Capítulo 13: Mantente lejos.

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Jacob se acercó.

—Dylan ¿Puedes ayudarme con ésto? —pregunta mostrándome el cartel de feliz cumpleaños.

—De acuerdo. —dije y antes de marcharme besé por última vez a Alexa.

Fuimos hasta uno de los rincones de la casa y subí por la escalera que Jacob estaba sosteniendo, luego comencé a golpear el clavo con el martillo para fijar el cartel.

—Quizás deba poner un clavo más ¿Qué piensas? —dije mirando el cartel pero él no respondió—. ¿Jacob? —miré hacia abajo y él estaba observando algo muy atento así que seguí la dirección hacia donde se dirigía su mirada, era el jardín, mis pequeños primos lejanos estaban riendo muy alto mientras corrían, alguien estaba jugando con ellos pero desde aquí arriba no podía ver toda la imagen completa así que bajé con cuidado de la escalera y pude observar que una chica estaba haciéndolos reír.

Ella bailaba de una manera muy ridícula y tenía un antifaz de colores brillantes, su cabello era color café claro, llevaba un short de jeans no demasiado corto y una camisa oscura por encima.

—¿Quién es ella? —pregunta Jacob mientras los dos estábamos mirándola con cara de imbéciles como si nos hubieran quitado el cerebro.

—No tengo idea pero tiene bonitas piernas. —respondí aun concentrado en aquella mujer.

—Lo averiguaré. —se despeinó con las manos y se acomodó la camisa—. ¿Qué tal me veo?

—Vuelve a nacer porque no tienes arreglo. —fui honesto.

—Envidias este rostro glorioso. —dice él y se desprende los tres primeros botones de la camisa azul que llevaba en ese momento—. Presta atención, así se gana a una chica.

Jacob caminó hacia ella como si fuera un actor famoso y la saludó, ella se quitó el antifaz y entonces ambos empezaron a hablar. Ella señaló el cielo y él aprovechó para mirarla entera mientras sonreía con esa cara de idiota, ella vuelve a decir algo y se acomoda el cabello que por cierto lo traía ligeramente despeinado.

Despeinado..

Él asiente y entonces me señala con el dedo, ella gira para mirarme, mis ojos se expandieron y tragué saliva.

Era ella.

Sonrió y movió su mano saludándome desde el jardín, yo sonreí y también la salude de esa manera.

Me alejé de allí y busqué a Alexa.

Mi plan era evitarla sea como sea, no me alejaría de mi chica por nada del mundo, no podía ser tan difícil.

Volví para los últimos arreglos y mi tía me había dicho que uno de los veladores que se encontraba en el pasillo tenia dificultad para encenderse así que fui a arreglarlo, habían pasado como dos horas y desde entonces Jacob no había vuelto para ayudar con la decoración.

Kiara se acercó caminando de espalda por el pasillo muy silenciosamente, como si fuera estar escondiéndose de alguien.

—¿Qué estás haciendo? —pregunté luego de hacer encender el velador.

Ella giró muy asustada.

—Oh por todos los santos del mundo, no vuelvas a asustarme así. —dijo con una mano sobre su pecho respirando pesado.

—Digamos que me lo debías. —reí al ver su cara, fue muy gracioso—. Te lo oscureciste —dije y toqué un mechón de su cabello, este cambio hacia resaltar sus grandes ojos verdes, lucían como un faro de esos que brillan aun más cuando la oscuridad es muy intensa.

—Es color chocolate ahora —dijo algo agitada por el susto reciente—. Pero antes de pintármelo guardé un mechón violetazulado. —alzó su cabello y me enseñó una mínima parte casi rapada que curvaba su oreja.

—Cielos, ya eres toda una delincuente —bromeé y de la nada aparece Jacob con una sartén tapando sus testículos.

—¡Aquí estás! ¡Tú! —dijo agitado, como si hubiera acabado de correr una maratón.

—Woah -grita ella asustada y se esconde detrás de mi.

—¿Qué diablos sucede aquí? —yo estaba totalmente desconcertando.

—¡Ésta diabla! —dijo señalando a Kiara y me reí por el sobrenombre—. Estábamos jugando en la cocina y entonces ella tomó mi ropa y me dejó allí cuando mis hermanas estaban ingresando.

Ella rió fuerte.

—No le creas Dylan, yo soy una chica muy seria.

Si, claro y yo soy el corredor del laberinto.

—Voy a vengarme Kiarita —dijo Jacob con un tono bajo el cual dio miedo.

—Uy estoy temblando —respondió ella burlándose—. Por cierto, esa es la sartén mas pequeña de la casa y cubre toda tu parte ¿Dios no fue muy generoso contigo cierto?

—Cállate —ordenó Jacob acercándose y yo quedé en medio de ambos.

—Cálmense los dos —los separé, me quité la camisa y se la di a Jacob, él lo necesitaba mas que yo—. Ahora vete al cuarto antes de que te vea tu madre y toda la familia.

Jacob me agradeció luego de ponerse la camisa y se marchó fugazmente.

Di la vuelta y la miré.

—¿Por qué la situación de Jacob se me hace tan familiar? —pregunté ya que cuando la conocí ella me había dejado desnudo en la cocina y casi paso una escena realmente vergonzosa pero entonces noté que ella no me estaba prestando atención, al parecer mi torso era más importante.

—¿Hola allí? —chasqueé los dedos. Ella reaccionó y luego subió la mirada hasta mis ojos.

—Eeh uhmm —parpadeó tres veces seguidas.

—¿Que? —pregunté al ver que se había trabado en sus palabras.

—Deboirmeadiós —respondió con gran velocidad y luego giró para salir corriendo del lugar topándose con todo a su paso.

Que diablos fue eso.

Fui a ducharme y posteriormente a vestirme para la fiesta, Greta mi tía lejana, era casi como una hermana para mi mamá así que ella coordinaba todo, de lo contrario seria un completo desastre.

El traje que llevaba puesto era todo oscuro y Alexa se encargo de ayudarme con la corbata. La esperé caminando en círculos dentro de la habitación y luego cuando ella me llamó, giré. Ese vestido rojo...

Juro que me sobraron razones para aferrarme a ella toda mi vida y volver a elegirla.

Bajamos y fuimos al salón donde se encontraba la fiesta, yo la escoltaba en todo momento, había bebidas fuertes y no tan fuertes pero el alcohol estaba presente.

Nuestra mesa estaba compuesta por Thomas, Adela, Kiara, yo y Alexa.
Tom y Kiara estaban lejos, él estaba enseñándole algo con la guitarra, no se veía con claridad desde aquí. Alexa, mi madre y yo, nos sentamos y esperamos a toda la familia para que la cena diera inicio.

Todo estaba excelente, pero algo dentro mío decía que no iba a ser como las fiestas anteriores.

Culpables | Dylan O'brienHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora