Capítulo 2: Un amigo...una revelación

1.2K 95 100
                                        

Aviso: Inko se sigue viendo como al inicio del anime...fin del aviso

Podemos ver como hay un peliverde el cual tenía una edad de 6 años y este estaba jugando solo en un "sube y baja". El chico lo único que hacía era preguntarse ¿Porqué su vida había sido así?...¿Porqué tenía que pasar por eso?, mientras que tenía una mirada cabizbaja

El niño estaba dando pequeños saltos, como si estuviera simulando jugar con otra persona y aunque pudiera parecer que esto podría hacerlo sentir mejor, era todo lo contrario, ya que lo único que hacía era que tuviera una inmensa soledad en su interior

Siempre había estado solo, lo único que tenía, como ya dije antes, era su madre a la cual adoraba con toda su alma, sin embargo, desde hace un tiempo actuaba de manera extraña y ¿A qué se podría referir con extraño?

Pues, siempre lo mandaba a trabajar a ciertas horas muy rara o simplemente a jugar al parque como en esos momentos, pero el punto era que siempre lo quería alejar de la casa...o habían veces en las que ella se iba y volvía a altas horas de las noche

El niño no era tonto, sabía que algo andaba mal, pero no tenía idea de que podría ser, ya que a pesar de que era muy inteligente, la verdad no tenía noción de muchas cosas y le faltaba imaginación para poder saber lo que hacía su madre por él

"¿Estará bien?", es la única pregunta que se hacía en ese momento mientras que bajaba del "sube y baja", para dirigirse hacia la resbaladilla en donde estaría jugando muchas veces, después de todo esa era una de las pocas cosas que podía utilizar solo

El peliverde estaría tranquilo en aquel juego, cuando de una manera repentina sería empujado de la resbaladilla haciendo que cayera de hombro al suelo. El niño se empezaría a retorcer un poco del dolor, para luego girar su cabeza y ver como allí estaban esos bastardos pandilleros adolescentes que siempre le robaban las cosas

El infante siempre les tenía un profundo odio por todo lo que le hacían de manera injustificada, sin embargo, siempre se quedaba con ese odio guardado dentro de sí, después de todo, no podía hacer algo al respecto, sería completamente inútil

Izuku: ¡Ma...Maldición!, ¡¿No tienen algo mejor que hacer?!

Chico 1: Claro que no mocoso, ¿Porqué crees que venimos a joderte la vida?

Izuku: Pe...Pero nunca les he hecho nada

Chico 2: Lo sabemos, pero es muy divertido hacerte esto, jajaja

Izuku: Tsk...déjenme adivinar, sus papás les pegan a sus mamás, las mamás les golpean a ustedes y ustedes se desquitan conmigo ¿No?

Chico 3: ¡¿AH?!, ¡¿TE CREES MUY GRACIOSO, HIJO DE PUTA?!

Tras decir eso el joven delincuente le daría una patada en el estómago a Izuku el cual caería de rodillas al suelo mientras que se tomaba el estómago. El niño trataba de recuperar el aliento pero se le hacía muy difícil el poder hacerlo, además de que al momento de que estaba volviendo a la normalidad lo tomarían del cabellos

Izuku: E...Eso duele

Chico 2: ¿Te creías muy gracioso imbécil?

Chico 1: Agradece que no hemos utilizado nuestros quirks para golpearte, inútil

Izuku: N...No me molesten, so...solo estaba tranquilo jugando

Chicos 3: Y nosotros estábamos tranquilos molestándote, hasta que mencionaste eso

Izuku: ¿Q...Qué?, ¿E...Eso es verdad?

Chicos 2: ¡Eso no te incumbre!

Tras decir eso, lo daría un golpe en el estómago el cual le sacaría todo el aire nuevamente, pero esta vez lo haría vomitar. Esto solo causaría las risa de aquella pequeña pandilla, mientras que Izuku solo apretaba los puños de la impotencia de ser pequeño y no poder hacer nada para defenderse

Izuku: Mis Diavólicas raícesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora