VI - Una excusa para volver a verte

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Eran exactamente las 21:00 cuando Louis se plantó delante de las puerta del hotel-casino. El ambiente, incluso desde fuera, le transmitía paz y a la vez le imponía.

"Bellagio" leyó para si mismo.

Estaba nervioso, mucho. Sentía una especie de mariposas en su estómago y no sabía muy bien lo que significaba. Había pasado la tarde del sábado decidiendo que ponerse para verse bien. No sabía porqué pero quería verse bien para Harry. Había optado por un traje negro con camisa blanca. Llevaba una corbata también negra pero esta no estaba atada del todo dándole un aspecto despreocupado pero elegante a la vez. Se acercó a la puerta donde estaba Aiden como cada noche.

-Buenas noches señor Tomlinson, ¿Cómo se encuentra? - preguntó el portero del hotel.

-Muy bien Aiden, gracias por preguntar - respondió Louis

-Lo esperan en el reservado 3 - dijo Aiden de nuevo tendiéndole una llave magnética y abriendo la puerta

Louis gesticuló un "gracias" y entro al casino. El ambiente era el mismo de siempre. Los olores, las sensaciones, la gente. Pasó entre mesas de distintos juegos atravesando todo el casino. La gente celebraba y se lamentaba en cada una de las mesas y Louis solo podía pensar en lo mucho que le gustaba aquel ambiente.

Con las piernas temblorosas siguió andando hasta el final del casino, donde estaban los reservados VIP. El número tres. Se acercó a la puerta con las manos temblando y el corazón en el pecho. Pasó la llave por el detector y muy lentamente abrió la puerta.

Nada más abrir la puerta vio el lugar. Las luces estaban bajas pero no demasiado. En la pared derecha había una fila de sofás y delante una mesa redonda. Justo enfrente había una pequeña barra con alcohol: vodka, ginebra, ron, tequila y vasos para cada una de las cosas. No había música, a diferencia de en las salas de juego. Pero lo que si había en ese reservado que no había en las salas de juegos era Harry. Estaba sentado en los sofás laterales. Tenía su teléfono en la mano y su pierna subiendo y bajando indicando nerviosismo. Estaba tan metido en su mundo que no se percató de cuando Louis entró. El más bajo al notar que Harry no lo había visto ni aun cuando había cerrado la puerta y había caminado hasta los sofás, carraspeó.

-Louis, hola - dijo Harry levantándose al notar al ojiazul plantado delante de él

-Hola Harry - respondió Louis

Ambos estaban de pie frente al otro, nerviosos, con las piernas casi temblando pero de alguna manera se sentían seguros.

-Siéntate por favor - dijo Harry haciéndolo también

Louis obedeció copiando el gesto de Harry y sentándose a su lado

-Es extraño lo poco que sabemos el uno del otro Louis

-Bueno, yo se más de ti que tu de mi. Recuerda que tu vida es prácticamente pública

-No creas todo lo que lees en los medios ¿Qué sabes de mi exactamente? - preguntó Harry con un tono coqueto

-Se que tienes 25 años, que trabajas en la empresa de tu padre y que hasta hace poco estabas prometido... Ah y que eres extremadamente guapo - Louis dijo eso último sin darse cuenta pero al ver la reacción de Harry no se arrepintió

-Quiero saber cosas de ti Louis ¿Qué edad tienes?

-26

-Wow - dijo Harry

-¿Que?

-Solo tienes 26 años y puedes costearte venir a un casino como este tan a menudo. Eso solo puede significar dos cosas. Una, como yo, has heredado una empresa multimillonaria, o dos has trabajado muy duro para conseguir lo que quieres. Me decanto por la segunda - Harry sentía que podía hablar de Louis como si lo conociese de toda la vida

BELLAGIO - L.SHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora