Capítulo 8

201 41 17
                                        

Aquella voz que me irritó y excitó al mismo tiempo me habla al oído. No sé si es juego  de mi imaginación o este imbécil de verdad esta aquí.  Es demasiada coincidencia.

Estoy de algo nerviosa, sentí una sensación en el estómago, de cuando eras pequeña y te iban a poner una inyección en el hospital. Si raro, pero fue lo que sentí.

Ni me muevo, no sé cómo reaccionar a esta situación, todavía me siento avergonzada con lo último que me dijo. << ¿Tu novio no te satisface en la cama, niña?>>

—¿Te quedaste muda Valeria? —susurra en mi oído, puedo sentir sus dientes contra mi oreja haciendo que sienta un cúmulo de sensaciones indescriptibles en este momento.

Me  giro para tenerlo de frente a mi, está muy guapo lleva unos pantalones de vestir oscuros y un pulóver negro de mangas cortas donde se veian todos sus dibujos impregnados en su piel. Termino de escanearlo y lo miro fijamente a la cara.

—¿Qué haces aquí? ¿Me sigues o que?  —condeno mirándolo con el ceño fruncido.

Jeremy sonríe pero sin mirarme a la cara, pero cuando va a responderme lo primero que hace es verme de arriba hacia abajo sin ningún tipo de discreción. Él quiere que sepa que me está mirando, pero esta vez su mirada me incomoda.

—Hey tengo mi cara aquí  —señalo con el dedo a mi rostro

—Solo miraba la obra de arte que tienes en la pierna —me dice— ¿Quién fue el maestro que realizó tal hermoso dibujo? —continnua mirándome con una sonrisa amplia.

Ruedo los ojos ante su pregunta, le vuelvo a preguntar que hacia aquí. Su presencia realmente me incomoda un poco.

—Pues te dire niña que no eres el centro del universo y que vivimos desgraciadamente en el mismo pueblo y además trabajo aquí —habla recostándose a la barra.

—¿Tu trabajas aquí? Jamás te había visto  —dudo un poco de lo que me acaba de decir.

— No te lo acabo de decir o es que ahora eres sorda. No soy fijo  pero vengo de vez en cuando, también puedo tener tragos gratis. Asi que es el trabajo perfecto.

—Ok , me ire con mis amigos , que tengas una buena noche- me despido, realmente no tengo ganas para discutir para que me arruine la noche, no lo quiero tener cerca. Aunque no pude saber por qué se llama el tatuador de almas.

Me toma del brazo y me gira hacia él, para estar de nuevo frente a frente.

—Discúlpame  si, no se por que pero contigo siempre estoy a la defensiva y también por lo que te dije la última vez, me moleste porque me habías provocado y salió el cromañón que llevo dentro —confiesa, su apodo me causa risa y no la escondo para nada.

Este chico es todo un laberinto hace las cosas mal pero también tiene el valor de perder el orgullo aunque sea 5 segundos y pedir disculpas, algo que no hacen muchas personas. Creo que él es 50% bueno y el otro 50% hijo de puta.

—Cada vez que nos vemos tienes que disculparte. Pero voy a ser una excepción Creo que yo también debería disculparme, no actué bien  tampoco   —me excuso mirando hacia el suelo apenada.

—Que tal si empezamos de cero, hola soy Jeremy Kens y tu eres? —me pregunta sonriendo.

—Soy Julieta , un gusto en conocerte Jeremy Kens  —le sonrio de forma traviesa ,fue el primer nombre que me vino a la mente, quería hacerlo algo divertido.

Jeremy me mira con confusión y yo rio a carcajadas. Su cara no tiene precio. No sabe lo impredecible que puedo ser a veces.

—Ahora si estoy seguro de que estas loca. Valeria ¿Por qué Julieta? —rie a la par mia.

 El tatuador de almas ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora