Capitulo 3: Stuck on the puzzle

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Mi corazón estaba vibrando.

Literal, vibrando.

Abrí los ojos y me encontré durmiendo boca abajo en el sofá de Tyler, mi iPhone sonaba debajo de mi pecho, la xbox aun estaba encendida con las botellas de cerveza por el suelo como así también los restos de pizza.

Tomé mi iPhone en cámara lenta con el dos por ciento de control que tenía sobre mi cuerpo al recién despertar hasta que vi el nombre en la pantalla.

Alexa esta llamándote.

Mis ojos se expandieron y contesté rápidamente mientras intentaba ponerme de pie.

—Hol..

—¿Donde demonios estas? Te estoy llamando por tercera vez —interrumpió ella muy enojada.

—Lo siento, me quedé dormido —miré mi reloj el cual marcaba las 12:18 hs.

Iba Esquivando las bebidas y los restos de comida mediante mis cuidadosos pasos mientras escuchaba como Alexa se quejaba diciendo que era una sorpresa para mi el haber llegado antes pero que ahora estaba de mal humor, entonces tropecé con el pie de Tyler quien estaba durmiendo en el suelo cual morsa.

—¿Qué fue eso? —preguntó ella del otro lado del teléfono.

—Yo, despertándome. Escucha, estaré en el aeropuerto en 5 minutos,quédate allí —dije y termine la llamada después de haberla escuchado despedirse.

Busqué mis llaves, el sol golpeó mi cara al salir de la casa, entré al auto y traté de tomarme un tiempo para despertar del todo.

Encendí a Angelina—si, mi auto era mi nena—y me dirigí hacia el aeropuerto, bajé a buscarla y la ayude con las valijas, para mi desgracia no estaba sola, al parecer era el chofer de sus amigas.

Después de casi una hora de idas y vueltas, dejé a las dos amigas de Alexa en sus respectivas casas.

Paz.

—¿Quieres almorzar en un lugar especial? —le sonreí volteando unos segundos para después volver a fijar la vista hacia el frente y seguir conduciendo.

—Me encantaría, pero como no contestabas mis llamadas, tuve que llamar a tu madre y ella dijo que nos esperaba con un almuerzo familiar —contestó posando su mano sobre la mía.

Y ahí estábamos, camino a casa nuevamente...

—Mírate nada mas, estas hermosa, no puedo creerlo, tu color de piel, oh Dios, eres toda una modelo —dijo mamá admirando la belleza de mi novia, mi mujer.

Alexa sonreía tímida, me quedé mirándola como un completo idiota hasta que la voz de Tom me arrastró de nuevo a la tierra.

—Vaya, vaya, esta casa esta decorada de hermosas mujeres —se acercó para saludarla, él ya conocía a Alexa puesto que era mi novia desde la graduación.

—El almuerzo está esperándonos —dijo mamá dirigiéndose hacia la mesa.

—Amor ¿Puedes traer mi valija? —susurró Alexa—, no estoy presentable, ya sabes, el viaje en avión es agotador y yo... —echó un vistazo a su prenda de vestir.

Tenía unos pantalones flojos y una blusa suelta, Alexa siempre estaba arreglada y el simple hecho de que su cabello no estuviera perfectamente liso o que su rostro se encontrara sin ningún tipo de maquillaje la hacia sentir incómoda.

Me acerqué y la besé.

—Eres hermosa de todas maneras ¿sabes? —aparté un mechón de cabello hasta llevarlo detrás de su oreja para verla con claridad y sonreí—, ve al cuarto, te alcanzaré la valija. —volví a besarla una vez más y fui por el equipaje.

Cuando me encontraba ingresando nuevamente a la casa la vi.

Kiara...

Estaba de perfil sentada en una de las sillas disfrutando del almuerzo, llevaba un short de jean desgastado con una musculosa grande y floja de color blanco, podía notar el sostén oscuro que llevaba debajo, ella no tenía buena delantera, no era como Alexa quien tenía las mejores curvas. Su cabello de color extraño y ligeramente despeinado caía sobre sus hombros, al parecer estaba riendo de algo que había dicho Tom.

—Hijo, el almuerzo se enfría —reaccioné al oír la voz de mi madre.

—Llevaré la valija de Alexa a mi cuarto, vuelvo en unos minutos —contesté y fui con el equipaje hacia la habitación.

Alexa estaba sentada sobre la cama leyendo algo que tenía entre sus manos.

Aquí están tus cosas, preciosa —dije mientras dejaba la valija a un lado.

—Amor ¿Hay algo que quieras decirme? —preguntó.

—¿De que hablas? —vi la hoja de papel entre sus manos y me acerqué—. ¿Qué es eso?

—No se, dímelo tú. —respondió entregándome lo que sea que fuera aquel papel.

Cuando lo tomé descubrí que se traba de un artículo sobre como agrandar el tamaño del pene en 5 pasos.

Instantáneamente mi cara se sonrojó puesto que la vergüenza me invadió por completo.

—No es lo que parece, esto claramente no es mío. —me aclaré la garganta.

—Ésta es tu habitación. —se encogió de hombros.

—Pero no es mío —insistí—, yo no tengo complejo con el tamaño de mi pene.

—Amor, sabes que puedes confiar en mi, hablemos de esto.

—No hablaremos de nada Alexa, eso no.es.mio —dije pausadamente las últimas 3 palabras.

Y fue entonces cuando recordé aquella frase.

"Mis cejas son más grandes que tu pene"

Kiara.

Culpables | Dylan O'brienHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora