Yo estaba impaciente.
—No puedo —dijo ella mirándome.
—¿Por qué? ¿Tienes miedo de que suceda algo? —pregunté.
—No lo se, a veces es mejor no saber algunas cosas —suspiró.
—A mi me gusta saber, es por eso que pregunto tanto.
—¿No te dan miedo las respuestas?
—No —contesté decidido y la tomé de la cintura—. Soy de los que buscan respuestas si o si —dije y me acerque fugazmente para robarle un beso porque de no hacerlo seguiríamos hablando, pero Kiara esquivó mis labios.
—Yo no quiero saber —terminó por decir ella cubriendo mi boca con su mano pero yo me la quité de inmediato.
—No vuelvas a hacer eso —dije molesto.
¿Estaba jugando conmigo? ¿Estaba siendo parte de su capricho? Empezaba a molestarme, minutos antes era ella quien casi me besa, se había acostado con Jay y ahora estaba actuando como si fuera una santa.
—Quiero irme —se apartó quitando mi mano de su cintura y caminó hasta la puerta una vez mas.
Yo estaba cansado y el alcohol hacia que me irritara en cuestión de segundos, no la iba a retener, si pensó que me tendría como un perro faldero, estaba muy equivocada.
—¡Increíble! —dije—. No te dejas besar pero vas y te acuestas con Jay. Oh si, hazte la novia fiel aquí, vamos.
Ella giró sobre sus talones muy molesta levantando una de sus importantes cejas y dijo:
—¿Qué dijiste?
—¿Ademas de histérica eres sorda? —contesté cansado de todo—. Vete de aquí, yo no caeré tan bajo contigo —di la vuelta y me dirigí hacia la cama pero entonces sentí el golpe de algo impactando sobre mi nuca.
—Idiota —dijo ella después de haber arrojado la almohada.
Respiré hondo presionando mis dientes y apreté los puños, giré y fui por ella, la tomé del brazo tirando de éste bruscamente y la arrastré hasta empujarla sobre la cama.
—¿Pero qué diabl..? ¡Suéltame animal! —dijo ella moviendo sus brazos y piernas como una loca.
—Cállate —presioné la parte baja de sus manos poniéndolas a los costados de su cabeza mientras subía encima de ella—. He sido muy bueno contigo... Hasta ahora.
—Espera, espera, tienes razón, ya no pelearé más contigo —sonrió angelicalmente y se quedó quieta.
—Si claro, inventa otra cosa.
—Eres jodidamente lindo —dijo y me desconcertó por un momento en donde mis manos dejaron de presionar sus muñecas e instantáneamente mi mejilla sonó por la bofetada que dio vuelta mi cara, luego tiró de mi cabello y antes de que pudiera terminar como si me hubiera caído de un árbol alto, sujeté sus manos que revoloteaban con velocidad.
—Eso dolió, demonia —admití ya que probablemente tenía los cinco dedos de Kiara tatuados en rojo sobre mi mejilla y ella reía por eso.
Me acerqué y mordí su labio inferior después de haberlo estirado un poco, ella cerró sus ojos, tenía miedo, lo sé porque era una cobarde, pero yo quería que todo esto se termine aquí y ahora, necesitaba una respuesta para que mi cabeza pudiera finalmente encontrar un poco de paz o en el peor de los casos, un infierno.
Cerré mis ojos y sin dejar pasar un minuto más, la besé y fue como tirarse al abismo sin un paracaídas tan sólo esperando el impacto. Ella me correspondió el beso, mis manos dejaron de sujetarla para posarse sobre sus mejillas y seguir besándola sin tener intención de darle un fin. Ella podía defenderse, podía detenerme o golpearme pero no lo hizo, se quedó allí, quieta, luego sentí sus manos presionando la parte baja de mis hombros y el beso comenzó a ser cada vez más intenso.
La respuesta la había encontrando pero había perdido el control sobre mi cuerpo. Deslicé mis manos hasta sus caderas y ella presionó mi cintura con sus piernas, acaricié su muslo por debajo de su vestido, ella se movía lentamente. Sus manos buscaron mi espalda por debajo de mi camisa así que me aparté unos minutos y me la quité botón por botón estando un poco agitado, ella se sentó y pensé que me daría otra bofetada pero me ayudó a quitármela en cuestión de segundos al deslizarla por mis hombros para luego arrojarla hacia la silla que se encontraba al lado de la puerta. Alcé la mirada buscando sus ojos, ella me sonrió genuinamente y se sentó sobre mi, apretando sus muslos por mi cintura con sus brazos rodeando mi cuello. Sonreí y la volví a besar, mis manos estaban sobre sus caderas pero yo quería tocar su piel y su prenda de vestir llevaba mangas largas así que fui directo hacia su espalda donde su vestido traía una abertura allí. Tocar su piel me volvía loco, era suave y seductora, sentía las palmas de sus manos presionando mi espalda contra su pecho a medida que el beso iba violentándose, ahora si me molestaba su vestido así que acaricié su nuca con sutileza, descendiendo hasta sentir la parte en donde se desabrochaba, lo desprendí y comencé a quitárselo sin despegar mis labios de los suyos.
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Culpables | Dylan O'brien
Fiksi PenggemarDylan tenía una vida tranquila hasta que su tio de 37 años volvió a la ciudad para casarse con Kiara de 22. Desde entonces intenta comprender por qué tiene una atracción fuerte por ésta chica y pierde el rumbo de su vida. No elegimos de quién enamor...
