Capítulo seis.

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Ya había pasado una semana desde el inicio de las clases y de nuestra "formal" presentación. Pero aún pensaba en él a cada minuto del día como al principio. Fuimos a clases. A la primera hora tuvimos clase de matemáticas. Con el profesor Benson. Ésta clase decidió tomarla para mostrarse como nuestro tutor.

-Bien, sé que algunos  de ustedes ya se conocen mejor de lo que yo creo. Pero al grupo de falta integración. Así es que quiero que se enumeren del uno al cinco y se sienten por equipos – dijo para comenzar.

Así lo hicimos. Me tocó con dos chicos y dos chicas. Todos nos sentíamos como en el primer día de clases, cuando nadie conocía a nadie. Y aunque la diferencia después de una semana no era mucha, la confianza entre compañeros de cuarto comenzaba a florecer. La realidad era que si nos faltaba integrarnos como grupo.

-Ahora, les pido que se presenten - dijo. Mientras tanto él nos repartió unas tarjetas de cartulina que tenían preguntas escritas. Nos ordenó que no las leyéramos hasta que él nos dijera, pero nadie hizo caso. Mire la mía. "¿Cuál es la mentira más grande que le has dicho a alguien?". ¿Qué clase de pregunta era esa? ¿Cuál era la mentira más grande que le había dicho a alguien?

-Deben responderlas de la forma más sincera que puedan hacia sus compañeros de equipo.

Paso un rato. Nadie dijo nada.

-¿Quién empieza...? – dijo Ricardo. La primera vez que lo vi me dio la impresión de que era uno de esos niños ricos y fresas. Payaso a más no poder. Pero al ver que fue el único en tener la iniciativa de hablar, mi percepción de su forma de ser cambió totalmente. –Bien, no todos a la vez por favor. Empiezo yo. Mi tarjeta dice que cuál es el peor error que he visto cometer a alguien... En mi opinión, casarse es el peor error que alguien puede cometer. Solo se van a vivir juntos un tiempo para tener hijos,  estar peleando, reconciliarse, seguir peleando, divorciarse y volver a vivir solos. Y se vuelven de esas personas despechadas que, si aún están en edad, solo buscan sexo sin compromiso. No siempre, obvio. Pero por si a caso, yo no tengo planes de casarme. Ni los tendré.

Lo que Rick había dicho tenía mucho de cierto. Por su forma de hablar, deduje que sus padres se habían divorciado, y a él no le había parecido la mejor idea. Una vez leí en una revista que, actualmente, el 40% de las personas que se casan terminan divorciadas. ¿Para qué se casan, entonces? No es como que esté en contra del matrimonio, o no vaya a casarme. Sino que, esperaré a la persona indicada. Tendré que estar segura de que quiero pasar el resto de mi vida con esa persona, y él tendrá que estarlo también.

-Mi tarjeta dice que cuál es la mentira más grande que le he dicho a alguien – me oí decir de la nada. Me puse a pensarlo. ¿Cuál era la mentira más grande que le había dicho a alguien? –Decirles que los quiero – se me salió. Literal. –La mentira más grande que le he dicho a alguien es decirle que lo quiero. Es una  Es una palabra que no debe decirse si no se siente.

-Concuerdo con eso - dijo Valentina. –Las personas muchas veces dicen cosas que no sienten, y solo terminan hiriendo a la demás gente.

-Sí. A eso me refiero. Yo procuro no decir cosas que no pasan por mi mente – hice una pausa. – A mis papás. A ellos les he mentido.

Todos voltearon a verme.

-¿No quieres a tus papás? – dijo Gabriela, sorprendida. Es una niña contestada. Hija de padres ricos, lo tiene todo. Aunque, obviamente, eso lo supe después. Pero su tono de niña presumida ya me había adelantado bastante.

- Los estimo. Me gusta estar con ellos. Pero podría decirse que ni los conozco. Nunca están es casa. Solo me procrearon y ahora me mantienen. Puede que me quieran, pero yo a ellos no.

Un minuto de silencio.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora