por no hablar de la cinta que hay a su lado junto con unas bragas arrugadas y mojadas, que puedo imaginar que han estado en la boca de Rayan, ya que tiene ciertos restos de saliva en la comisura de sus labios.
–Creo que alguien ha tenido una noche con Christian Grey–bromea Tyler.
–Qué te den, imbécil–murmura de mal humor–¿Me podéis soltar de una vez? Me duelen los brazos.
–Seguro que también te duele otra cosa–se burla Alex.
Una vez lo sueltan, Rayan se coloca su bañador de nuevo y con las piernas bien abiertas comienza a caminar, haciendo que el resto se burle de él hasta que llegamos a los coches, que de nuevo al sentarse se queja adolorido. Una vez nos dividimos, uniéndose a nosotros Adrián, nos encaminamos hacía un restaurante de carretera para almorzar juntos y decidir que vamos a hacer hoy. Tardamos alrededor de media hora en llegar, y otros diez minutos hasta que Rayan llega a la mesa en la que estamos sentados.
–¿Qué vamos a hacer hoy?–pregunto.
–Yo no pienso salir hoy–asegura Rayan.
–¡Podemos hacer nuestra propia velada esta noche!–sonrío.
–Sin mascarillas faciales. Me irritan la piel–avisa Mario.
–Bien, pero yo elijo la cena–me cruzo de brazos.
–¡Me pido organizar las actividades!–exclama Adrián.
–Nada de ruleta rusa con arco y flecha–avisa Liam.
–Qué aburrido, antes eras más divertido–se queja el moreno, cruzando sus brazos.
–¿Harrison, podemos hablar?
Todos nos giramos hacia la chica, que reconozco de inmediato. Su cabello es rubio y largo, su rostro es afilado mientras que su mirada marrón es tan afilada como la de un gato, sus labios son grandes y rosados, con un cuerpo con grandes atributos pero sin muchas curvas; además debe medir casi metro setenta. Es Alexa, sin duda. La misma jodida rubia con la que estaba la noche en la que el círculo vicioso comenzó. Mi cuerpo se tensa de manera incluso, a pesar de que intento no mostrarlo, Tyler lo nota, por lo que entrelaza nuestras manos para después acariciar mi dorso. Mi vista está fija en el perfil de Liam, que mira a la chica con total aburrimiento.
–¿Para qué?–pregunta él.
–Serán cinco minutos.
–Tienes dos–avisa, levantándose de su asiento.
Ambos se dirigen fuera del local, los sigo con mi mirada hasta que se paran, entonces ella empieza a decirle algo que hace que Liam se cruce de brazos y frunza su ceño, al responder, solo consigue que la rubia se enfade y gesticule en exceso.
–Confía en él–susurra Tyler en mi oído, para después dejar un beso en mi sien–Solo te tiene a tí en su cabeza.
Dejo de mirarlos para centrarme en la conversación que ha continuado entre mis amigos, mientras doy alguna de otra ojeada a la pareja que está hablando fuera.
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Contigo [EDITANDO]
Cerita Pendek"Quién se acerca a Liam Harrison se asegura un corazón roto" Alba había escuchado esa advertencia durante años. Todas las chicas de su instituto la repetían, pero sobre todo se lo había escuchado cientos de veces a sus amigos entre bromas, y especi...
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